«Está siendo duro, pero confío en llegar para los últimos partidos»

Carlos Núñez, durante un entrenamiento en La Toba 3./MARIETA
Carlos Núñez, durante un entrenamiento en La Toba 3. / MARIETA

Una compleja fascitis plantar ha frenado en seco la participación del juvenil Carlos Núñez, una de las noticias positivas del Real Avilés en la primera parte del curso

SANTY MENORAVILÉS.

Carlos Núñez está viviendo esta temporada las dos caras del fútbol. Desde la ilusión inicial por hacerse con un hueco en la primera plantilla del Real Avilés pese a ser todavía juvenil, hasta contar una y mil veces hasta diez para no caer en la desesperación, después de que una fascitis plantar le mantenga alejado de los terrenos de juego desde hace siete jornadas, eso sin contar los partidos en los que jugó con molestias, prácticamente todos desde el mes de octubre.

Todo comenzó con un pequeño dolor en las plantas de los pies, algo que «nunca me había pasado». El dolor se convirtió en molestia habitual y el estado físico del jugador empezó a empeorar semana a semana. «Primero no podía entrenar con normalidad, después si quería jugar no podía entrenar durante la semana, y al final acabé sin poder pisar y sin poder dormir por las noches del dolor», recuerda el todavía juvenil de tercer año.

Después de tener que ser sustituido en el partido frente al Universidad de Oviedo, el canterano dijo basta y prefirió hacerse un lado para centrarse en la recuperación, que va por buen camino a pesar de que «es una lesión muy complicada y de difícil tratamiento». En estos momentos, Carlos Núñez se trata casi diariamente con la fisioterapeuta del club, Lorena Ramos, o en su defecto con Raúl Blanco, «donde me diga el club», y después a mayores en una clínica de Gijón donde le están aplicando el método EPI, o lo que es lo mismo, la Electrolisis Percutánea Intratisular.

Además, después de probar varias plantillas, «creo que he encontrado unas con las que me siento cómodo y a ver si puedo comenzar a trotar el lunes y a realizar ejercicios en el terreno de juego». Carlos no oculta que desde octubre la temporada se le ha hecho «muy dura», pero confía en «llegar a tiempo para ayudar al equipo en los últimos partidos, que es cuando se decide todo».

Dentro de la faena que supone siempre una lesión, y más de este tipo, el joven futbolista se queda con lo positivo hasta ahora del año, que fue una primera vuelta en la que fue pieza importante para Juanma Castañón. «Hasta la lesión todo iba muy bien. Estoy encantado con el entrenador y también con los compañeros, que me ponen las cosas muy fáciles. No esperaba jugar tanto y estaba aprendiendo mucho».

Son palabras de una de las más firmes promesas con las que cuenta el club, que acaba contrato el próximo 30 de junio. Aun así, el futuro es lo de menos ahora mismo para Carlos. «Lo principal es recuperarme bien y recuperar sensaciones antes de que acabe la temporada». No en vano, Carlos sabe lo que es jugar en el Real Oviedo desde infantiles y hasta juvenil de primer año. Antes, estuvo en el Quirinal y, en benjamines, en el Real Avilés, club al que regresó el pasado verano.

El futbolista recuerda que «en mi último año en Oviedo tuve dos lesiones, una fractura de nariz y una lesión de menisco y jugué poco, así que decidí que lo mejor era volver a casa e intentar tener minutos con el primer equipo», algo que consiguió, debutando en Copa del Rey frente al Logroñés.

Más