Los 'hacedores' de Dionisio

Dionisio de la Huerta y Ángel Varela./
Dionisio de la Huerta y Ángel Varela.

La historia de los ochenta años del Descenso la han dibujado de forma desinteresada organizadores, deportistas y responsables políticos, algunos de ellos sin haberse subido nunca a una embarcación

JANEL CUESTA

Faltan seis días para vivir lo que sin duda es el más multitudinario espectáculo deportivo que se celebra en todo el país en cuanto a número de participantes y de espectadores, y, quizás, con el que los asturianos se sienten más identificados. El Descenso Internacional del Sella se convierte este año en octogenario. Ochenta ediciones dibujadas por muchas manos. Dionisio de la Huerta los llamó hacedores, a los que, según su propio criterio, distinguía con diplomas y nombraba como almirantes, duques, archigranduques y gran almirantes del reino de las aguas.

El gran nombre del Descenso Internacional de Sella es, sin duda, el del propio Dionisio de la Huerta, que, con un ligero paréntesis, aguantó el tipo y acudió a su cita anual con el Sella hasta los 93 años, dos antes de su fallecimiento. Recibió la medalla de Asturias, fue nombrado forjador del Sport de Cataluña, secretario de honor perpetuo de la Federación Española de Tenis y se convirtió en el único español que llegó a recibir en tres ocasiones la medalla al mérito deportivo. Es, sin duda, el padre del Descenso, el que metió a la piragua en el río.

Cuando las piraguas eran las que alegraban el ambiente playero, llamadas, durante los años treinta y cuarenta del pasado siglo, yolas, por unos, y canadienses, por otros, Armando Menéndez El Cubano alternaba el atletismo en los inviernos con notables éxitos en lanzamiento de disco y jabalina con la navegación con la piragua que él mismo se había construido en los veranos.

No es de extrañar, por tanto, que sumara tres victorias en el Descenso. La primera, en 1944, defendiendo al Real Club Astur de Regatas, junto a su cuñado Melchor González. Y las dos restantes, paleando con el grupista Juan Palacios presidente grupista entre 1955 y 1959 sobre las famosas orbayu que Armando había bautizado así debido a que orbayaba en todos los festejos veraniegos que organizaba el Grupo de la calle del Molino (ahora, Emilio Tuya).

Si la vida no fue fácil para nadie en la postguerra, la actividad deportiva no fue ajena a esta situación. Por ello, hay que rendir homenaje a la figura de Ángel Varela Álvarez, conocido industrial gijonés que, desde su posición de secretario deportivo del Grupo Covadonga, promocionó y patrocinó todo el deporte de la entidad.

Su pasión por la piragua llegó a límites insospechados. Financió incluso personalmente la compra de embarcaciones para la llamada escuadra invencible. A la par, fue, junto con Luis Menéndez y Fernández-Carbajal, el más firme colaborador de Dionisio de la Huerta en la organización y promoción del Descenso Internacional del Sella durante dos décadas. Su hijo Luis Ángel Varela Villalobos fue el máximo dirigente del Grupo entre 1983 y 1992.

Los Hermanos Antonio, Maximino y Leandro Cuesta hicieron historia en el mundo del piragüismo. En primer lugar, por sus notables éxitos deportivos. El primero de los tres fue ganador del Descenso en dos ocasiones, una con cada hermano, y el último se impuso en K-1 hasta en tres ocasiones: 1953, 1955 y 1957. Antonio también se llevo el triunfo en categoría individual en 1951. Y siempre sobre sus famosas Omedina, nombre de la aldea riosellana de donde eran nativos.

Los hermanos Cuesta navegaban con las piraguas que ellos mismo fabricaban y, tras levantar una importante empresa, llegaron a exportarlas por medio mundo. En esa misma actividad sigue en la actualidad Antonio Cuesta, descendiente de los anteriores, que ha incrementado, más si cabe, el prestigio profesional de sus antecesores.

Entre los hacedores más eficaces y sin haber llegado a subirse a una piragua, Jesús Suárez Valgrande, delegado provincial de Deportes, y Ramón Cuétara fueron ambos un gran apoyo para Dionisio. El primero fue campeón de España de esquí de fondo y olímpico en los Juegos de 1936. Pero, desde el primer momento de su conexión con el deporte regional, apoyó y colaboró incondicionalmente la cita.

Ramón Cuétara, por su parte, estuvo al lado del creador de la gran Fiesta de Les Piragües durante tres décadas. Tanto en los sorteos de los puestos de salida como en la siempre comprometida labor de juez árbitro. Pasó a la historia por haber decidido la descalificación masiva de los participantes en la edición del año 1972, que supuso el abandono temporal del creador de la prueba, que volvería en 1980 ante la aclamación popular.

Durante la ausencia de Dionisio de la Huerta, se hizo cargo de la organización Emilio Llamedo Olivera, miembro de una tradicional saga de parragueses vinculados al piragüismo. Fue presidente de la Federación Asturiana de Piragüismo y vicepresidente de la Nacional, además de un digno sucesor del creador del Descenso.

Fueron años de la total modificación de los puestos de salida y de la instalación de los cepos que garantizan una salida justa y deportiva. También introdujo los premios en metálico a los ganadores. La prueba alcanzó una mayor relevancia con nuevos patrocinadores y la gran difusión que supuso llegar a las pantallas de televisión. Permaneció al frente de la cita hasta su fallecimiento en julio de 2011.

No resulta sencillo citar a los palistas más destacados a lo largo de todas estas ediciones. Si bien hubo grandes piragüistas campeones del mundo y olímpicos como el danés Steen Lund Hansen, vencedor en cinco descensos, y el asturiano Herminio Menéndez, ganador en dos ocasiones, más otra en K-1, hay que dedicar especial atención a palistas comoJosé Ramón González Monotos, que se llevó el triunfo individual en tres ocasiones y otra más en K-2 con Antonio Soto en 1993.

No se cierra ahí la lista de figuras en la historia del Descenso del Sella. Manuel Busto es una de ellas. A su condición de campeón del mundo de maratón en diez ocasiones añade ocho victorias en el Sella, siete de ellas en K-1 y otra en K-2 paleando con Julio Martínez Gómez, quizás el auténtico rey del Sella.

El cántabro mantiene en su poder el asombroso récord de once victorias absolutas en K-2 entre los años 1998 y 2009. Unas veces junto con Rafael Quevedo y otras con Emilio Merchán, Javier Hernanz y el propio Manuel Busto.

No le va a la zaga la palentina Mara Santos García. a campeona de Europa y del mundo atesora veinte triunfos en el Descenso del Sella en K-1, más otros dos absolutos en K-2, en categoría femenina. Natural de Velilla del Río Carrión, no es de extrañar que actualmente sea una vocacional profesora de Educación Física.

No se puede olvidar en este repaso al personaje más fiel de los selleros a Manolo Fonseca de la Llave, que, a su difícil de superar historial como presidente de la Federación Española de Piragüismo, director general del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, secretario general del Comité Olímpico Español y director general de Deportes en dos ocasiones, sin olvidar su condición de médico estomatólogo, tiene en su haber el casi insuperable récord de haber paleado sobre una piragua en cincuenta ediciones del Descenso Internacional del Sella. Este año sumará otra más. Huelga decir que su apoyo institucional a la Fiesta de Les Piragües va pareja a su ejemplar actividad deportiva.

De las nuevas generaciones de campeones del Sella, como Walter Bouzán y Álvaro Fernández, se hablará en el futuro porque aún están sobre el río paleando y escribiendo nuevas páginas de la historia. Lo mismo que Juan Manuel Feliz, ganador en 1968 y actual presidente del Comité Organizador del Descenso del Sella (CODIS) en un momento tan importante como es la celebración del LXXX Descenso Internacional del Sella.