Solidaridad que fluye por el Sella

Solidaridad que fluye por el Sella

La segunda edición del descenso solidario a favor de Unicef y organizado por la empresa Astur Aventura fue todo un éxito

SHEILA VACA ARRIONDAS.

Pese a que el tiempo amenazaba con aguar la jornada, finalmente no hubo ningún impedimento para que decenas de personas surcasen el Sella por una buena causa. La segunda edición del descenso solidario a favor de Unicef y organizado por la empresa Astur Aventura fue todo un éxito. Más de un centenar de participantes recorrieron 13 kilómetros a golpe de remo durante aproximadamente cuatro horas para contribuir a la creación y equipamiento de escuelas en Nepal, un proyecto con programas de lucha por la supervivencia infantil en el que se está volcando la organización benéfica.

El buen ambiente reinó durante todo el día. Muchos de los participantes ya se habían inscrito con anterioridad para este descenso, siendo conscientes de sus tintes solidarios, pero lo sorprendente es que todas las personas que se acercaron ayer hasta Astur Aventura para montarse en las canoas, también aportaron su grano de arena sin saberlo. «El 100% de las inscripciones de la jornada, aunque se hayan apuntado en los hoteles o por otras vías, será donado íntegramente a Unicef. Todo lo que se saque será para ellos. Los que no sabían de esta iniciativa se alegran doblemente de participar», indicaba orgulloso el gerente de la empresa, Adrián Díaz. El trabajo de ayer «mereció la pena» y con él consiguieron recaudarse unos 2.000 euros.

Hasta Arriondas se desplazaron palistas de varias comunidades autónomas. Para algunos, la mayoría, era la primera vez que se enfrentaban al Sella. Otros, sin embargo, conocían bien este ritual, como la pequeña Viviana Montalvo que tenía claro que esa bajada era especial «porque voy a ayudar a los niños más necesitados», decía antes de emprender la marcha fluvial.

Dominaba el ambiente familiar, clave dentro del objetivo con el que nace esta actividad, a la que le quedan muchos años de vida. Adrián Díaz afirmaba que esta cita solidaria queda anclada en el calendario el primer domingo de julio.

Minutos antes de lanzarse a remar, los participantes recibieron una pequeña clase de piragüismo para hacerse al medio. Con la lección bien aprendida comenzaba la misión. Las canoas salieron de forma escalonada y con el mismo nivel de ilusión, porque además de ayudar pudieron disfrutar de uno de los ríos con más encanto de la geografía asturiana. «Es una actividad estupenda para contribuir con la causa que además fomenta el deporte», comentaba el tesorero de Unicef, Tomás Peláez con el remo en la mano. No faltaron tampoco el presidente de la organización en el Principado, Ángel Naval, quien se mostró en todo momento pletórico con el éxito de la iniciativa, el alcalde de Parres, Emilio García Longo y el concejal Juan Antonio Pérez Rodríguez.

Una vez que alcanzaron la meta y por su generosidad con los más desfavorecidos, todos los participantes en el descenso sellero recibieron una camiseta conmemorativa, un zumo y un detalle de Unicef como agradecimiento. Nada en comparación con lo que recibirán los niños destinarios de las ayudas.