«¿Me firmas una foto para mi abuelo?»

«¿Me firmas una foto para mi abuelo?»
El pequeño Mateo, con la camiseta del Oviedo, junto a los oviedistas Tejera y Bárcenas.

Tejera y Bárcenas dejaron sus rúbricas durante más de una hora en la tienda oficial

R. J. G.OVIEDO.

El Real Oviedo estrenó hace unas semanas su nueva tienda en la calle Caveda, un local amplio que ayer se quedó pequeño por la presencia de aficionados que se dieron cita en la firma de autógrafos de Tejera y Bárcenas. La cola llegaba a la calle y el evento se prolongó durante más de una hora.

La mayoría de los asistentes fueron niños, como Mateo, que fue el primero en llegar e hizo cola hasta que le tocó el turno. Además de pedir una foto firmada por parte de ambos jugadores, aprovechó para sorprender con una petición. «¿Me podéis firmar otra para mi abuelo»?, indicó para formular una demanda a la que los futbolistas accedieron. También se dirigió a Bárcenas para preguntarle si se acordaba de él con una referencia. «Me chocaste la mano el día que jugamos contra el Albacete», dijo ante la sonrisa del futbolista.

Entre los pequeños, algunos mayores aprovecharon para que les firmaran camisetas y otro material que luego seguro hacen llegar a los Reyes Magos para que mañana los repartan por las casas de los pequeños.

A Damián, un niño que a duras penas llegaba a la mesa, lo que le sorprendió fue un detalle sobre Bárcenas. «¡Mira, lleva brackets!», exclamó ante su madre.

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Martín llevaba un cromo del Mundial de Bárcenas con la selección de Panamá. Aunque dijo que su jugador preferido es Saúl Berjón y ya tiene su autógrafo, aseguró que «mis favoritos son todos».

Bufandas, camisetas, balones y todo tipo de material iban pasando por la mesa donde las fotografías de la empresa Alsa, uno de los patrocinadores del club, iban desapareciendo. A veces de dos en dos, como fue el caso de Guillermo y Lucas, hermanos mellizos que hicieron que Tejera y Bárcenas bromearan un rato y se dedicaron a buscar las diferencias entre ambos, que eran pocas. En lo que eran idénticos es en su pasión por el Real Oviedo y la ilusión que les hizo posar con los jugadores de la primera plantilla.

No faltaron abuelos que iban a por una sorpresa para los nietos y los jugadores no daban a basto para firmar ante la gran afluencia de pequeños. Para ir adelantando en los pequeños ratos libres iban dejando sus firmas para poder luego poner el nombre y atender a los más pequeños cuando llegaban.

Uno de los niños más ilusionados fue Mario, un pequeño al que su profesor le regaló una camiseta de Tejera y aprovechó para que el centrocampista se la firmara.

Lo más difícil de firmar eran las prendas que iban puestas y, poco a poco, la cola, fue desapareciendo una hora después, sin que nadie se fuera sin su fotografía. La cola se mezclaba con la de los clientes de la tienda, que registró una importante afluencia de aficionados haciendo las compras de última hora.

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