Final amargo para el Oviedo en Riazor

Final amargo para el Oviedo en Riazor
MANUEL ALEXANDER

El equipo azul remontó en la segunda parte un 2-0 inicial, pero acabaron cayendo dos minutos antes del final del encuentro

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

No hubo sorpresas en el once, ni en el planteamiento de los que este domingo vistieron el naranja de la pasada temporada. El Real Oviedo tenía claro que quería tener lo más alejado de su área a los de Anquela. Para ello Tejera y Lolo se adelantaban en la presión, mientras que Edu Cortina se mantenía más retrasado para corregir. La salida de balón, aunque lenta, al menos permitía mantener la posesión.

El miedo a fallar parecía imperar en el estreno de los dos equipos, que no arriesgaban nada en la salida de balón y siempre buscaban la seguridad. El primero en cometer un error fue Carlos Hernández, que dejó que Koné le robara un balón, que acabó mandando por encima del larguero.

Sin embargo, más caro costó otro fallo, esta vez de Alfonso que no fue capaz de atrapar o despejar más lejos un disparo lejano del exoviedista Borja Valle. El también ex azul Koné llegó al rechace y marcó a placer. El árbitro anuló inicialmente el tanto por fuera de juego, pero tras consultar el VAR, concedió el tanto.

El panorama cambiaba por completo, ya que los de Anquela ya iban a favor del marcador y los de Egea eran los que tenían que poner más carne en el asador. El único recurso fue mandar balones a Saúl Berjón y que él se la jugase. Sin embargo, Anquela pasó dos temporadas elogiando al ovetense y le tenía preparada una trampa con ayudas al lateral y le costaba acabar las jugadas.

En defensa los azules, cada vez que el Deportivo corría, pasaban por serios apuros, sobre todo con Koné y Gaku. En el último tramo del primer tiempo el segundo gol rondó el área azul y pudo costar algún disgusto. El equipo estaba partido en dos y los espacios en el centro eran un caramelo para Gaku y Aketxe.

La primera mitad acabó sin que los de Egea dispararan entre los tres palos, y sin que Ortuño tuviera la oportunidad de rematar ni un solo balón. El delantero trabajó, ganó algunos balones por alto, pero en el área no intervino para tareas propias de un ariete.

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El segundo tiempo comenzó con una clara ocasión de los ovetenses, Saúl Berjón se internó bien en el área centró atrás, donde Ortuño remató para que se luciera Dani Giménez y luego Sangalli se encontrara con la pierna de un defensa al tratar de aprovechar el rechace.

Eso parecía una declaración de intenciones, de tratar de ir a por el partido, pero lo que ocurrió fue que el Deportivo hizo el segundo. Un desajuste por el centro lo aprovechó Aketxe para conducir por la frontal y batir a Alfonso con un balón ajustado al poste ante el que el portero no pudo hacer nada.

Lo que había quedado claro es que el equipo azul tiene un claro problema defensivo, no solo en la línea de atrás, sino en todo el campo, con una presión descoordinada que crea resulta claramente estéril.

Sergio Egea buscó la reacción dando entrada a Obeng por Edu Cortina, para pasar a jugar 4-4-2. Al minuto del cambio, Saúl Berjón botó una falta y Lolo remató de tacón en el primer palo para recortar distancias y meter a los suyos en el partido.

Las dudas le entraron al Deportivo y Sangalli, uno de los destacados, se fue por la derecha y puso un buen balón al área, que Obeng, metido entre los centrales cabeceó al fondo de la red. El equipo carbayón se acercaba a un punto que nunca había tenido cerca.

Cuando faltaban dos minutos para el final Christian Santos sentenció al recortar al Carlos Hernández y batir a Alfonso desde la frontal.