Las agresiones causan estrés postraumático a los trabajadores de Urgencias

Urgencias del Hospital Puerta del Hierro, en Madrid./
Urgencias del Hospital Puerta del Hierro, en Madrid.

Un estudio de la Complutense revela que nueve de cada diez profesionales sufre recuerdos repetitivos de lo sucedido

DANIEL ROLDÁNMadrid

Dos de cada diez agresiones a médicos que llegaron a los colegios profesionales las sufren los profesionales destinados a Urgencias; las atenciones fuera de los hospitales supusieron la mitad de estos insultos o golpes. La Organización Médica Colegial señaló en su informe de 2014 que la gran mayoría de los agredidos (ocho de cada diez, en el ámbito general) no se coge una baja laboral. La Universidad Complutense de Madrid (UCM) se ha preguntado cómo afecta a los trabajadores -ampliando las preguntas a todos los actores sanitarios- estas situaciones tan desagradables en sus tareas laborales de los días o semanas posteriores. Y nueve de cada diez profesionales de los servicios madrileños de emergencia -Summa 112- presentaba síntomas de estrés postraumático.

La investigación, la primera de estas características que se lleva a cabo en España, se realizó en 358 médicos, enfermeros y técnicos en emergencias sanitarias que trabajaban en el Summa 112, tanto los que trataron los accidentes o llamadas de auxilio domiciliarias como aquellos que realizan trabajos en las Urgencias de Atención Primaria. Todos aseguraron haber experimentado alguna agresión a lo largo de su vida profesional. La mayoría tenía un contrato de trabajo estable y una media de experiencia de 18 años. El 63,7% eran hombres, el 36,3%, mujeres y la media de edad era de 44 años. «El Summa 112 es el mayor servicio de urgencias extrahospitalarias de Europa y uno de los mayores a nivel mundial, por lo que puede ser un buen indicativo de la problemática existente en este sector», explica Mónica Bernaldo de Quirós, investigadora principal del proyecto, publicado en Journal of Interpersonal Violence, y profesora de la Facultad de Psicología de la UCM.

Un tercio de los encuestados (34,5%) sufrió algún tipo de agresión física y tres de cada cuatro (76,2%) asegura haber sido insultado o calumniado. «Este hecho se considera como un aspecto más de su trabajo», afirma la autora, que recibió mediante cuestionarios las respuestas de los profesionales. El 34,2% había recibido tanto agresiones físicas como verbales. Las amenazas, insultos y comportamientos desafiantes fueron las que más angustia originaron, en un 85% de los casos.

Los participantes respondieron también a una escala de evaluación de estrés postraumático donde se evaluaban los síntomas y se determinaba si sufrían o no el trastorno. Los síntomas más comunes fueron recuerdos angustiosos y repetitivos de lo ocurrido, especialmente si la agresión se había vivido con miedo, horror e indefensión. Aunque la mayoría presentó síntomas, el trastorno solo lo desarrolló el 2,2%.

«El desarrollo de un trastorno de estrés postraumático parecía estar relacionado con la percepción de severidad. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las agresiones físicas no eran graves», apunta Bernaldo de Quirós. Aunque los datos no se pueden extrapolar a todos los servicios de urgencia extrahospitalarios españoles, sí son un indicador de lo que sucede en este ámbito por el tamaño del Summa 112. El equipo alerta de que, a pesar de los registros de agresiones y protocolos de actuación que existen en varias comunidades autónomas, la mayor parte de las agresiones no son denunciadas por no ser consideradas graves. «La atención psicológica a los profesionales es prácticamente inexistente», denuncia el informe.