El 'killer' del Avilés es Borja Granda

Borja Granda trabaja para defender, pero se está destapando como el goleador del Avilés. / MARIETA
Borja Granda trabaja para defender, pero se está destapando como el goleador del Avilés. / MARIETA

El defensa gozoniego firma los cuatro goles que lleva el equipo en el campeonato | Asume que «es una racha anormal y no es el mejor síntoma para el equipo, pero estoy seguro de que los delanteros acabarán marcando goles»

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

La anormalidad es algo ya inherente al Real Avilés y la que toca repasar hoy tiene su miga porque no se recuerda que un defensa central sea el único futbolista capaz de ver portería en el equipo. Y es que los cuatro goles que figuran en el casillero blanquiazul llevan la misma firma: Borja Granda Miranda (Luanco, 23-6-1992).

Algo atípico, inédito para el protagonista: «En la cantera siempre terminaba con diez goles jugando de central o pivote, pero nunca hice cuatro goles en los cinco primeros partidos». Algo bueno para él, pero no tanto para el grupo: «No es normal que un defensa sea el máximo goleador del equipo. Y tampoco es buen síntoma, pero estoy seguro de que nuestros delanteros acabarán marcando los goles del Avilés».

Mientras los que deben hacerlo empiezan a cumplir con esa tarea, el killer del equipo blanquiazul es el gozoniego, que a sus 27 años se está destapando con goles, además de a balón parado, en jugada. Impropios de un central. Como los dos que hizo el sábado para salvar de una derrota segura a su equipo. El primero tuvo su grado de dificultad, con una volea a media altura y tres defensas y el portero como obstáculos: «Me vino perfecta tras el rechace de Jano y tuve claro que iba a darle de volea sabiendo que se podía ir a las nubes, aunque según le pegué supe que entraba».

Por entonces, minuto 79, estaba apoyando en los ataques, pero tras el gol habló con su entrenador para que darse arriba: «Jugábamos ya con defensa de tres y Viti me dijo que me jugara arriba como delantero y salió bien». Esa presencia le permitió estar en el sitio preciso en la jugada del segundo tanto: «Me la pusieron perfecta y tuve la fortuna de acertar en el remate», este con la derecha, en carrera y en un mano a mano que muchos delanteros desperdician: «Jano salió a tapar hueco y decidí rematar lo más ajustado que pude. Me salió bien, la verdad».

En esos dos goles tuvo un mismo socio, Armando Peláez, que fue decisivo en su primera presencia en el Avilés esta campaña: en el primero provocó el rechace del portero con un remate a pie cambiado, y fue asistente del segundo, no Annunziata como por error reflejamos en la crónica del partido: «Reactivó al equipo y fue importante para empatar. Me alegro por él porque desde que llegó se ha implicado y poco a poco está cogiendo la forma».

Apoyo al compañero

Borja Granda, que acabó el choque del sábado con el brazalete de capitán, reconoce que «ante el San Martín no jugamos tan bien como en los anteriores partidos, pero aún así creamos varias ocasiones claras para poder ganar». Que al Avilés le falta un goleador acreditado es algo que parece claro: «Son cosas del club. Tenemos delanteros que más pronto que tarde acabarán marcando», en referencia, sobre todo, a un hasta la fecha desafortunado Diego Pantoja: «No ha tenido suerte y es posible que la ansiedad pueda pesarle, pero está trabajando al máximo y en cuanto haga el primero todo cambiará».

Borja Granda vive su segunda etapa en el Avilés, en el que estuvo tres años en la etapa de Golplus, primero en el filial de Tercera con Jerkan y después en Segunda B con Uribe. Luanquín de nacimiento, nunca llegó a jugar en el Marino: «Empecé en el Xeitosa porque no tenían equipos de sala». Ingresó en el Sporting en alevines y estuvo diez años, pasó por el Roces, Las Palmas y Oviedo en sus años de juvenil.

En edad senior tiene ya un largo recorrido por equipos asturianos como Langreo, Urraca o L'Entregu, el Cotillo de Fuerteventura, y una corta y negativa experiencia en la primera división de Chipre. Con 27 años aún le queda un largo camino, pero no le importaría asentarse en el Avilés: «El proyecto es ilusionante y estoy encantado de ayudar».