«¿Vais a conseguir que Anquela se quede toda la temporada?»

«¿Vais a conseguir que Anquela se quede toda la temporada?»
M. ROJAS

Una treintena de niños someten a un 'tercer grado' oviedista a Richard Boateng y Mossa

I. ÁLVAREZ OVIEDO.

Como si de un partido por un título se tratase, de la timidez inicial poco a poco se pasó al descaro. A esa pizca de irreverencia tan ligada a los niños, que comenzaron pasándose el micrófono con curiosidad sobre la alimentación de los jugadores o sus inicios pasar a dispara disparar hacia asuntos con más punta como los arbitrajes o el futuro del entrenador del Real Oviedo.

«¿Vais a conseguir que Anquela se quede toda la temporada?», lanzó uno de los pequeños oviedistas. «Vamos con Anquela hasta el fin del mundo», remachó Richard Boateng, que junto a Mossa se sometió al 'tercer grado' sobre el conjunto carbayón que se celebra cada año en el concesionario Volkswagen de Tartiere Auto aprovechando las fiestas navideñas. Moderada por el consejero delegado de la empresa automovilística, José María Salazar, una treintena de niños formaron una desenfadada rueda de prensa en la que el dúo de jugadores de la primera plantilla azul hablaron a los más jóvenes de sus sentimientos al debutar en el Carlos Tartiere, su recorrido hasta llegar hacia él y otros asuntos más ligados a la faceta humana que a la deportiva.

Richard Boateng, José María Salazar y Mossa.
Richard Boateng, José María Salazar y Mossa.

Media hora en la que los más pequeños conocieron que a Mossa le empujó a fichar por el Real Oviedo «la pasión» con la que se vive el fútbol en el Tartiere, que para Richard Boateng en África no eliges la futura profesión, sino que «lo lleves en el corazón» o la impresión que causó en el ghanés la oferta del club carbayón. «Si me lo hubiesen dicho el día antes hubiese pensado que era mentira. No me esperaba que fuesen a contar conmigo», confesó con esa sonrisa perenne en su rostro que también lució para desacreditar a los racistas.

No faltó la alusión al doblete de Mossa en el derbi asturiano del pasado febrero. «Esa sabía que iba a caer», indicó risueño el valenciano, con esa cercanía ante los seguidores más jóvenes que ya había demostrado con Aitor, el niño que le ofreció regalarle su preciado juguete, el Patricio Dorado, para gestar el inicio de una relación que lleva al canterano del Levante a fijarse en cada calentamiento en el fondo norte del estadio para saludar a su joven fan. «Siempre queremos estar cerca porque vosotros sois el futuro del Oviedo», indicó el lateral en mitad de una jornada repleta de ilusión finiquitada con regalos.

 

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