«Para nosotros ganar el Sella es más que los Juegos»

Milín Llamedo, a la izquierda, une sus fuerzas con Pedro Vázquez, ayer junto al Puente de Arriondas. / NEL
Milín Llamedo, a la izquierda, une sus fuerzas con Pedro Vázquez, ayer junto al Puente de Arriondas. / NEL

Los nuevos reyes del Sella valoran su triunfo y disfrutan del recibimiento en Arriondas | Milín Llamedo, que apenas saboreó la victoria al tener que trabajar ayer, quiere que Vázquez «esté en Tokio 2020» y ve difícil participar con él en 2019

J. L. CALLEJA ARRIONDAS.

Pasadas poco más de veinticuatro horas después de ganar el Sella, Milín Llamedo, que alzó los brazos bajo el Puente de Ribadesella el pasado sábado junto a su paísano Pedro Vázquez, tenía que incorporarse a su puesto de trabajo en su Arriondas natal y apenas saboreaba el triunfo. «La verdad es que me hubiera gustado estar hoy (por ayer) en la Regata de Villaviciosa, que organizan algunos de mis mejores amigos, porque además se le rindió un homenaje al bueno de 'Migue', que murió el año pasado por estas fechas tras hacer de juez allí».

Media hora antes de entrar en su obligada jornada laboral, el sobrino-nieto del que fuera alma mater del Sella, Emilio Llamedo, acompañado por su compañero de éxito en el Descenso Internacional del Sella, tuvo un encuentro con EL COMERCIO en el emblemático puente de la capital parraguesa, donde se da el pistoletazo de salida a la fiesta de las piraguas. Ambos vivían aún la resaca de haber ganado el Sella, «que para uno de este pueblo es más que ganar unos Juegos Olímpicos», coincidieron los dos.

Los nuevos reyes del Sella, que sucedieron en el trono a los ocho veces ganadores Walter Bouzán y Álvaro Fernández Fiuza, estuvieron acompañados por Alberto Gutiérrez, el entrenador del Club Los Rápidos con el que apredieron a dar sus primeras paladas.

Un día después de su espectacular victoria, Milín Llamedo, que cumplió 30 años en mayo, confesó que «nunca se vivió algo así en Arriondas. Fue una jornada en la que nadie pensó en los problemas que tenemos en la vida cotidiana y se celebró como una fiesta nacional de las que contaban antes».

Más Sella

Pedro Vázquez, que hoy celebra 22 años, manfiestó que «el recibimiento fue espectacular». Y relata, todavía emocionado, que «jamás viví algo así, pues estuve en varias competiciones internacionales y el ambiente que hubo ayer aquí no se puede describir con palabras».

Reconoce el hijo y sobrino de los Llamedo, vencedores de la edición de 1984, que «me quité un peso de encima, dado que participé en un buen número de Sellas y tuve que esperar a éste para ganar cuando nadie daba un euro por nosotros». Como anécdota, su mujer Tania, acompañada por su hijo Máximo, que lleva el nombre de su abuelo -al que dedicó emocionado la victoria-, le preguntó: «¿Ahora te retiras no? dijiste que si ganabas el Sella dejabas la piragua».

Vázquez Llenín, por su parte, subraya que lo que más le gustó tras el sonado triunfo bajo el puente de Ribadesella fue «el reconocimiento que tuve por parte de mi madre y de mis amigos».

Por su parte, Milín recalca que lo más destacado de todo lo acontecido desde primera hora de la tarde en Ribadesella, el pasado sábado, es que «dos chavales de Arriondas ganaron con solo cuatro días de preparación. Es algo que tiene mucho más mérito de lo que uno piensa».

Vázquez relata que le une una enorme amistad con Llamedo y que «le conozco de que era crío que ya entrenaba con él, por lo que no dudé en ningún momento en hacer el Sella y seguir sus consejos». Su compañero habla maravillas del más joven de los dos campeones selleros, «porque tiene potencial para ser medallista olímpico, tiene que creer más en él. Me hizo caso y ganamos el Sella». Llamedo también tiene claro que Pedro va a ser un campeón y «debe luchar por estar en los Juegos de Tokio, le voy a obligar a ello, por lo que será complicado que tome de nuevo la salida en Arriondas el año que viene con él».

Por contra, Pedro Vázquez, que esta semana irá al Mundial de Hungría, desea poder hacer el Sella con Milín, «pero hablaremos en un par de meses, aunque lo tengo complicado, porque estudio y entreno en Sevilla para las competiciones de pista, pero por falta de ganas no va a ser».

Sin apenas tiempo para descansar, Llamedo viajará esta semana a Aranjuez al nacional de maratón con vistas a clasificarse para el mundial. El piragüista parragués se ve compensado con esta victoria en el Sella tras empezar un año en el que «no sabía que haría» y en el que además «volqué en la Copa del Mundo y no puede ir al Europeo tras enfermar Fiuza».

 

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