Hoteles en las alturas

Asturias dispone de una extensa red de refugios de montaña, instalaciones de hostelería al servicio de los excursionistas que ofrecen información, refrigerio y descanso en los lugares más impresionantes

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Refugio de la Vega de Brañagallones. :: María Gancedo

Son hoteles, bares y restaurantes a cientos de metros de altura. Cada año, la montaña asturiana atrae a miles de visitantes, senderistas o escaladores que encuentran descanso y atención de calidad en los refugios de montaña, establecimientos de hostelería que ofertan sus servicios con las mejores vistas.

Sus guardas son los mejores conocedores de las zonas donde se ubican, y por lo general, además de proporcionar información de gran fiabilidad realizan una relevante labor como vigilantes de las áreas. Así, en caso de accidente resultan de vital importancia para los equipos de rescate. En Asturias hay una extensa red de refugios guardados situados en distintos puntos de la región, algunos propiedad del Principado y otros de carácter privado.

Una de las habitaciones del refugio de Brañagallones. :: Juan Carlos Román

La FEMPA establece una serie de normas para los refugios que gestiona, que de manera genérica son aplicables también a aquellos ajenos a la Federación. Entre otras cosas, la normativa básica pide respetar el descanso desde las 23 hasta las 7 horas, dejar todos los enseres utilizados limpios y recogidos antes de abandonar el refugio o recoger las basuras generadas y bajarlas hasta los contenedores más próximos. Además se establece que tanto aseos como cocina libre y comedor son, en principio, “de uso exclusivo de los usuarios alojados en el refugio”. Queda a criterio del guarda el permitir su utilización por otras personas.

En estos alojamientos se prohíbe explícitamente dormir fuera de los dormitorios, permanecer en el interior de los mismos a partir de las 9 horas, encender fuegos o cocinar fuera de los lugares destinados a ello, o introducir cualquier clase de animales. Asimismo, por lo general no se permite pernoctar en ellos más de tres noches seguidas.

Sus tarifas oscilan entre los diez y quince euros por pernocta, los desayunos cuestan unos cinco euros y las comidas y cenas, entre trece y quince, con descuento para aquellos que dispongan de licencia federativa. En los refugios, por lo general, se alquilan sacosábanas y toallas y suele haber zapatillas a disposición de los usuarios.

Refugio del Meicín

La construcción original, un refugio con tejado a dos aguas que databa de 1962, fue derribada en el verano de 2005. En su lugar en la vega del Meicín se levantó un nuevo edificio que se abrió al público en 2008. Actualmente está gestionado por Tania Plaza y Lionel, una pareja de langreanos afincados en Tuiza de Arriba, que ayudada por sus fieles perros -y con la colaboración de un helicóptero- sube cada verano hasta el refugio mil litros de gasoil, cinco mil cervezas y dos mil Coca-Colas, entre otros, para asegurarse de que el establecimiento puede recibir y agasajar a todo el que acuda al bello macizo de Peña Ubiña.

Tania Plaza, guarda del refugio del Meicín, frente al edificio. :: Eugenia García

El refugio del Meicín está situado a una altitud de 1.550 metros, abre durante todo el año y tiene capacidad para 54 personas, distribuidas en dos habitaciones. Desde Tuiza de Arriba se tarda aproximadamente una hora siguiendo un sendero que sale de la parte alta del pueblo.

 

Refugio del Urriellu

A la sombra del pico Urriellu se encuentra este refugio. No obstante, el primer refugio en la Vega de Urriellu data de 1954. Fue edificado por la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara de Madrid y se inauguró el 5 de agosto, en el cincuenta aniversario de la primera escalada al Naranjo de Bulnes. Pero pronto el edificio, comprado en 1964 por la Federación Española, se quedó pequeño. Y el 5 de agosto de 1979 se inauguraba una ampliación que aumentó su capacidad a cincuenta plazas.

Excursionistas en el exterior del refugio de la Vega del Urriellu. :: E. C.

El actual edificio conserva la fachada del anterior, pero dispone de 96 plazas repartidas en cuatro habitaciones. Está operativo desde el 15 de marzo al 15 de diciembre, aunque el resto del tiempo tiene abierta una zona vivac con 6 literas y mantas. Tomás Fernández es su guarda desde enero de 1991, apenas tres meses después de su inauguración,  labor que desempeña junto a Sergio González Bada e Íñigo Garmilla Echeandia.

Refugio de la Terenosa

Situado en la bajada de La Terenosa, próxima al Collado de Pandébano a una altitud de 1.300 metros, se tarda aproximadamente hora y media en llegar desde los invernales de Cabao y tres horas desde el Puente Poncebos por Bulnes. Guardado por Emilio Huerta Alonso, está abierto del 1 de abril al 31 de octubre y cuenta con veinte plazas en literas.

Refugio de Vegarredonda

El refugio de Vegarredonda se sitúa en la majada del mismo nombre, a 1.460 metros de altura, en el Macizo Occidental de los Picos de Europa. Se trata de una construcción del año 1987 que actualmente pertenece al Principado de Asturias y es gestionada por la FEMPA. Cerca del refugio actual existía anteriormente un pequeño edificio que sirvió de polvorín durante la Guerra Civil.

El recorrido hasta el refugio desde los Lagos de Covadonga es de aproximadamente una hora y media desde el lago de Enol. Consta de 59 camas en dos edificios y está guardado por Francisco Javier Malo, aunque permanece cerrado durante los meses de diciembre, enero y febrero.

Refugio Jou de los Cabrones

Sergio González Bada es, desde 2003, el guarda de este refugio, posiblemente el más aislado de España, que se sitúa en el Macizo Central de los Picos de Europa. Enclavado en el Jou de los Cabrones, el refugio fue construido originariamente, con una peculiar forma de túnel, en el año 1982. Unos años más tarde, en 1991, se construyó una ampliación con un segundo módulo que cuenta con comedor en la planta baja y cocina y estancia para el guarda en la superior. El primer módulo quedó, según apunta el antiguo guarda Alberto Rodríguez Montes, exclusivamente como dormitorio.

El refugio de Jou de los Cabrones. :: E. C.

Sus aproximaciones desde cualquier lugar son difíciles y requieren de experiencia, ya que obligan a usar las manos. Cuenta con veinte plazas y servicio de comida y bebidas. En sus aledaños hay altas cumbres y ascensiones de todo tipo de dificultad, como Cuetos del Trave, Albos, Torre de Cerredo o Dobresengos. También hay a su alrededor profundas simas para la práctica de la espeleología.

Refugio de la Vega de Ario

El refugio de la Vega de Ario. :: Eugenia García

A 1.630 metros del altitud, el refugio de la Vega de Ario ofrece unas vistas magníficas de Picos de Europa. Se llega a él tras un trayecto de casi tres horas que parte del lago de la Ercina y desde allí se puede continuar por la Canal de Trea y bajar hasta Caín para acceder al Macizo Central o subir a picos como el Jultayu (1.940 metros) o el Cuvicente (2.015 metros). Su guarda es Ignacio Márquez y tiene una capacidad de 42 plazas divididas en dos habitaciones.

Refugio del Llano

Se sitúa en el concejo de Quirós, en la aldea del Llano, a pocos minutos de la Escuela de Escalada del Valle de Quirós y cerca de la Senda del Oso y el Embalse de Valdemurio. Cuenta con 26 plazas, servicio de cocina y terraza.

Dado que se encuentra en un lugar que cuenta con más de 300 vías de escalada bien equipadas y de todas las dificultades, es usado fundamentalmente por escaladores. Gracias a su escasa altitud y orientación sur es factible realizar actividad durante todo el año, aunque las mejores épocas son primavera y otoño.

 

Refugio de Brañagallones

El refugio de la vega de Brañagallones. :: Juan Carlos Román

El refugio de Brañagallones, en pleno Parque Natural de Redes, cuenta con cuarenta plazas. El edificio fue construido inicialmente en los años 60 como refugio de cazadores, pero años después se convirtió en hotel de lujo. Está gestionado por la FEMPA y sus guardas son José Manuel y su hijo Diego.

Albergue de Fayacaba

Ceferino Gutiérrez es el guarda del Albergue Fayacaba, en Bimenes, a las faldas del Peñamayor. Tiene cuatro habitaciones, tres baños, salón comedor, zona de aparcamiento y calefacción en todas las estancias.