El Deportivo destroza a un endeble Oviedo

El Deportivo destroza a un endeble Oviedo

El conjunto azul empezó bien, pero sin generar peligro, y mostró una alarmante fragilidad defensiva | Los coruñeses, con paciencia y efectividad, no tuvieron problemas para golear a la peor versión de los oviedistas esta temporada

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

El siniestro de Real Oviedo en Riazor fue total. El equipo azul mostró una fragilidad defensiva que echa por tierra cualquier asomo de poder ganar los partidos. Otro nuevo gol a balón parado, en el primer córner que botó el rival abrió el camino de una derrota sentenciada al contragolpe.

En el centro del campo el equipo no jugó mal, pero en las áreas fue un juguete en manos del Deportivo, que solo tuvo que esperar su oportunidad para destrozar a la defensa azul en rápidas transiciones ofensivas. El equipo volvió a estrenar sistema y presentó caras nuevas como la de Alanís en el once, pero solo aguanto la primera mitad y acabó pidiendo la hora para que la avería no fuera mayor.

El conjunto oviedista llega al derbi en su peor momento de la temporada, con una imagen que dista de la de un equipo sólido, con bandazos en las alineaciones y sistemas y una alarmante facilidad para que los rivales perforan la portería azul.

4 Deportivo

Dani Giménez; David Simón, Duarte, Pablo Marí, Caballo; Edu Expósito, Bergantiños (Mosquera, min.83), Vicente Gómez, Carles Gil (Fede Cartabia, min.63); Quique González (Moreno, min.80) y Carlos Fernández.

0 Real Oviedo

Champagne; Carlos Hernández, Forlín (Boateng, min.73), Alanís; Bárcenas, Folch, Javi Muñoz, Tejera, Christian Fernández (Mossa, min.64); Ibrahima y Joselu.

Goles:
1-0: m. 21, Domingos Duarte. 2-0: m. 65, Quique González. 3-0: m. 73, Carlos Fernández. 4-0: m. 75, Quique González.
Árbitro:
Ocón Arráiz (Comité Riojano). Sin amonestaciones.
Incidencias:
partido disputado en Riazor ante 18.862 espectadores, unos 2.000 oviedistas. En el minuto 5, ambas aficiones gritaron «Alcoa no se cierra».

Anquela volvió a agitar la coctelera de los cambios y el equipo presentó tres novedades en el once y apostó por un 3-5-2 como sistema. Además de la obligada ausencia del lesionado Saúl Berjón, cuya plaza ocupó Javi Muñoz, Alanís entró por Javi Hernández, como central zurdo y Christian Fernández por Mossa en el carril zurdo. El dibujo echaba a Tejera sobre la derecha y a Javi Muñoz a la izquierda para ocupar todo el centro del campo.

El conjunto azul comenzó valiente, saliendo a la presión muy arriba y haciendo que el Deportivo tuviera problemas para salir de su campo. Los azules, con más centrocampistas de lo habitual eran capaces de tener paciencia para tener el balón y avanzar sin prisa, a la espera de encontrar espacios, sobre todo por la derecha, donde Bárcenas se incorporaba más frecuentemente. Aunque los dos equipos se asomaron a las áreas, lo hicieron sin demasiado peligro y sin que los porteros tuvieran que emplearse.

En un encuentro igualado y sin dominador claro, el Oviedo volvió a tropezar en la misma piedra en la que se viene estrellando toda la temporada, el balón parado. El Deportivo solo necesitó un saque de esquina para hacer sangre, ya que Domingos Duarte se adelantó a toda la defensa para cabecear de forma inapelable al fondo de la red y poner cuesta arriba un partido que tenía más o menos controlado.

El equipo de Anquela no se desarmó pese al gol e incluso tuvo más iniciativa en el juego que el Deportivo, aunque tenía algo de ficticio, ya que el conjunto local no estaba del todo incómodo permitiendo ser dominado para luego buscar el robo y salir rápido a la contra, con Quique González y Carlos Fernández muy abiertos y creando mucho peligro en las pocas ocasiones en que entraban en juego.

Los azules lo intentaban por dentro, pero no acababan de conectar con Ibrahima y menos con Joselu, que salía mucho del área en busca del balón.

Más Real Oviedo

El conjunto oviedista acabó la primera mitad encerrando al Deportivo en su campo, pero sin que Dani Giménez tuviera apenas trabajo, mientras que Champagne tuvo que emplearse a fondo para despejar un buen disparo de Quique González que pudo ser el segundo.

En definitiva, el primer tiempo fue un nuevo ejercicio de como complicarse un partido que estaba controlado en una acción a balón parado, la única de que dispuso el rival. Al Oviedo no le volvió a bastar jugar bien, ya que en las áreas es un equipo poco efectivo y que da facilidades a los rivales.

En el inicio de la segunda mitad, el equipo azul salió con la misma idea de ir a por el partido, pero pronto cayó en la precipitación y eso le pudo costar caro, ya que el Deporttivo esperaba cómodo y contragolpeaba con mucho peligro. Las dos primeras ocasiones fueron para los gallegos, pero en ambas Carles Gil y Quique González acabaron disparando fuera.

La réplica carbayona fue el primer disparo entre los tres palos, en un remate de cabeza de Joselu tras un buen centro de Tejera, que detuvo Dani Giménez. El portero tuvo que volver a intervenir para rechazar en dos tiempos un nuevo disparo de Bárcenas.

Sin embargo, el que aprovechó su nueva oportunidad fue el Deportivo en un contagolpe, en el que Quique González ganó la carrera a Forlín y disparó cruzado para batir a Champagne, que parece que pudo haber hecho más.

El conjunto oviedista bajó entonces los brazos y parecía un juguete roto en manos de un Deportivo que acabó destrozando a los azules con dos nuevos goles de Quique González y Carlos Fernández. Con el 4-0, el conjunto gallego se conformó y permitió que los oviedistas no volvieran con una goleada mucho mayor de tierras gallegas.

Los azules deambulaban por el campo y muestra de su impotencia fue que en el tiempo añadido Ibrahima, a portería vacía, estrelló un balón en el poste que pudo servir para maquillar mínimamente el marcador. Tras la conclusión del choque, fruto de esa mala imagen en el tramo final, los jugadores fueron despedidos con silbidos por sus aficionados presentes en las gradas, que coreaban «Oviedo somos nosotros».

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