El Comercio
Real Oviedo

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Susaeta, a la izquierda, presiona a un rival leonés, con el míster oviedista al fondo. / PEIO GARCIA

El Real Oviedo gana e ilusiona

  • Linares, Generelo y Omgba fueron los autores de los goles asturianos

  • Los azules vencen en el Reino de León ante 4.000 aficionados carbayones

El Real Oviedo volvió del Reino de León con 3 puntos que le valen para auparle a la segunda plaza de la clasificación y jugarse el liderato el próximo domingo en el Carlos Tartiere ante un Guijuelo que ha hecho pleno de victorias en el arranque liguero. Y, aunque a estas alturas la clasificación es lo de menos, un dulce no le amarga a nadie y este Oviedo está concebido para ocupar el papel que el Racing de Santander, Tenerife o Castilla protagonizaron en las últimas temporadas. Para ser claros y concisos, ser campeones sólidos liderando la tabla desde los comienzos de Liga.

Y este Oviedo parece preparado para ser el actor protagonista del grupo I de Segunda B en la presente campaña. Con el técnico Sergio Egea como maestro de ceremonias, los azules han aprendido a brillar sobre el terreno de juego cuando es necesario, a saber manejar los partidos de forma más oscura cuando sea menester y a rematar los encuentros -o no perderlos- en el momento adecuado.

Con una plantilla con altas dosis de calidad y un vestuario absolutamente comprometido con la causa, todo es más fácil. Y, sí a todos esos ingredientes se le suma una afición espectacular, la fórmula sólo puede dar buen efecto.

En León, el Oviedo jugó en casa. A 124 kilómetros del Carlos Tartiere, pero en casa. 4.000 aficionados azules ocuparon una de las gradas del estadio del otro lado del túnel de El Negrón para ser mayoría absoluta ante menos de 2.000 locales. Y, al contrario que otras muchas veces, la jornada de fiesta que se vivió desde primera hora de la mañana por las calles del centro histórico terminó en alegría para los incondicionales carbayones que volvieron a dar otra lección de apoyo al equipo.

La semana había dejado algunas dudas para Egea por distintos problemas físicos que obligaron al técnico argentino a desplazar a 17 futbolistas. Señé fue el descartado tras confirmarse que Generelo estaba totalmente recuperado de sus problemas musculares. Tanto que el extremeño disputó el partido entero al lado de Erice en el centro del campo. Jonathan Vila siguió en la posición de central y la gran novedad en el once inicial fue la incursión de Sergio García en el interior izquierdo en sustitución de Eneko, que también estuvo renqueante en los días previos al choque.

El Oviedo buscaba su primera victoria a domicilio tras el empate a cero en Avilés y lo hizo con sus armas. Posesión, construcción del juego desde atrás y tranquilidad a la hora de tomar posiciones en el césped. Y la apuesta estuvo a punto de salirle bien ya a los 15 minutos, cuando Sergio García picó de primeras un envío desde el vértice izquierdo del área. Sólo la brillante intervención de Leandro evitó que el marcador quedase inaugurado.

Seis minutos después se reclamaron unas manos de Tejedor dentro del área que parecieron claras, pero que no decidió señalar el madrileño Muñoz Piedra que fue muy protestado por la parroquia azul. A los 23 minutos llegó el 0-1. Linares, en un gol de esos que se llaman de fe, presionó con ahínco el pase de Villarejo a Leandro. El delantero aragonés metió la puntera al llegarle el balón al portero y balón se coló llorando para besar las mallas y causar el delirio azul.

El partido, que parecía de cara, se le complicó al Oviedo al decretar el colegiado un penalti de Sergio García sobre Turzo. El extremo zamorano azul derribó al lateral leonés con claridad en una acción que apenas admite discusión. Aketxe, a los 34 minutos, conseguía el 1-1 desde los once metros en un disparo que estuvo a punto de atajar Esteban.

Encauzar el triunfo

Lejos de afectar a los ánimos visitantes, el conjunto azul se lanzó decidió a volver a inclinar el marcador a su favor y lo consiguió al borde del descanso. Susaeta ejecutó de forma magistral un córner desde el costado zurdo que Generelo remató de cabeza y de forma inapelable a los 43 minutos. Nada pudo hacer el meta Leandro al colarse el balón por la escuadra.

El paso por el vestuario no resultó una revolución en ninguno de los sentidos. Los hombres de Egea continuaron siendo los dueños y señores de la posesión del balón. Supo el Real Oviedo nadar y guardar la ropa en un segundo tiempo muy tranquilo para los intereses asturianos. Tan sólo un balón de Tejedor que se estrelló en la parte superior del travesaño hizo dudar de la victoria asturiana. Corría el minuto 73 de partido y tan sólo fue el un espejismo.

Cuando el partido tocaba a su fin llegó la sentencia carbayona. El recién incorporado Omgba se internó en el área de Leandro para colocar el 1-3 definitivo y dar rienda suelta a la fiesta azul en las gradas del Reino de León. Tal fue la felicidad de los 4.000 aficionados desplazados que los jugadores y el cuerpo técnico carbayón tuvieron que volver a saltar al terreno de juego tras haberse retirado al vestuario.