Real Oviedo

Real Oviedo | Intensidad donde no llega el fútbol

Toché, al final del encuentro, se lamentaba después de que el equipo no fuera capaz de completar la remontada ante el Granada en el Tartiere./ALEX PIÑA
Toché, al final del encuentro, se lamentaba después de que el equipo no fuera capaz de completar la remontada ante el Granada en el Tartiere. / ALEX PIÑA

El equipo se mostró aguerrido y desbordó impetu cuando se le agotaron los recursos futbolísticos para acabar intimidando al Granada

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

El Real Oviedo de Egea tuvo el pasado domingo momentos de buen fútbol en la primera mitad, pero cuando le falló tuvo otra virtud que fue mantenerse en el partido y pelear hasta el final. Eso fue lo que le permitió rescatar un punto y estar cerca de llevarse los tres con las oportunidades postreras de Ibrahima y Folch.

El técnico argentino prometió desde su llegada un equipo que iba a salir a por los partidos y tratar de jugar en campo rival. Lo hizo en el encuentro ante el Almería y sumó tres puntos y lo intentó el domingo, aunque la entidad del rival, un Granada sólido y ambicioso, le hizo pasar por apuros serios en algunas fases del encuentro, en especial, al inicio de la segunda mitad.

El Oviedo del primer tiempo fue un equipo que quiso someter al Granada y lo logró hasta el punto que no pasó por apuros en defensa y dispuso de una ocasión clara, en un remate de Ibrahima que Rui Silva rechazó con bastantes problemas y una dosis de fortuna.

La apuesta de Egea, con un 4-4-2 y abundancia de jugadores ofensivos hizo que el equipo se defendiera con balón en la primera mitad. Lo único que faltó fue algo de acierto en los metros finales para atinar con el último pase y poder disponer de más ocasiones. El equipo azul fue peligroso cuando pudo robar y correr, pero resultó más previsible en el ataque posicional. También hubo cierta precipitación en algunas acciones que propiciaron errores a la hora de acabar las acciones.

Las cosas cambiaron tras el descanso, ya que el Granada dio un paso al frente y complicó la salida de balón de los ovieditas, que además acusaron el gol recibido. El equipo careció entonces de la pausa necesaria para tener el balón más que el contrario y tratar de llevar el partido a su terreno.

En la primera media hora de la segunda mitad el equipo abusó de los balones largos a los delanteros, que apenas pudieron recibir y eran presa fácil para la defensa granadina. Lo reconoció Egea en la sala de prensa cuando dijo: «Tras el gol abusamos del balón largo».

Sin embargo, otra de las virtudes del equipo, que también mostró en fases anteriores de la competición, fue la de no perder la cara al encuentro y buscar la portería contraria hasta el final. Eso también le gustó al técnico que recalcó la importancia de no darse por vencidos cuando las cosas van mal.

Al final, el equipo acabó el partido en el campo contrario y sacó fruto de ello, pero tiene como asignatura dar más continuidad a lo realizado en el primer tiempo.

Sergio Egea tiene ahora el reto de seguir afinando el nuevo sistema que, aunque no es del todo desconocido para los jugadores, necesita ajustes y la falta de tiempo, a cinco jornadas para el final, se plantea como principal escollo para que el equipo logre meterse entre los seis primeros.

Lo que parece claro es que el equipo hasta el final de temporada mantendrá el dibujo de las dos últimas jornadas y también el estilo de un equipo que busca la portería contraria. El técnico parece dispuesto a mantener la misma alineación mientras le sea posible y así tratar de que el equipo sea reconocible en todos los partidos, juege contra el rival que sea.