Real Oviedo | La reconstrucción de la telaraña azul

Christian Fernández se dispone a doblar a Mossa en El Requexón./ELOY ALONSO
Christian Fernández se dispone a doblar a Mossa en El Requexón. / ELOY ALONSO

El Oviedo, que ha logrado ocho de sus doce triunfos con menos posesión que su rival, confía en recuperar «la identidad», diluida la pasada jornada | Christian Fernández aboga por ser «ese equipo incómodo contra el que nadie quiere jugar»

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Con el anhelo de dar carpetazo a su mala tarde en Palma de Mallorca, el Real Oviedo se estrenará este domingo a mediodía (12 horas) en el Carlos Tartiere para reencontrarse con su esencia. De regreso al dibujo táctico con tres centrales, los azules tienen clara su hoja de ruta, con las señas de identidad que le han convertido en el segundo mejor equipo de la categoría en las diez últimas jornadas.

«La fuerza de este equipo reside en el colectivo», sintetizó ayer Christian Fernández. Una afirmación con tintes de proclama que acompañó con las bases indispensables en el conjunto que dirige Juan Antonio Anquela. «No podemos perder la identidad de ser ese equipo agresivo, intenso y por momentos incómodo. Que te defina el rival como ese equipo feo, asqueroso, contra el que nadie quiere jugar», argumentó en sintonía con la postura defendida en varias ocasiones durante las últimas semanas por su entrenador, que el pasado jueves indicó que «lo único que se le puede pedir a este equipo es que se deje las narices cada domingo».

Como en La Romareda, el otro escenario junto a Son Moix del que los azules se fueron de vacío en 2019, el conjunto dirigido por Juan Antonio Anquela tuvo el balón en su poder durante más tiempo que el Mallorca el pasado sábado, pero lo hizo en zonas inocuas para su adversario, sin apenas presencia en el área rival. «Con cero ocasiones y cero disparos a puerta fue un bagaje inexistente. Quiere decir que no estuvimos, no fue el día que esperábamos y más contra un rival directo», señaló el zaguero santanderino, que observando el vaso medio lleno recordó que a pesar de esas carencias azules los bermellones tuvieron que recurrir a una acción a balón parado para desnivelar la contienda.

Más Real Oviedo

El zaguero, que volvió a mostrar su versatilidad táctica al rendir a buen nivel en su regreso al carril zurdo de la retaguardia, señaló que si los azules no se muestran como ese conjunto con alma gregaria capaz de asfixiar el inicio de jugada rival e imprimir verticalidad a sus acciones ofensivas son «un equipo más». Con la esperanza de que esas virtudes afloren, los azules encaran el choque ante el Nástic, en el que ambicionan resarcirse desde el primer minuto del pinchazo en tierras baleares.

«Si no somos capaces de hacer eso estaríamos dando alas a un rival que está necesitado y viene herido. Tienen que saber que vienen al Tartiere ante un equipo que también está necesitado», señaló el santanderino, uno de los cuatro capitanes del conjunto carbayón, que alertó de las dificultades que tendrán que sortear los azules este domingo. «El que piense que va a ser un partido de goleada mejor que no venga al Tartiere, porque no es lo que se va a encontrar. Vamos a sufrir, lo vamos a pasar mal, pero vamos a intentar ser el equipo que hemos sido durante la mayor parte de 2019 y en Mallorca no apareció», aseguró.

El peaje del balón parado

El Mallorca, al igual que el Lugo seis días antes, castigó a los azules en una acción a balón parado. «Dos varapalos» que supusieron la pérdida de 6 puntos, al incluir el 'golaveraje' ante los bermellones, y Christian espera que «a la postre» no les «cueste caro». El conjunto carbayón, que en la primera vuelta sucumbió ante el Nástic en el tiempo añadido a pesar de acumular un 73% de posesión, ha logrado ocho de sus doce triunfos con menor cuota de balón que su adversario y confía en volver a tejer su telaraña para seguir atrapando victorias.