«He compartido grandes ratos con Luis Castro y Blas García»

S. MENORAVILÉS.

Como no podía ser de otra manera criado en el fútbol asturiano, José Álvarez mantiene lazos de unión con el Real Avilés y el fútbol avilesino. En la temporada 92-93, con el Lugo en Segunda División, coincidió con las leyendas del Real Avilés Blas y Luis Castro, de los que tiene «grandes recuerdos, pues compartimos grandes ratos a pesar de descender esa temporada», sonríe. «Los dos eran un ejemplo como profesionales. Blas era un gran capitán y Luis una bellísima persona». Tras su retirada y curiosamente, Luis Castro fue directivo primero, y segundo entrenador de Chiqui de Paz en Segunda B después, y Blas fue técnico de la primera plantilla durante unas semanas, antes de que el proyecto de IQ Finanzas finalizase a mediados de agosto hace dos temporadas.

Aunque ninguno le ha felicitado todavía por su nuevo cargo, «las veces que coincidimos el trato es excelente». José coincidió también en el Compostela con Toño Castro, fallecido en 2006 a los 33 años. «Toño era, como se suele decir, un cacho de pan».

El círculo que le ha traído al Real Avilés se inició hace muchos años, cuando José era todavía infantil, pues la primera lesión de un jugador muy dado a ellas fue una rotura de tibia y peroné en el campo de La Toba en un encuentro entre el Real Oviedo y el Ensidesa.

«Cuando te paras a pensar en tu carrera siempre dices: sin las lesiones igual hubiese llegado mucho más arriba», reflexiona. «Pero es que también podía haber tenido menos suerte y ni siquiera llegar al primer equipo del Oviedo». Tras colgar las botas, colaboró con equipos y también con el representante Luiber. «Todo son experiencias».