Fiuza y Bouzán, campeones en la orilla

Álvaro Fernández Fiuza, a la izquierda, y Walter Bouzán, ayer en la meta de Ribadesella. :: FOTOS: TAREK/
Álvaro Fernández Fiuza, a la izquierda, y Walter Bouzán, ayer en la meta de Ribadesella. :: FOTOS: TAREK

Los ocho veces ganadores del Sella siguieron la carrera en coche desde Arriondas. Ambos se sintieron «raros» y no descartan volver a participar a corto plazo

J. L. CALLEJA

Cambio de chip. Después de ocho años consecutivos como reyes del Sella, el riosellano Walter Bouzán y el pontevedrés Álvaro Fernández Fiuza vivieron el 82 Descenso Internacional del Sella desde el otro lado de la barrera. Siguieron la carrera en el vehículo de la mujer del piragüista gallego desde su salida en Arriondas. Los dos explicaron a EL COMERCIO que experimentaron una sensación extraña tras muchos años en su K-2 disputando la prueba más importante para ellos.

Cabe resaltar que para muchos aficionados resultó muy llamativo ver a los dos destacados palistas en la zona podio sin el clásico maillot empapado de agua tras la prueba, como fue habitual los últimos años, y felicitando a los vencedores, al contrario de lo que ocurrió desde 2010, cuando consiguieron su primer triunfo.

Bouzán relató que iban «mentalizados de que no estábamos en competición y nos tomanos el día con mucha tranquilidad, sin esa presión que tiene el hecho de ir en la piragua». Confiesa que fue una jornada «intensa y emocionante» y que muchas personas que fueron a presenciar el paso de los piragüistas entre Arriondas y Ribadesella les comentaron que «si no teníamos el gusanillo de estar en la carrera, lo que nos dejó un poco pensativos». Asimismo tuvo por momentos la sensación de «impotencia de no verme ahí remando, pero la decisión ya estaba tomada y sabía que el día de hoy (por ayer) sería así».

Fiuza, con su esposa, Laura, y Cristina, la mujer de Walter Bouzán, fue un aficionado más a pie de carretera. También se sintió un tanto «raro» y con ganas de estar «remando en la carrera», aunque por otra parte reconoció que «disfruté al ser un sellero más. La verdad es que no estuvo nada mal la experiencia, porque de esta forma fue como un reseteo de lo que es el Sella desde otra perspectiva».

Sobre lo que fue el desarrollo del 82 Descenso Internacional del Sella, el palista de Llovio afirmó que «estaba claro que se la iban a jugar los sudafricanos, Milín y Pedro, así como Julio Martínez y su joven compañero, pero pensé que Castañón y Becerro tendrían sus opciones».

Días atrás, Bouzán pronosticó que los vencedores contaban con un importante número de posibilidades de meterse en el podio e incluso de ganar. «Milín tiene experiencia, porque conoce muy bien el río y si sabía dosificar a Pedro, que venía en gran forma del mundial, la podían liar».

Fiuza, sobre el triunfo de los dos palistas de Arriondas, apuntó que «fue muy merecido y, sobre todo, emocionante hasta los últimos metros». Y añade que, «con el poco tiempo que lo prepararon, tuvieron la capacidad de reinventarse. Me alegro por Milín, que lo pasó muy mal». No obstante, el piraguista gallegó subrayó sobre el ramillete de favoritos que le sorprendió «que Castañón y Becerro no entrasen en el grupo de los que disputaron la carrera, porque vinieron en gran forma del europeo».

En relación al futuro, Walter Bouzán no tiene decidido si volverá a participar en el Descenso Internacional del Sella, aunque el riosellano se mantiene tajante en que «si no miran para el deportista será complicado» que vuelva a tomar la salida en Arriondas. Sin embargo, deja una puerta abierta «por si cambiasen las cosas».

Mientras, el palista de Pontevedra alberga aún la esperanza de poder hacer de nuevo la prueba que ganó ocho veces seguidas con el de Llovio. «Espero que haya al menos una última vez con Walter, aunque como decís aquí le vi gacho antes de este Sella».

La pareja récord del Sella vivió la carrera como unos selleros más, pero tanto ellos como los aficionados no descartan su vuelta.

 

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