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Real Oviedo | Resurrección azul en Tenerife

Bárcenas celebra el gol. /ACAN
Bárcenas celebra el gol. / ACAN

Un gol de Bárcenas y un buen ejercicio defensivo después fueron las claves del triunfo de un equipo novedoso en nombres y sistema

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

Nueve jornadas después el Real Oviedo logró la primera victoria de la temporada. Lo hizo imponiéndose por la mínima al Tenerife, gracias a un gol de Bárcenas en la primera mitad y un buen ejercicio defensivo en la segunda. El primer partido sin errores de bulto del equipo se saldó con la primera portería a cero y los primeros tres puntos del curso, que no le sacan de la última posición, pero se espera que marque un punto de inflexión. Rozada arriesgó con la alineación y le salió bien.

Rozada había adelantado que habría cambios, pero no se sospechaba que fueran tantos y de tanto calado. No solo hubo cuatro novedades, con la entrada Omar Ramos, Borja, Edu Cortina y Bárcenas, por Lucas, Jimmy, Lucas y Saúl Berjón.

El equipo formó con un 4-2-3-1, con alguna sorpresa, como Sangalli en el lateral derecho, o la presencia en el once de Omar Ramos, que la jornada anterior se había quedado fuera de la convocatoria. El técnico dio descanso a Saúl Berjón, que el domingo anterior había sido de los destacados, y puso en su lugar a Bárcenas, que hasta ahora tenía poca presencia en el equipo. Edu Cortina entró por Jimmy y Borja Sánchez, por Joselu para ser mediapunta.

El Tenerife se hizo con el timón del partido desde el inicio y el conjunto ovetense empezó a sufrir pronto. Los canarios hacían daño por la banda izquierda de la defensa azul, donde el equipo local era capaz de generar superioridades y llegar con asiduidad a la portería de Champagne, que, no obstante, tampoco tuvo tanto trabajo.

Pronto se supo que el plan del Oviedo era dejar espacios para luego poder correr, sobre todo por los costados. Tras varias llegadas de los tinerfeños, que rondaron el gol, Bárcenas tuvo una buena ocasión para sorprender a Ortolá, tras un caño a Borja Lasso, pero su disparo salió desviado.

Sin jugar bien, los ovetenses hicieron algo poco habitual para el equipo hasta ahora: no regalar en defensa. El equipo no concedió atrás y los centrales se imponían en los balones centrados al área. Solo estaba el problema de la izquierda.

Transitaba el encuentro hacia un susto para los azules cuando Omar Ramos vio un buen desmarque por el centro de Bárcenas y le puso un balón que le permitió encarar la portería y con un disparo que se coló bajo el cuerpo del portero adelantó a los azules. Era más premio del merecido para un equipo que no está acostumbrado a eso.

El árbitro señaló un penalti de por manos de Sangalli, tras un remate de cabeza de Borja Lasso, pero tras consultar el VAR anuló la acción por fuera de juego en la acción previa. Pasado el susto, el conjunto azul fue capaz de ir dejando pasar los minutos y lograr algo que solo había hecho en el encuentro ante el Lugo, llegar al descanso con ventaja en el marcador. No fue una gran primera mitad, pero el equipo rentabilizó como nunca su juego.

En el inicio de la segunda parte, el equipo entró mejor , consciente de que era lo que tenía que hacer, defender con orden y buscar las contras. En el primer minuto Borja Sánchez inició una que finalizó con un pase a Ortuño, que disparó alto.

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Para reforzar el centro del campo, Rozada dio entrada a Lolo por Edu Cortina, y poco después Joselu ocupó el lugar de Omar Ramos, que en el primer tiempo dejó algunos detalles, pero acusó la inactividad.

Los azules cortaban buen el ritmo del partido e intentaban que el Tenerife no inquietara, pese a que acumulaba jugadores arriba. El problema de los de Rozada era que no eran capaces de tener el balón para descansar de defender.

Sin embargo, todo el dominio de los locales no hacía que el equipo azul pasara por problemas. El técnico ajustó los problemas de la banda izquierda en defensa y con ello cortó una de las principales vías que tenían los tinerfeños para sacar centros al área.

A medida que pasaban los minutos los azules fueron leyendo cada vez mejor el partido y siendo capacer de interrumpir la continuidad del juego rival. Carlos Hernández y Christian Fernández en el centro de la defensa estuvieron impecables y solventaron cada balón colgado al área con acierto.

En los minutos finales parecía que estaba más próximo a llegar el segundo gol de los ovetenses en un contraataque que el empate. El pitido final fue liberador y así lo celebraron los jugadores en el campo.