Real Oviedo

Real Oviedo | El talismán tinerfeño del Real Oviedo se llama Aday

El pequeño Aday, en el centro vestido de azul, posa con el once del Oviedo en el Heliodoro. / E. C.
El pequeño Aday, en el centro vestido de azul, posa con el once del Oviedo en el Heliodoro. / E. C.

El pequeño, apasionado del cuadro azul, solo tiene cuatro años pero espera con ansia cada visita de su equipo al Heliodoro

MARÍA SUÁREZTENERIFE.

Suele decirse que la afición es el 'número 12' del equipo, y en el Heliodoro toda una afición, la carbayona, se vio representada en un pequeño e irreductible oviedista que, antes de que saltara el equipo azul al campo, esperaba a sus ídolos con impaciencia para fotografiarse con ellos. Concentrado, y orgulloso.

La plantilla necesitaba una victoria, el escenario era complicado y de nuevo, como cada año, Aday iba a ser uno de los últimos en darles el impulso necesario para lograrlo. Para que, esta vez sí, el Heliodoro fuese talismán carbayón. Y así fue. Victoria, primera victoria del año del equipo y también la primera que Aday vivía en primera persona arropando a los suyos. Solo cuando era bebé, y Esteban lo sostenía en sus brazos, para la foto pudo vivir una victoria que no recuerda pero que su madre le cuenta, goles de Linares y Borja Valle incluidos. Esta vez, será él mismo quien pueda relatar una y otra vez como vivió el de Bárcenas.

«¡GOOOOL! ¡Papi, hoy gana el Oviedo!, gritó el pequeño emocionado con ver a los suyos por delante en el marcador. Sus deseos se unieron a todas las voces que empujaban desde Oviedo y su ilusión fue el fiel reflejo de la que ha generado el primer triunfo. Esta vez no hubo jarro de agua fría. No hubo fisuras que borraran su sonrisa. Con tan solo cuatro añitos, este pequeño gran aficionado azul, le roba el mando de la televisión a sus padres para poner fútbol en lugar de dibujos animados y, aunque vive a casi 2.000 kilómetros de la tierra y el equipo que su madre le hizo sentir suyo, es capaz de vibrar con cada gol y cada revés del Real Oviedo.

Precisamente ella, Maria José Montaña, no puede ocultar lo orgullosa que está de un Aday que este mismo año empieza a dar sus primeras patadas al balón en un equipo tinerfeño, el Guargacho. «Tiene fotos desde que nació con el equipo, todo gracias al fotógrafo del 'Tete', que es amigo nuestro. Desde que nació tiene su abono, que se lo manda mi sobrino, y una amiga le envía equipaciones cada vez que crece. Es un orgullo enorme para toda la familia, también para su papá, tinerfeño y muy del 'Tete', pero que admira muchísimo la pasión que siente Aday por el Oviedo», explica la madre del pequeño.

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Con dos padres forofos, uno de cada equipo, ambos se han rendido a que Aday presuma orgulloso de oviedismo siempre y deje al Tenerife en un segundo plano cuando juegan contra su equipo. «Se pone muy nervioso por la emoción que le supone. Le encanta Michu, al que le pidió la camiseta la última vez que estuvo aquí pero no pudo ser, y adora a Joselu porque marcó el gol de la permanencia del Tenerife frente al Majadahonda», repasa ilusionada Maria José.

Esta ovetense, natural de Pumarín, comparte pasión por el Real Oviedo con el pequeño pero tiene pendiente hacerlo en un Carlos Tartiere que ya los espera con los brazos abiertos. «Me trasladé por trabajo a Tenerife hace 8 años. Aday aún no sabe lo que es vivir un partido allí. El club va a darle un detalle y la foto firmada y nos ha invitado al Tartiere cuando vamos a Oviedo en mayo. Se sufre mucho por ver el equipo así, hemos empezado fatal pero llegó Aday para darles suerte. Con él seguirá todo, sumando puntos sin parar», deseó en voz alta la orgullosa madre oviedista, que no ve el momento de pisar el Tartiere con Aday.