https://static.elcomercio.es/www/menu/img/servicios-juridicos-asturias-desktop.jpg

«Todo fraude deja rastro y los servicios de inspección son muy buenos»

Javier Dapena, la periodista Saray Martínez e Íñigo Gorostiza, en el plató de Canal 10. / ARNALDO GARCÍA

Ante un error en la tributación, Íñigo Gorostiza y Javier Dapena aconsejan informar al fisco «cuanto antes»

AIDA COLLADO

Los letrados Íñigo Gorostiza y Javier Díaz Dapena fueron los encargados de poner ayer punto y final al Mes de los Servicios Jurídicos en Asturias de EL COMERCIO. Y lo hicieron resolviendo todas las dudas que, en materia fiscal, les hicieron llegar los lectores a través de Facebook Live. Lo primero fue aclarar que para que exista delito fiscal -y no una simple infracción administrativa- es imprescindible que haya intencionalidad por parte del autor. Además de dolo, para que sea un delito contra la Hacienda Pública Española la cantidad defraudada ha de exceder los 120.000 euros. De media, apuntó Gorostiza, Asturias registra entre doce y quince casos de delito fiscal al año.

¿Qué tipos de fraude fiscal son más comunes en Asturias?

Javier Díaz Dapena: la casuística es muy amplia en cuanto a cuantías y procedimientos, pero todo está ya escrito. Normalmente, la gente lo que hace es dejar de pagar impuestos. También falsea la realidad en la declaración de la renta, ya no solo para no pagar, sino para que les devuelvan una cuantía mayor. Eso, en cuanto a fraude fiscal, porque no cualquiera en el ámbito de la economía doméstica tiene la posibilidad de alcanzar la cuantía necesaria para delinquir. Lo más habitual es mentir en la declaración.

¿Qué importancia puede tener contar con un profesional para demostrar la no intencionalidad?

Íñigo Gorostiza: la mejor defensa frente a un delito fiscal pasaría por el cumplimiento de las normas. Ese tiene que ser el paradigma. Pero, como el mejor escribano echa un borrón, la mejor defensa pasa por poner en conocimiento de la Agencia Tributaria los hechos desde el primer momento en el que se detecta el incumplimiento. Así, será mucho más fácil negociar una autodenuncia de una situación que ella aún no ha advertido. Y si ha sido la Agencia Tributaria la que ha descubierto nuestro error, nuevamente es muy importante una defensa de carácter técnico. Cuando los despachos son multidisciplinares cuentan con especialistas en materia tributaria y todo se hace mucho más fácil. Hay que preparar un proyecto con todos estos elementos y trasladar esa realidad para que quien la reciba se convenza de que ha sido realmente un error y no se está ocultando otro tipo de cuestiones.

¿Deben ir las inspecciones a empresas acompañadas siempre de una orden judicial?

Javier Díaz Dapena: No, la Agencia Tributaria puede investigar y para ello tiene armas a su disposición. Pero si hablamos de delito fiscal y de investigaciones mayores, lo que no pueden hacer es en un domicilio jurídico para registrarlo sin autorización judicial. En realidad, a veces los abogados echamos de menos que haya habido entradas y registros. Suelen darnos más elementos de defensa, porque no es fácil hacerlas bien.

¿Es habitual que los acusados echen la culpa a sus asesores.

Íñigo Gorostiza: el delito fiscal, en principio, lo comete el que defrauda. Repetidamente, quienes han sido condenados o están en trance de serlo alegan eso de que 'yo le dije a mis asesores que quería estar dentro de la legalidad'. El no conocimiento llevaría a la exclusión del delito fiscal, pero para eso se lo tiene que creer el tribunal. A lo mejor, no sabe exactamente cuánto defraudó, pero sí queda claro que tenía esa intención.

¿Cómo salta la liebre ante un posible delito?

Javier Díaz Dapena: Todo fraude deja rastro y los servicios de inspección son muy buenos. Quien no lo deja es porque es muy hábil. Pero los modos de defraudación están todos escritos y se descubren porque es imposible atar todos los cabos.

 

Fotos

Vídeos