QUÉ FUE DE... «Siempre fui hombre para compartir»

Falo San Juan, ahora y en los tiempos del Tik. /
Falo San Juan, ahora y en los tiempos del Tik.

Falo San Juan Relaciones públicas

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Es el caballero canalla por excelencia. Falo San Juan (Gijón, 1956) echó el cierre al Tik hace diez años (el jueves fue el aniversario), pero sigue fiel a su gusto por la fiesta, la noche y la vida en general. Da clases de golf, trabaja para traer a España un producto que ayuda a mantenerse joven, ha tenido varios negocios hosteleros, regenta el Güito y está montando ya una fiesta para mayo para rememorar una década sin la mítica discoteca de La Guía. Padre de un niño de dos años y medio y una chica de 17, a San Juan le ha dado ahora por cantar. Que no por dar el cante.

¿La noche es joven?

Siempre es joven.

¿Y a los vieyos qué nos queda?

Siempre he dicho que la edad son números. Puedes ser joven con 70 años.

¿Cómo eran las noches de los ochenta y cómo son las de hoy?

Han cambiado muchísimo. No había botellón. La gente iba a los bares y se reunía en las discotecas. Era más entrañable, se encontraba todo el mundo. Hoy está todo disperso. Es un poco caos para mí que no exista una discoteca. Gijón es una isla en el mundo.

¿Y por qué no hay discoteca?

Porque los horarios empezaron a alargarse hasta que se pusieron demodé las discotecas y de moda los bares. Es cuestión de horario. En cualquier sitio de España los cierres son mucho antes.

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Los tiempos pasados siempre se recuerdan como maravillosos, pero los actuales también lo son.

¿Sigue saliendo de noche?

Sí, ahora tengo un disco-bar para tener la disculpa para salir por la noche. (Risas). Siempre me gustó la noche. Trato de no perder el contacto con la gente.

Y, cuando se vive tanto de noche, ¿se aprecia más el día?

A mí lo que me gusta es no perder un minuto y vivir de día y de noche.

¿Y cómo lo hace?

Buscando huecos para echar el pigacín. También hay que hacer mucho deporte, cuidarte, y no se trata de salir a pillarte la gran borrachera, sino de tomarte una copa y ver a la gente.

Digo yo que usted habrá visto borracho a medio Gijón.

Buenoooooo. Todos alguna vez la pillamos. Hay gente que sopla más y gente que sopla menos. Jajajaja.

¿Guarda muchos secretos de estado? ¿Vale más por lo que calla que por lo que habla?

Cuando sales por la noche, recuerda los tres monitos: ver, oír y callar.

Los secretos de estado se levantan. Duran 20 años...

Si quiere decir que si escribiera un libro sería un best-seller en Gijón, pues sí, pero no lo voy a hacer.

Se atreve a hacer una tipología de borracheras.

Hay de todo. Yo tengo un primo que le da por contar la venganza de Salimango, y es una historia eterna. Hay faltosos, simpáticos... Pero la gente suele ser divertida. Ha mejorado mucho la cosa con respecto al alcohol. Antes la gente era más faltosa, ahora yo creo que no. Ha tenido mucho efecto lo de los controles de alcoholemia. Y luego otra cosa: que el precio de las copas es un poco prohibitivo.

¿Y el ligoteo qué?

Eso siempre fue igual. Yo siempre digo que a mí me ha gustado más el 'flirt'. Me encanta esa canción de Michel Delpech que dice: «Pour un flirt avec tou, je ferais n'importé qua».

Pero algo habrá cambiado.

Ahora se liga por Whatsapp. Lo veo hortera. Se lleva el rollo choni, es lo que nos venden las teles. Me parece patético. En el tema ligoteo en general falta un poco de cultura. Yo no tuve problema para ligar porque tenía la suerte de tener una discoteca en la que entraban cinco mil personas todos los fines de semana y eso te coloca en el punto de mira.

Le iba a decir: es usted el Julio Iglesias de Gijón. ¿Confirma?

Hablándolo un día con una chica me decía: «Tú saliste con más de mil mujeres». Y repliqué: «Pues sí, posiblemente». No sé si habrán sido mil o no, pero he conocido a muchísimas.

¿Ya sentó la cabeza?

Siempre la he tenido sentada. Y siempre he sido un hombre para compartir. Jajajajajaja. Pero ahora ya no, ahora estoy feliz en pareja.

Con semejante currículo, bien podría dar un consejo para la autoestima a la hora de ligar.

Algo que sienta fenomenal es decirle al espejo por las mañanas: «Pero, chaval, ¿tú de qué revista te escapaste?».

Y de bailoteo, ¿qué?

Antes se bailaba muchísimo, ahora no baila nadie.

¿Qué es capaz de hacer la gente por una copa gratis?

Por una copa nadie se vende. Por droga es otra cosa. Pero yo siempre he sido antidroga total.

¿Qué pasa con el reguetón?

No me gusta. Nos han bombardeado los latinomericanos.

Pero aquí somos rockeros.

Aquí tuvimos una cultura musical grandísima. Eso me costaba a mí uno o dos viajes a Londres al mes para escuchar música. Aquí sonaba lo mismo que en Ibiza. Pero se empezó a malear todo, se acabaron las discotecas, y ¡toma reguetón!

¿Usted qué se pone en su casa?

Música de los ochenta y noventa. Snap, Boy George, Bowie... Y ahora tengo una afición, que es ser cantante crooner. ¿Qué te parez?

¿Qué me dice?

Canto, canto. Temas de Frank Sinatra, Nat King Cole, Stevie Wonder. Hago mis pinitos por los karaokes o en alguna jam session. Me aprendo las canciones en la bicicleta estática del Grupo cuando voy a entrenar y, de paso, no me aburro.

Por cierto, usted debe ir por la calle saludando sin parar.

Sí, claro, hasta me hicieron un chiste. Dice así: iba Falo bajando en el Porsche con una chica monísima saludando a un lado a otro y ella le preguntó: «¿Qué es, que conoces a todo el mundo?». «No, es que tengo un Tik». Jajajaja.

Diez años sin el Tik. ¿Y usted que ha hecho?

Muchas cosas. Hacemos fiestas cada poco de Tik Live, tuve un restaurante, un bar... Me hice profesor de golf y abandoné la hostelería, pero no el mundo de la noche. Trabajo también en eficiencia energética, soy delegado de una fábrica de iluminación led, y en consulting en distribución de energía. Estoy además con otro tema de importación de una pócima maravillosa de la eterna juventud. Yo llevo tomándolo años.

Cuente, cuente...

Extracto de Ganoderma Lucidum, conocido como Reishi, que tiene unas sustancias que son los mayores antioxidantes y antitumorales. Estamos en el proceso de importarlo.