La gran zancada de Ibrahima

Ibrahima protege el balón ante el central del filial Josín durante el entrenamiento. / SEMEYAPRESS
Ibrahima protege el balón ante el central del filial Josín durante el entrenamiento. / SEMEYAPRESS

El ariete, que inició el curso como tercer delantero, se ha instalado como referencia ofensiva | «El fútbol es mental y con todo lo que he pasado en mi vida estoy preparado para cualquier batalla», indica el senegalés, el mejor azul de noviembre

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

El vendaje neuromuscular en la rodilla derecha refleja las secuelas físicas del duelo contra el Mallorca, el de su bautismo goleador en el Carlos Tartiere. Desde entonces, el cuerpo médico oviedista mima a Ibrahima Baldé para que pueda desarrollar sin merma su estilo de juego combativo, el que le ha permitido afianzarse como punta de lanza de las alineaciones del conjunto carbayón.

De tercera opción para la delantera en los planteamientos de Juan Antonio Anquela a erigirse como la referencia ofensiva azul en apenas tres meses. Es el camino recorrido por el corpulento delantero senegalés, que no ha acusado la inactividad competitiva de su etapa en el CFR Cluj rumano y cada vez se acerca más al propósito con el que desembarcó el pasado mes de agosto en El Requexón.

Más información

«El fútbol es mental y con todo lo que he pasado en mi vida estoy preparado para cualquier batalla. Estando fuera, dentro o en la grada, me da igual. Cada día que me toca estar en el verde voy a intentar darlo todo», explicó ayer empleando ese lenguaje marcial próximo a su esencia en el terreno de juego para indicar su forma de afrontar las suplencias y la preparación para aprovechar las oportunidades. Una brega que le ha permitido superar numerosos obstáculos en su trayectoria deportiva y vital, al igual que le ha valido para granjearse el afecto de la afición oviedista, que le otorgó el premio al 'Jugador 5 Estrellas' que le distingue como mejor jugador del mes de noviembre.

En él firmó su tercera diana en competición oficial con la camiseta oviedista gracias a un certero remeto acrobático con el que allanó el camino de la victoria sobre el Sporting en el derbi asturiano. «Fue como sacarme un peso de encima», afirmó en Real Oviedo TV ante la curiosidad de los aficionados el ariete, quien desde su estreno estival en un amistoso contra el Huesca ya dejó claro que no es del perfil de jugador que negocia el esfuerzo. «Soy un soldado para lo que Anquela me pida», proclamó entonces.

Después de un trimestre a sus órdenes, ayer ahondó en aquello que le demanda el técnico jienense. «Primero correr, pelear, y después si marco goles, ya es la hostia», confesó con la espontaneidad que le caracteriza, la misma con la que apuntó durante su presentación a las semejanzas que observa entre el andaluz y Mendilíbar, encargado de tutelar su progresión en las filas de Osasuna durante su segunda temporada completa en la máxima categoría del fútbol español.

«Nunca dejaba de luchar para el equipo. Aunque no le diesen el balón, no paraba de buscar el desmarque», recuerda el exguardameta internacional Ricardo, uno de los veteranos en aquel vestuario del equipo navarro, que le describe como «un chico muy alegre» y elogia su calidad humana. «Se apoyaba mucho en sus amigos y en su familia, es un fenómeno como persona», asegura el excancebero. Ibra, que compone el cuarteto de máximos artilleros oviedistas este curso con las tres dianas logradas en ocho disparos, no baja la guardia e insta a prolongar el ritmo goleador. «Aquí lo estamos consiguiendo poco a poco y ojalá que siga así, que sigamos ganando sobre todo», deseó.

 

Fotos

Vídeos