«La gente me quiere porque no me guardo nada en el campo»

«La gente me quiere porque no me guardo nada en el campo»
Linares deja el Real Oviedo tras cuatro temporadas en el club. / ELOY ALONSO

Linares tuvo que ir cambiando de registro en sus cuatro temporadas para acabar siendo siempre importante para el conjunto oviedista

RAMÓN JULIO GARCÍA OVIEDO.

Miguel Linares se va del Real Oviedo habiendo marcado diez goles, curiosamente los mismos que en la campaña anterior a su llegada había hecho en el Recreativo de Huelva, también en Segunda. El caso del delantero aragonés en sus cuatro temporadas en el conjunto oviedista ha sido un ejemplo de reinventarse cada año, casi cada día, ya que ha ocupado diferentes roles en el equipo y también en el terreno de juego y en todos ha rendido. Solo una constante se ha mantenido en esos cuatro años: trabajo y sacrificio.

El anuncio de la marcha del delantero aragonés el pasado viernes desencadenó una riada de muestras de agradecimiento por parte de los aficionados azules y reconocimiento a uno de los artífices de la vuelta del equipo al fútbol profesional. Además de la muñequera negra, el barro de Astorga y otros recuerdos que permanecerán en la memoria de los aficionados Linares deja una importante aportación deportiva.

El delantero, que disfruta de sus vacaciones a la espera de concretar un futuro para la próxima temporada que apunta a Segunda División, reconocía ayer a EL COMERCIO que es consciente que el cariño que ha recibido tiene que ver con su actitud en el campo en cada partido. «La gente se identificó mucho conmigo, no solo por los goles, sino también por la entrega que pongo en el campo, porque no me guardo nada y eso siempre lo agradecen», afirmó.

Más Real Oviedo

La entrega y sacrificio, además de las muchas emociones vividas como el histórico ascenso de Cádiz, ocultan parte de lo que futbolísticamente aportó Linares al equipo, sabiendo adaptarse a las distintas circunstancias. La primera temporada, en Segunda B, fue la de mayor protagonismo. «Cuando llegué sabía que iba a tener un rol importante y la responsabilidad que tendría en el equipo», explicó el delantero, que recuerda que llegó «con 31 años y una experiencia que tenía claro que debería poner al servicio del equipo para ayudar así al club a salir de donde estaba».

El éxito fue rotundo y Linares contribuyó con 28 goles al ascenso: «Por fortuna salió bien desde el principio, los goles llegaron y al final pudimos disfrutar del ascenso».

En la temporada de la vuelta a Segunda, el club ficha más competencia para el ataque, llegan Koné y Toché, que se unen a Linares y Cervero. Sin embargo, los inicios son buenos para el de Fuentes de Ebro. «Iba bastante bien hasta la lesión (en la jornada ocho llevaba cuatro goles), pero luego me costó más entrar en el equipo y la competencia era muy dura», recordó.

La tercera campaña de Linares en el conjunto azul fue la que más camaleónico le hizo, ya que el actual seleccionador español, Fernando Hierro, le cambió de ubicación en función de las necesidades del equipo. Linares comenta que «pasé por varios puestos, a Hierro le tengo que agradecer que me descubriera una nueva posición en la banda, en la que nunca había jugado y eso me permitió jugar bastantes partidos y poder ayudar al equipo». Linares en ese curso acabó siendo el noveno jugador que más minutos disputó y sumó ocho goles.

En la temporada que acaba de finalizar otra vez le tocaba reinventarse. «Este año sabía cuál era mi papel, el equipo jugaba con un solo delantero y por delante tenía a Toché, que es uno de los mejores de la categoría, y eso me hacía tener que esperar mi oportunidad», explicó Linares, que recordó que «jugué de segundo punta algunos partidos, pero lo que siempre hice es trabajar en los entrenamientos y estar preparado para cuando surgiera la oportunidad».

En este sentido, la lesión de Toché le permitió tener un protagonismo que aprovechó para reivindicarse con goles y también con su trabajo, adelantando incluso al murciano en el final del campeonato.

Lo que tiene claro el futbolista es que «hay que adaptarse a lo que toca» y recuerda que empezó siendo «referencia», luego «segundo delantero, banda, mediapunta, otra vez referencia...», pero por encima de todo «lo que tengo claro es que una de mis virtudes es el trabajo y eso nunca me va a falta». «Cada vez que salgo al campo sé que es para dejarlo todo dentro y entregarme», apostilló. Ahora, a sus 35 años, Linares seguirá dando guerra y ya piensa en la posibilidad de volver al Carlos Tartiere, aunque sea con otra camiseta.

Síguenos en:

 

Fotos

Vídeos