Christian Fernández reconcilia al Oviedo con la victoria (2 - 3)

Christian Fernández reconcilia al Oviedo con la victoria (2 - 3)
CARLOS GIL

Anquela apostó por el mismo once que en la última jornada del año había empatado ante el Málaga

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

El Real Oviedo comenzó el año con una victoria agónica gracias a un gol de Christian Fernández en el último minuto. Los azules se adealntaron en dos ocasiones en el marcador y sufrieron al final, pero el acierto en la çultima afición cambia la tendencia del equipo

La apuesta de inicio de Anquela fue apostar por el mismo once que en la última jornada del año había empatado ante el Málaga. El técnico confirmó con esta decisión que estaba satisfecho con lo que hizo el equipo en ese encuentro. Por ello, aunque durante la semana ensayó con la defensa de cuatro volvió a apostar por los tres centrales y el canterano Viti en el equipo inicial.

El partido no pudo empezar mejor para los azules que se adelantaron en el marcador antes de que se cumpliera el tercer minuto de juego. La jugada fue lo que se podía esperar del encuentro, el Numancia intentó tocar en el centro del campo y el Oviedo robó. Lo hizo el jerezano Javi Hernández, que luego resolvió de forma brillante, superando a los rivales que le salieron al paso y cuando llegó a la frontal resolvió con un magnífico disparo ajustado al poste, ante el que nada pudo hacer Juan Carlos.

El gol no cambió mucho el guión del partido, ya que el conjunto de Anquela podía esperar y tratar de robar y salir a la contra. Los sorianos, a base de posesión se acercaron a la portería de Champagne, y lo intentaron primero con un par de disparos lejanos, sin demasiado peligro. Sin embargo, si la tuvieron los sorianos en un remate de cabeza de Guillermo al que Champagne respondió con una intervención espectacular para mandar a saque de esquina.

Esa acción fue el preludio para que el encuentro se volviera un poco correcalles, algo que no beneficiaba a los ovetenses, que veían como el Numancia frecuentaba cada vez más el área visitante, con el consiguiente peligro. Al equipo azul le faltaba pausa para controlar el balón en el centro del campo.

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En el intercambio de goles en que se convirtió el encuentro el conjunto azul lo intentó en un par de ocasiones por la banda derecha con la velocidad de Viti y Diegui Johannesson, pero en ninguna ocasión las jugadas llegaron a buen puerto.

En los minutos finales de la primera mitad el equipo carbayón se sacudió un poco el dominio del Numancia y logró que el juego se desarrollara en el centro del campo, lo que claramente beneficiaba a sus intereses, con el marcador a favor.

El trabajo de Tejera y Folch en el centro del campo fue mejor en lo defensivo que a la hora de salir con el balón, pero en muchas ocasiones sucedía porque no tenían jugadores por delante a los que pasar el balón y eso les hacía retrasar el juego.

En la primera mitad la defensa estuvo bastante entonada, en espcial Christian Fernández, que despejó muchos de los balones colgados al área.

La ventaja de los de Anquela al descanso fue producto del mayor acierto, ya que Javi Hernández aprovechó su ocasión, mientras que Champagne resolvió en el remate de Guillermo, la única oportunidad clara de los sorianos.

El inicio de la segunda mitad fue trepidante. El Numancia empató a los cuatro minutos, con un gol del exazul Yeboah, que superó a Javi Hernández y batió a Champagne por el palo corto. En la jugada siguiente el Oviedo se volvió a adelantar con un impecable remate en un saque de esquina de Carlos Hernández. En plena locura el Numancia empató en una jugada de Diamanka, similar a la del gol de Javi Hernández, avanzando por el centro del campo y batiendo a Champagne desde la frontal.

El Oviedo veía como el Numancia le igualaba en dos ocasiones en cuatro minutos, otra vez con concesiones defensivas y tenía que ir otra vez a por el partido. La respuesta de Anquela fue retirar del campo a Toché y dar entrada a Joselu.

El partido entró en una fase de cierta calma, sin que los dos equipos llegaran al área contraria y sin mucha precisión en el juego. El miedo a perder el escaso botín que tenían ambos equipos se impuso a las ganas de llevarse los tres, en especial en el caso del Real Oviedo, que apenas salía de su campo y cuando lo hacía no acertaba nunca en el último pase.

En la recta final del encuentro fue cada vez más agobiante para los azules que achicaban balones como podían. El Numancia, con dos delanteros, colgaba balones al área una y otra vez y el Oviedo defendía como podía.

Sin embargo, cuando parecía que el empate iba a ser el resultado final Christian Fernández cabeceó al fondo de la red un saque de esquina en el segundo palo y daba los tres puntos a los ovetenses, que sufrieron hasta el final con tres saques de esquina consecutivos.