Real Oviedo

«El Real Oviedo lo tiene todo: volver no es un riesgo, es el mejor de los desafíos»

Sergio Egea en El Requexón tras la sesión de entrenamiento única prevista para ayer./ELOY ALONSO
Sergio Egea en El Requexón tras la sesión de entrenamiento única prevista para ayer. / ELOY ALONSO

El técnico desvela su idea de juego, no tiene prisa por acudir al mercado y ve en el equilibrio entre formación y competición la clave para ser ganador Sergio Egea Entrenador del Real Oviedo

MARÍA SUÁREZOVIEDO.

El entrenador azul Sergio Egea (Necochea, Argentina, 1957) llega al ecuador de la segunda semana de pretemporada donde llevaba tiempo queriendo estar: en el banquillo del Real Oviedo. Tras su accidentada salida en 2016, con el equipo en puestos de ascenso, y su compromiso de dirigir al equipo los últimos siete de la pasada, ahora le llega el momento de iniciar proyecto. Tal y como hizo el año del ascenso a Segunda División. Tal y como lleva queriendo volver a hacer desde una dimisión hace tres temporadas que a día de hoy no hubiese vuelto a hacer.

Egea y su cuerpo técnico están formando un equipo con llegada por banda y definición por el centro, que aúne el equilibrio justo entre formación y competición para responder a la exigencia de un club que para el propio Egea «tiene todo para ser el mejor de los desafíos de un entrenador». Con una plantilla ya lista para competir, el argentino no tiene prisa por buscar gol en un mercado caro y parado de por sí.

Mientras, Egea trabaja en desarrollar el potencial de su equipo y vuelve a pasear por la ciudad donde más querido se siente.

«Los resultados te suben o te bajan, pero a mí en Oviedo se me valoró por lo humano» «Me fui pensando que era lo mejor para el club, pero fue una decisión apresurada» «Para lograr éxitos debemos ser positivos y forjar mentalidad ganadora» «Tenemos bandas generosas, llegaremos por ahí y buscaremos el gol por dentro» «Con la plantilla que hay podríamos empezar a competir desde este momento» «El mercado está quieto y el club hace lo correcto teniendo paciencia con él» «Buscamos algunos recambios para tener dos hombres por puesto y equilibrio» «La idea es tener un equipo con chispa, dinámico y rápido en la ejecucición»

-¿Se arrepintió de irse?

-Pensé en la institución, di un paso al lado creyendo que beneficiaba al club y dejé un privilegio. Luego analizas fríamente y se te queda la espinita, fue una decisión apresurada.

-¿Ha cambiado mucho desde entonces?

-He ganado optimismo, siempre estoy sumando y para mí todo tiene solución. Siempre se saca aprendizaje de todo.

-Se fue con el reconocimiento de la afición, ¿lo pone en riesgo volviendo?

-No es un riesgo volver, un entrenador afronta desafíos constantes y el Oviedo es el mejor de ellos. Lo tiene todo: es un club ordenado, con un gran masa social y que juega a ganar. Estoy feliz aquí, no es normal que un entrenador se sienta protegido y querido y yo me siento así en Oviedo. Los resultados te ponen arriba o abajo como técnico, pero a mí me valoraron como el tipo que soy, en lo humano.

-¿Y el club? ¿Cómo se lo ha encontrado?

-Al club no lo he dejado de ver crecer nunca. Las instalaciones están perfectas y siguen muchos de los profesiones de entonces, precisamente porque lo son. Me encuentro exigencia y de ella es de donde viene el progreso. Llego a un club muy estabilizado, que viene acabando entre los diez primeros y se queda a un gol o un partido de pelear el ascenso. Es meritorio y solo falta dar el empujón final.

-¿Lo que le ha faltado al equipo estos años cree que es mental?

-En el fútbol trabajamos todo, lo técnico, lo táctico y lo físico, pero la mente muchas veces la descuidamos y es importante. Son diez meses de competición, es mucho tiempo, y más aún en una ciudad en la que el escudo está marcado a fuego. Se necesitan jugadores fuertes mentalmente, positivos y que sumen en los traspiés, eso hace difícil esta profesión. Para lograr éxitos debemos forjarnos una mentalidad ganadora.

-¿Tiene ya esa plantilla ganadora o le falta algo?

-Estamos contentos con el grupo que hay, con él podríamos competir ya mismo. La dirección deportiva está rastreando el mercado, pero está algo quieto y los precios muy por encima de lo que uno pretende. El club está haciendo las cosas bien, con paciencia porque no hay prisa: si tiene que venir algo, que sea algo que nos aporte realmente.

-¿Y que está buscando? ¿Un delantero muy diferente a Joselu?

-Buscamos compensación. Queremos dos por puesto y estamos buscando recambios en ciertas partes. Están Lucas y Diegui en un lateral, Christian y Mossa en otro. También Viti, Omar y Sangalli por la derecha, y Berjón y Bárcenas, si llega, por la izquierda. Ese mismo equilibrio. Ya veremos la dirección deportiva por qué se decide.

-¿Cómo ve a los jugadores que provienen del filial?¿Hay alguno que le haya sorprendido?

-A la mayoría los conocía. Subió Borja Sánchez -un chico con un talento muy grande- y también Ugarte, que no lo conocía. A Lucas sí, a Viti llegué a tenerlo en mi primera etapa y lo logrado por Jimmy ya se vio. Edu Cortina ha sido una sorpresa muy agradable y Lolo hizo un gran trabajo en Extremadura, donde hizo las cosas bien y aportó mucho a la permanencia del equipo.

-¿En qué está haciendo hincapié en los entrenamientos?

-En las sesiones de trabajo buscamos mucha dinámica. La técnica en velocidad pierde precisión y buscamos tener esa rapidez en la ejecución. Un equipo con chispa está más cerca de ganar siempre. Ahora los futbolistas están cargados porque los entrenamientos son muy intensos, trabajamos tres horas diarias y el físico se resiente ya a estas alturas. Pero la idea es esa, ser un Oviedo tan intenso con balón como sin él, porque es lo que nos hará competir bien cada domingo.

-Champagne advertía en su vuelta de que si el grupo que debía formar el equipo acaba siendo una familia, sería más peligroso aún...

-Un vestuario cuando es sano transmite esa misma unión a la cancha. Y este lo es. Trabaja por un fin común, con mucha intensidad y con unión. Luego influyen rivales y días malos, pero nuestra premisa es que lo grupal prevalezca siempre por encima de lo individual para ser una fuerza aún más grande sobre el campo. Así es como se representa a este club.

-¿El sistema lo tiene claro o contempla variaciones?

-No me planteo cambios en defensa, será de cuatro hombres porque tenemos laterales de mucha amplitud y también extremos. Tenemos bandas por ambos lados tan rápidas como profundas y vamos a ser muy prácticos al respecto. Vamos a ir mucho por fuera para definir por dentro. Las variaciones pueden pasar por jugar con los dos delanteros, pero aún con ese dibujo uno de ellos va a bajar a mediocampo a ayudar cuando no tengamos balón para no estar en esa zona del campo en desventaja numérica. La idea del cuerpo técnico es que el equipo llegue mucho al área contraria. Hay mucha dinámica por fuera, y mucha generosidad en esas bandas, y por dentro se tiene que dar la definición para buscar ahí los goles.

-¿Por dentro entraría Saúl Berjón?

-Puede. Tenemos a Saúl, a Joselu y a Omar para ese rol. También puede darse que juguemos con un 4-1-4-1 en algún momento, donde dispongamos de un pivote defensivo, con dos volantes que tengan llegada, dos extremos rápidos en las bandas y un delantero en punta como referencia.

-¿Qué aporta cada miembro del cuerpo técnico a ese trabajo que ya está en marcha?

-El entrenador de porteros Sergio Segura está muy preparado para su labor. Y es muy bueno en lo grupal, especialmente positivo. Alberto Martínez, el preparador físico que se estrena con nosotros esta temporada, aporta metodología muy moderna. Trae consigo mucha variedad de trabajo para esa parcela, con y sin el balón de por medio. Jose Baroja me acompaña como segundo entrenador y es fundamental porque se trata del hombre que me hace de intermediario entre plantilla y cuerpo técnico. Fue futbolista de Primera División y tiene un rol muy importante. Estamos todos trabajando en beneficio del grupo, todos los estamentos sumamos y en mi caso yo soy solo un engranaje más del club. Somos un equipo de trabajo grande, tenemos el mismo concepto de lo que queremos para el Oviedo y vamos creciendo. Al final es un juego en el que hay que ganar y es de los futbolistas. Nosotros damos les damos armas e información, gestionamos el grupo para que el equipo compita de la mejor manera.

-¿Qué lugar echaba de menos más allá de El Requexón y el Carlos Tartiere?

-Viví dos años en La Florida y, aunque soy muy casero, lo cierto es que hice muchas amistades. Echaba de menos la ciudad, me encanta pasear por ella. Soy solitario, esta profesión me volvió ermitaño y es por ello que me encanta recorrer Oviedo. Su orden, su limpieza y la amabilidad de la gente marcan la diferencia.

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