Segunda permanencia raspada del Avilés

Santa, Borja y Marcos, titularísimos./BREGÓN
Santa, Borja y Marcos, titularísimos. / BREGÓN

Castañón superó la prueba exprimiendo los recursos de una plantilla mejorada en enero y en la que utilizó 36 jugadores, 29 con presencia activa | Los fichajes de Nico Pandiani y Xavi Cencillo le dieron al equipo un plus que no evitó sufrir hasta el final Juanma

NACHO GUTIÉRREZ IGUTIERREZ@LAVOZDEAVILES.ESAVILÉS.

Ya van dos y si nos fiamos del dicho, a la tercera puede ir la vencida en el Real Avilés, que por segunda temporada consecutiva se ha movido por la zona roja de la clasificación sufriendo hasta el final para conseguir la permanencia en Tercera División. La agonía fue algo menor que un año atrás y los blanquiazules nunca cayeron a puestos de descenso, pero el club ha vuelto a jugar con fuego, salvado de quemarse por el trabajo de su entrenador y el compromiso de una plantilla mejorada con los fichajes de los dos jugadores clave: Nico Pandiani y Xavi Cencillo. El primero aportó equilibrio al juego del equipo, y tres goles, mientras el catalán fue todo un descubrimiento con 10 tantos.

El proyecto del Avilés arrancaba en verano con un perfil más bajo que el anterior y las mismas trazas económicas: poco dinero y cobros cuando se pueda, que siempre se puede al final del campeonato no se sabe de qué forma. Tras la marcha del veterano y curtido José Luis Díaz Xiel, la dirección deportiva puso el banquillo en manos de un técnico sin experiencia en la categoría, Juanma Castañón.

Sin opciones de captar futbolistas consolidados y con nombre, los canteranos y un grupo de jóvenes franceses completaron el equipo en un arranque de temporada que dejó ver el sufrimiento que le esperaba al Avilés para salvarse en una Tercera División devaluada. El año pasado solo hicieron falta 32 puntos y este 35 para evitar el descenso directo.

Los apuros del Avilés en la primera parte de la temporada estuvieron marcados por la dificultad para hacer goles, llegando a ser el tercer equipo de todas las categorías nacionales con menos goles a favor, que al final se han quedado en 32, curiosamente repartidos a partes iguales, 16, en el Suárez Puerta y fuera. Con esos tantos, el Avilés ha sido el tercer peor equipo del grupo, con Universidad y San Claudio por detrás.

Defensivamente muchos entrenadores resaltaban la dificultad de hacerle goles al Avilés de Castañón. Aún con las destacadas actuaciones de Borja Piquero o el rendimiento de la dupla de centrales Santa-Naranjo, las cifras ponen al Avilés antepenúltimo con 65 goles encajados, 1.71 por partido. Mejor no pensar lo que pudo ser de no mediar ese esfuerzo por encajar poco...

Castañón contó en la plantilla con 28 jugadores, de los que dos no llegaron a debutar, Lemus y Thomas. A ellos se unieron de manera puntual ocho juveniles, tres con presencia en el campo. Santa fue el más utilizado rozando el pleno de minutos, con Marcos, otro indiscutible, y Paulo, a su estela. Gowtham, dos minutos, Avel, Armando, Slavi, Patxi, fueron fichajes casi anecdóticos.