«El mundo ha cambiado mucho, pero la esencia del Sella continúa»

«El mundo ha cambiado mucho, pero la esencia del Sella continúa»

«Llevamos 816 embarcaciones, una cifra gorda porque suponen más de 1.100 palistas»

DANI BUSTOGijón

Mucho ha cambiado el Descenso Internacional del Sella desde que Juan Manuel Feliz Granda (Coviella, 1945) se proclamó vencedor de la prueba en 1968, formando pareja con José Luis Gutiérrez Soto, Pepón el Barqueru, con el Club Los Rápidos de Arriondas. «También mucho ha cambiado el mundo», asegura él. Presidente del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella (CODIS) desde el pasado febrero, Feliz afronta la última semana antes del Descenso con una mezcla de ilusión, responsabilidad y nervios.

¿Qué balance puede hacer de estos casi seis primeros meses al frente del CODIS?

Cuando queda menos de una semana para el Descenso del Sella, el balance es muy positivo porque hemos logrado cerrar bien todo el tema de los patrocinadores y eso nos sirve para contar con un presupuesto adecuado a la celebración de la edición número 80 de la prueba. Además, no se nos cayó ningún hito del Sella, como es el tren fluvial, que funciona desde 1945. Y lo del tren es un tema delicado por la situación que atraviesa Feve. Por eso es de agradecer que se mantenga.

¿Cuántas embarcaciones hay inscritas para esta edición?

Llevamos 816 embarcaciones. Eso son cifras muy gordas porque significa que se superan los 1.100 palistas. Es algo que no se ve en ninguna otra prueba de piragüismo a nivel mundial. Al menos, de la que tengamos constancia. No me extrañaría que este año fuese el del récord de participación en el Sella.

¿Qué retos les quedan por superar?

Queremos combinar en las proporciones adecuadas tres ingredientes en la Fiesta de Les Piragües: la parte deportiva, la parte festiva y la parte de asturianía. En cuanto a novedades El desfile va a ser espectacular. Logramos por primera vez que las agrupaciones populares de Ribadesella, Cangas de Onís, Arriondas e Infiesto se coordinen para que sea un desfile muy vistoso. Y queremos que este año el cañón vuelva a dispararse. Ya están con este tema artilleros de Hunosa.

Alguna vez ha comentado que quiere transformar el CODIS en «un modelo organizativo diferente». ¿A qué se refiere?

A la forma jurídica. Ahora mismo, el CODIS es un club de piragüismo básico. Tiene personalidad jurídica para organizar el Descenso. Y eso es lo que hacemos en colaboración con la Federación del Principado y la española. Pero una forma jurídica más adecuada es que adopte forma de patronato. Son cosas que abordaremos después del Descenso. Es un tema que está encima de la mesa y contamos para ello con la asesoría de un abogado experto en la materia.

También ha dicho que uno de sus objetivos es el de aumentar los ingresos con la búsqueda de nuevos patrocinadores.

El piragüismo es un deporte minoritario muy aficionado. Incluso, los equipos nacionales tienen que pagarse sus propios viajes. Eres campeón de Europa y te tienes que pagar hasta la ropa deportiva. Dentro de eso, este año logramos duplicar los premios en metálico para intentar que sean un poco más dignos, del nivel de los atletas que estamos premiando. Pero todo eso sigue siendo poco y, si lo comparamos con otros deportes profesionales, no es nada. De esa forma, los patrocinadores pueden jugar aquí un papel importante y lograr que eso vaya en aumento en las posteriores ediciones.

¿Se encuentran en el CODIS ilusionados, responsabilizados o nerviosos ante la edición número 80 del Descenso?

Hasta ahora van saliendo las cosas bastante bien y hay cierta tranquilidad, pero desde hace una semana se empiezan a notar los nervios de la cuenta atrás. Porque por muy bien que lo hagas en todo el año, si algo sale mal en este fin de semana, se nota mucho, te afecta y parece que es una mancha, un borrón. Y ahora sí que se nota que está todo encima, de golpe, y tienes que tratar temas festivos y deportivos. Hay que controlar que nada falle. Desde los cepos de los remos hasta la megafonía y los ordenadores con los chips de los dorsales, para que se pueda tener la clasificación de mil palistas al instante. Son días de muchos nervios y mucho trabajo. Si todo va bien, perfecto. Pero si falla algo, parece que todo salió mal.

En ediciones anteriores, algunos piragüistas, principalmente extranjeros o de fuera de Asturias, reclamaban una mejor organización o recibir información más clara. Al llegar a la meta se sentían como perdidos.

Sí, lo tenemos en cuenta y se intenta solucionar todo. Viene gente de veinte países, muchos por primera vez, no saben cómo funcionan las cosas y hay que informarlos bien. Porque además el Sella va cambiando de escenario. Por ejemplo, el sorteo es en Ribadesella, pero los dorsales los recogen en Arriondas, donde también es la ceremonia y la salida. Después, todo se traslada a Ribadesella. Y, en cualquier cosa que se despisten, no saben dónde están los vestuarios para cambiarse Nos apoyamos en los voluntarios para que informen y acompañen a la gente.

¿En qué ha cambiado el Sella desde que usted lo ganó en 1968?

Hay muchas cosas que continúan, eso es lo bonito. La tradición. Y también evolucionaron mucho, en el plano deportivo, los materiales y la competición avanzó muchísimo. Ya se llega a Ribadesella en poco más de una hora, al tren fluvial casi no le da tiempo a hacer paradas. Antes la gente salía a los prados hasta el río y ahora prácticamente no para. En la parte folclórica, antes se vivía más lo de los collares de flores y las monteras. Se pasaba el día completo. Ahora la gente va a ver la salida y luego para la playa. El mundo cambió mucho, pero la esencia del Sella continúa, mucha gente lo vive y todos los años vuelven para ver el desfile, el pregón y la salida.