Frenazo a la ilusión

Frenazo a la ilusión

El Real Oviedo pierde en Málaga después de un mal partido

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

Derrota dolorosa del Oviedo en Málaga después de un partido que se puso cuesta arriba tras un gol de penalti anotado por Adrián a los diez minutos. El duelo pudo equilibrarse a la media hora de partido cuando el árbitro expulsó con roja directa al local Keidi. Sin embargo, el cuadro azul no existió en La Rosaleda y el gol de Ontiveros, al filo del descanso, terminó con todas las ilusiones de puntuar.

La alineación azul no presentó sorpresas y el técnico repitió el mismo once de las dos jornadas anteriores.

3 Málaga

Munir; Cifuentes, Luis Hernández, Pau, Juankar (Diego González, min.59); N'Diaye, Keidi, Renato Santos, Ontiveros (Iván Alejo, min.69), Adrián; y Blanco Leschuk (Koné, min.83).

0 Real Oviedo

Champagne; Diegui Johannesson, Carlos Hernández, Javi Hernández, Christian Fernández; Bárcenas (Omar Ramos, min.63), Tejera, Jimmy, Saúl Berjón (Mossa, min.69); Joselu e Ibrahima (Toché, min.57).

Goles:
1-0, min.14: Adrián de penalti; 2-0, min.45+1: Ontiveros; 3-0, min.80: Cifuentes.
Árbitro:
Pulido Santana, del Comité Canario. Mostró tarjetas amarillas a por parte de los locales y a los visitantes Jimmy, Carlos Hernández, Joselu. Expulsó con roja directa a Keidi en el minuto 30 por una patada a Ibra en un balón dividido.

La salida del conjunto azul fue valiente y se plantó en el campo del Málaga desde el comienzo. Los de Egea robaban rápido y además hacían circular bien el balón en el centro del campo. El juego estaba alejado de la portería de Champagne y a los carbayones solo les faltaba algo de acierto en el último pase.

El Málaga sufría y se protegía solo teniendo el balón entre los centrales, sin apenas pasar del centro del campo.

Sin embargo, todo cambió en una jugada aislada. Un rechace tras un saque de esquina le volvió a Ontiveros, que había sacado, entró en el área e Ibrahima fue al suelo para derribarle y Pulido Santana señaló el penalti. Adrián se encargó de transformalo.

Los azules acusaron el mazazo, cuando estaban mejor plantados en el campo. Así pudo llegar el segundo gol local, en un remate de Ontiveros que Diegui Johannesson sacó de forma providencial de cabeza en línea de gol.

Salvados los minutos de desconcierto, los azules volvieron a entrar en el partido y a tomar la iniciativa en el juego. Además, los locales se quedaron con un jugador menos cuando se cumplía la media hora. Keidi realizó una peligrosa entrada sobre Ibrahima en el centro del campo, golpeando al delantero en el pecho. Víctor retrasó la posición de Adrián al doble pivote y dejó solo a Blanco en punta.

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Los azules mandaban en el partido. Jimmy era capaz de dar equilibrio al equipo en el centro del campo y tapaba bien el inicio de juego de los andaluces. Tejera era el encargado de tratar de crear e intentar buscar a los delanteros, pero no estuvo acertado en la elección para finalizar las acciones. En el caso de Joselu se retrasaba en muchas ocasiones para ayudar en la media punta. El equipo creaba algo más de peligro por el costado derecho, pero Bárcenas no acababa de arrancar y desbordar. Saúl Berjón por la izquierda tenía más problemas para recibir y apenas entraba en el partido, lo que restó profundidad al juego.

El Málaga se adaptó a tener un jugador menos y se dedicó a defender y buscar salir con contraataques bastante peligrosos. Primero tuvo una ocasión Blanco, que no llegó por poco a un centro al área.

Los azules seguían con un dominio infructuoso y cuando el partido entraba en el minuto añadido llegó el segundo gol de los locales. Una acción personal de Ontiveros por la izquierda, en la que condujo hacia la frontal y sacó un disparo que superó por arriba a Champagne, para marcar el segundo y poner el encuentro de cara a los malacitanos, pese a la inferioridad numérica desde la media hora.

La primera mitad fue un ejemplo del valor de la pegada, ya que Ontiveros no necesitó que los suyos hicieran un gran juego para decantar el partido para los suyos, primero provocando el penalti y luego con su gol.

Los de Egea no supieron transforma su dominio en ocasiones de gol en toda la primera mitad, ya que Munir apenas se tuvo que emplear en ninguna acción. Los 15 minutos iniciales fueron buenos, pero todo se fue por tierra con el penalti que allanó mucho el terreno para los de Víctor Sánchez.

En el inicio de la segunda mitad los de Egea salieron atropellados y demasiado precipitados. El equipo quería buscar demasiado rápido la portería contraria y cometía numerosos errores que daban todo tipo de facilidades al Málaga.

Un claro ejemplo de ello fue una pérdida de balón de Tejera ante N´Diaye que pudo suponer el tercer tanto de los locales. El Málaga dominaba el partido favorecido por el caos que reinaba en el centro del campo azul. La superioridad numérica invitaba a la pausa, pero lejos de ello el equipo fallaba una y otra vez en pases sencillos, que invitaban a las contras del conjunto local.

El primer cambio de Sergio Egea fue para retirar del campo a Ibrahima y dar entrada a Toché en la delantera, luego Omar Ramos entró por Bárcenas. Se cumplía la primera hora de partido sin que los azules dispusieran de una ocasión de gol.

La sensación del equipo azul fue de impotencia y daba más sensación que podía llegar antes el tercer gol del Málaga que el que podía acortar distancias para el conjunto carbayón. El equipo acusó la falta de acierto de Saúl Berjón, que acabó siendo sustituido por Mossa.

Ni siquiera quedaba el recurso de colgar balones al área, ya que el equipo era incapaz de cruzar el centro del campo con el balón controlado. De hecho la mejor ocasión fue para los locales en un disparo de Iván Alejo, al que respondió Champagne con una buena mano para mandar a cçorner. El que si acertó poco después fue Cifuentes para marcar el tercer en un contraataque, en el que se presentó solo ante el portero.

El equipo azul fue un despropósito en la segunda mitad, pese a jugar con un hombre más que el rival y no fue capaz de dar la sensación en ningún momento de poder acercarse en el marcador a un rival que salió reforzado ante el final de temporada y se mete en la zona de ´play off´.