La pena máxima es mínima para Borja

Borja, sentado sobre un balón en el punto de penalti.
/MARIETA
Borja, sentado sobre un balón en el punto de penalti. / MARIETA

El portero del Avilés reapareció el domingo tras dos meses fuera por lesión y detuvo el cuarto penalti de los ocho que le lanzaron

NACHO GUTIÉRREZ

El pasado domingo fue la gran novedad con su regreso a la portería del Real Avilés, recuperado de una intervención de menisco que vino a cortar una temporada sobresaliente. Después de siete partidos ausente, Borja Piquero Bravo (Avilés, 6-4-1988) volvió a su puesto y no tardó en demostrar que es el portero que necesita el equipo, el que suma puntos, como sucedió en su reaparición ante el Condal deteniendo un penalti.

No es casualidad que el cancerbero avilesino atajase el lanzamiento de Sergio Funcasta. Era el cuarto que rechaza de los ocho que le han lanzado en el presente ejercicio, registro que ninguno de sus colegas supera o iguala en su hoja de servicios. «Hubo otros años que detuve más de uno, pero reconozco que esta temporada me está saliendo bien».

Como casi todo, hay que trabajarlo, con la práctica y también la teoría: «Influyen muchos factores. Lo entrenas, sobre todo con Castañón, que en su etapa de jugador era especialista y al que no le paramos uno. También manejamos información de los posibles tiradores porque tanto el mister como Olmo ven muchos partidos y toman notas de todo». Y añade la cosecha propia de cada uno: «La experiencia te ayuda a intuir el sitio al que puede ir el balón según se coloca el jugador para lanzar. Hay porteros que aguantan hasta el final y eso pone nervioso al que tira».

Eso pudo sucederle al joven Sergio el domingo pasado: «Lo primero que pensé fue tirarme a la izquierda, pero decidí aguantar al límite y le adiviné la intención. Reconozco que no fue un remate fuerte ni muy ajustado, lo que facilitó la parada». Ricky (L'Entregu), Semedo (Praviano) y Abraham (Mosconia), tampoco pudieron batirle, aunque el avilesino marcó en el rechace.

El guardameta avilesino volvía al portal blanquiazul tras dos meses al margen del equipo y afirma que «las sensaciones fueron buenas, me encontré bastante bien, con seguridad para salir en los balones aéreos, pero todavía me quedan entrenamientos para estar al cien por ciento». A lo largo de su ausencia la portería no tuvo la estabilidad necesaria, primero con Slavi y después con Patxi, a los que les faltó fortuna y sobró nerviosismo: «El Avilés, aunque no esté en su mejor etapa, es un equipo con mucha exigencia. Los dos entraron en momentos complicados y pocos entrenamientos por las circunstancias. Son muy jóvenes y con mucho recorrido por delante».

Vaso medio lleno

A efectos colectivos, el recorrido del Avilés en el presente campeonato se ha reducido, con once jornadas sin ganar: «En algún partido lo tuvimos muy cerca y se nos escapó por errores nuestros». Pero Borja Piquero es de los que ve el vaso medio lleno: «A pesar de esa racha tan adversa seguimos fuera del descenso y no tengo ninguna duda de que el equipo mantendrá la categoría».

Un conjunto blanquiazul que tiene por delante dos compromisos a domicilio ante dos aspiramtes a la fase de ascenso, el Llanes y el Tuilla. A pesar de la cualificación de estos dos rivales y los malos números del Avilés como visitante, Borja no descarta un golpe de gracia: «El domingo pasado el Siero ganó 0-3 al Covadonga, un resultado que nadie podía esperar. El Llanes y el Tuilla tienen dos plantillas para luchas por la fase de ascenso, pero no vamos a ponerles las cosas fáciles».

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