Los reajustes de Rozada dan sus frutos

Rozada observa el entrenamiento de sus jugadores, ayer, en El Requexón. / SEMEYAPRESS
Rozada observa el entrenamiento de sus jugadores, ayer, en El Requexón. / SEMEYAPRESS

El equipo sigue colista, pero los cinco puntos de doce que ha sumado con el ovetense elevan la confianza | La 'pretemporada' que ha vivido el equipo en estos 18 días a las órdenes del nuevo técnico cuajó en Tenerife con el primer triunfo

MARÍA SUÁREZOVIEDO.

El Real Oviedo tuvo que esperar a la jornada nueve de Liga para firmar una primera victoria que no solo se hacía de rogar por deméritos propios sino que al no rubricarse hasta nueve partidos después del debut en Riazor, condenó al equipo a ser colista desde el mismo inicio de la competición.

Ese triunfo llegó el pasado miércoles en un campo nada favorable para los azules, el Heliodoro, donde de un golpe -el que le dio Bárcenas al balón para que este se le colase bajo los brazos de Ortolá- se ha roto la principal losa que recaía sobre el equipo: la incapacidad para sumar de tres.

Revertir esa sensación tanto en el juego como en la mentalidad de los futbolistas ha sido una de las obsesiones de Javi Rozada desde que sustituyera a Egea en el banquillo, hace poco más de quince días. En ese tiempo, los cambios, los ensayos y las jornadas entre semana se han ido agolpando tanto en la cabeza del técnico como en la agenda del conjunto azul. Han sido cuatro partidos en diecsiete días, y serán cinco en solo veintiuno. En menos de un mes el nuevo cuerpo técnico y un vestuario prácticamente hundido por lo inesperado de la situación han tenido que reconstruirse mientras disputaban como colistas la sangría de 12 puntos más. Todo después de haber perdido 17 de 18.

El primer reajuste de Rozada fue motivacional. El ovetense anunció en su primera previa como técnico que su prioridad era despejar las dudas de sus futbolistas y se mostró contundente con su idea: un Oviedo atrevido y valiente, una meta complicada por aquél entonces pero cuyo objetivo primero pasaba por dar confianza al vestuario. Lo pensara o no, el técnico se mostró convencido públicamente de que su nueva plantilla acabaría jugando así. Lo importante, ganar cuanto antes.

El primer capote individual fue para Lucas, iba a ser su lateral titular tras no haber contado para Egea, a posteriori vendrían el de Borja Sánchez en el ataque, el de Carlos Hernández en el duelo con Yuri en El Toralín tras estar siempre descartado, y el último el del Heliodoro, con un Omar Ramos que pasó de la grada al once. Rozada convenció al vestuario a base de decisiones arriesgadas, pero recuperando jugadores y trabajando con detalle los errores colectivos que estaban mermando la capacidad del equipo para conseguir puntos. Las ayudas, las marcas posicionales, las coberturas en diagonal y los conceptos claros para salir a la contra o a la presión fueron algunos de reajustes tácticos entre duelo y duelo de Liga.

El técnico puso nombre a los fallos, pero no solo el del último en cometer uno, sino que intentó crear conciencia de que los desajustes en las diversas líneas eran el principio del problema en la última. El objetivo de todo ese trabajo semanal, la puerta a cero, se logró esta jornada, y con él el ansiado triunfo.

No fue el partido más vistoso de un Oviedo al que, como reconoció el propio Omar Ramos, Rozada instó a no encajar. Sí el más efectivo. El ovetense sabía, aunque en esta ocasión no fue Ortuño, que los azules acabarían marcando un gol. Tras motivar al bloque, recuperar jugadores para varias líneas y ajustar nociones básicas de colocación y movimientos para que los suyos no dudasen, el cuerpo técnico dio el siguiente paso: adaptar las características de un equipo 'en obras' como el Oviedo a las del rival. El ovetense, al que se le escaparon 4 puntos ante Extremadura y Ponferrada, diseñó la medular del campo ante el Zaragoza pensando en el juego interior de los maños en tres cuartos, y le volvió a dar una vuelta de tuerca al equipo en el Heliodoro para frenar la cantidad de jugadores con los que llegaba el Tenerife al área azul.

«Lo que nos dice Rozada suele ocurrir en los partidos», comentó ayer Ramos. El técnico está sabiendo leer al rival, y en sus rotaciones se atreve con cambios de todo tipo. Con tres laterales derechos en planilla, el ovetense optó por Sangalli el miércoles para esa posición. Sin embargo, y pese al buen nivel de donostiarra, este rotó ante La Ponferradina para dar entrada a Borja Sánchez. Otro fijo como Berjón no entró en los planes para derrotar al Tenerife después del buen encuentro del capitán ante el Zaragoza.

Rozada advirtió que sería él mismo y de momento sus decisiones no dejan a nadie indiferente pero dan sus frutos. Los ajustes defensivos, las rotaciones, la competencia, los contextos de juego y el análisis de rival han hecho del Oviedo, cuanto menos, un equipo más eficiente.

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