Actores con 30 años menos, así logra rejuvenecer Hollywood a sus estrellas

Actores con 30 años menos, así logra rejuvenecer Hollywood a sus estrellas

La tecnología digital ya permite quitar y poner arrugas sin utilizar ningún tipo de maquillaje

SARA BORONDO

Cuentan que la cantante y actriz Sara Montielpedía a los cámaras que cubriesen la lente con una media para suavizar sus arrugas en pantalla. Carmen Sevilla, por su parte, mostró en alguna ocasión durante su etapa televisiva en el 'Telecupón' el esparadrapo tirante que se había colocado en la nuca para estirarse la piel de la zona delantera del cuello y aparentar ser más joven. Por ingeniosos que fueran ambos métodos para mostrar menos edad (al parecer la Montiel lo aprendió en sus tiempos de Hollywood de un director de fotografía) no dejan de ser demasiado útiles a la hora de la verdad.

En el siglo XX, el cine utilizó dos maneras de mostrar a un personaje en las distintas etapas de su vida: utilizar maquillaje para envejecer al mismo actor o emplear a varios intérpretes de distintas edades. Pero desde que empezó el siglo XXI -y, sobre todo, en la última década- los retoques digitales (CGI, del inglés computer generated image) se han convertido en un recurso habitual de todo tipo de películas con más o menos fortuna: desde Ralph Fiennes como Lord Voldemort en la saga de 'Harry Potter' a la eliminación del bigote del Superman de Henry Cavill en 'La Liga de la Justicia'.

Uno de los efectos digitales en áuge es el del rejuvenecimiento de actores, ya sea cambiando totalmente su cara por otra generada por ordenador o retocada si se trata de pequeños detalles. La lista de estrellas de Hollywood que se han quitado años de encima es ya muy larga y sigue creciendo. Jeff Bridges encontrándose con su alter ego malvado en 'Tron: Legacy'; Orlando Bloom como Legolas en 'El Hobbit' o Arnold Schwarzenegger como Terminator en 'Terminator Génesis'.

El doble joven de Jeff Bridges en 'Tron Legacy'.
El doble joven de Jeff Bridges en 'Tron Legacy'.

Y no nos olvidemos de los personajes de Marvel como Michael Douglas en 'Ant-Man'; Kurt Russell en un flashback en 'Guardianes de la Galaxia, Volumen 2', aunque el actor sostiene que el cambio es con maquillaje (pero la pantalla y el director de la película, James Gunn, dicen que es un retoque digital); Johnny Depp como un grumete llamado Jack Sparrow en 'Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar' o Robert Downey Jr. como un adolescente Tony Stark en 'Capitán América: Civil War'.

Pero la película que promete marcar un antes y un después en esta técnica digital será 'El Irlandés', el esperado reencuentro del director Martin Scorsese, con sus actores fetiche Robert De Niro y Joe Pesci, además de Al Pacino y Harvey Keitel. En el caso del primero, se plantea que en la pantalla aparezca gracias a la magia del CGI como un treintañero, con el mismo aspecto que lucía en sus mejores años de 'Taxi Driver' o 'El Padrino II'.

Johnny Depp, un pirata precoz
Johnny Depp, un pirata precoz

El actor volverá a ser joven durante gran parte del metraje de la historia de Frank Sheeran, un gangster que existió en la vida real y que mató a 25 personas, lo que le diferenciará de otros filmes en los que estas escenas se caracterizan por su corta duración. Los efectos especiales correrán a cargo de Industrial Light & Magic (ILM) con gran experiencia en este campo en los últimos años y deberán estar terminados para el año que viene, cuando se estrene el filme en los cines y en Netflix.

.Este será el aspecto que luzca Robert De Niro en la última de Scorsese
.Este será el aspecto que luzca Robert De Niro en la última de Scorsese

El secreto de la eterna juventud

¿Y cómo se elabora este elixir de la juventud cinematográfico? En primer lugar, suele precisar de una combinación de las dos técnicas disponibles para lograr ese efecto, explica Javier Romero, director del máster de Iluminación 3D y VFX en U-tad (centro universitario adscrito a la Universidad Camilo José Cela) y supervisor de Efectos Especiales en Ilion Animation Studios (actualmente trabajando en 'Luck', dirigida por Alessandro Carloni).

Si se trata de maquillar digitalmente al actor, ya sea para eliminar un grano o una pequeña arruga, se «dibuja» la modificación en dos fotogramas no demasiado separados y el programa de retoque rellena las imágenes intermedias, siguiendo el movimiento del actor. Pero rejuvenecer a un personaje es más complejo que quitar líneas de expresión o bolsas de los ojos. En el caso de actores ya mayores hay que hacer cambios como eliminar papada o la flacidez del rostro. En estos casos, explica Romero, «hay que crear una parte digital más sofisticada en otro programa, exportarla al software de pintura e integrarla».

Michael Douglas rejuvenece 30 años en «Ant-Man.
Michael Douglas rejuvenece 30 años en «Ant-Man.

A veces no es suficiente con los programas comerciales que hay y es necesario hacer programación propia, por lo que los equipos de efectos especiales suelen tener tanto artistas que realicen los cambios estéticos como informáticos que modifiquen los algoritmos que «dibujan» los cambios entre fotogramas. A la hora de rejuvenecer, además de la ya mencionada flacidez de la cara, hay que elevar la punta de la nariz y los lóbulos de las orejas o modificar el perfil de los labios (que con la edad tiende a caer lo que los hace parecer más finos).

Con estas técnicas de retoque se puede rejuvenecer cinco o diez años, pero para retroceder más en el tiempo hay que entrar en las reconstrucciones 3D. La gran dificultad de los actores sustituidos parcial o totalmente por CGI es que pierdan lo que hace que los reconozcamos como personas de carne y hueso. «Cuando vemos a un ser humano, los movimientos imperceptibles de los ojos y la boca están ahí, pero en el momento en que se ven limitados o afectados nos saltan las alarmas y pensamos que está mal hecho», explica Romero. La mayoría de las veces el espectador ni siquiera es consciente de lo que le produce rechazo en el personaje retocado o recreado mediante ordenador. Es el conocido como efecto del Valle Misterioso.

Kurt Russell en Guardianes de la Galaxia Vol. 2
Kurt Russell en Guardianes de la Galaxia Vol. 2

En 2006, una de las primeras películas en quitar edad a sus actores digitalmente fue 'X-Men: La Decisión Final', que mostraba a Magneto (Ian McKellen) y al profesor Xavier (Patrick Stewart) notablemente más jóvenes. Era una reconstrucción brillante, que mostró que se podía superar el Valle Misterioso, realizada por Lola Visual Effects, una de las empresas punteras en efectos especiales y quizás la responsable del río de elixir digital de la juventud que baña las películas actuales.

Para detectar qué fallaba en las reconstrucciones y mejorarlas, la empresa contrató a un cirujano plástico. Edmon Williams, supervisor en Lola, contó en una entrevista a Fxguide que, gracias a este doctor, supieron que si retocaban cinco píxeles arriba o abajo un ojo, podían dar al actor una apariencia más masculina o femenina. O que eliminar del todo una arruga podía convertir al personaje en una muñeca de porcelana, mientras que si solo se reducía seguía siendo una cara humana.

Los ojos y la comisura de los labios están entre los elementos con los que hay que tener más cuidado, ya que hay pequeñas sutilezas que marcan la diferencia entre lo irreal y lo creíble. Y si se sustituye toda la cara del actor, hay que tener cuidado con el pelo o las orejas para que no se perciba que pertenecen a dos personas diferentes. En Lola juegan inicialmente con las sombras, reduciéndolas para quitar profundidad a las líneas de expresión o a los tendones de las manos -que se marcan más con la edad-. «Es como una dermoabrasión digital usando la luz y luego hacemos un lifting», definía Williams en la mencionada entrevista.

Si hay una película que marca un antes y un después en el uso de CGI y reconstrucciones faciales de actores es 'El Curioso Caso de Benjamin Button' en el que el protagonista, interpretado por un entonces cuarentón Brad Pitt, nacía siendo un anciano e iba rejuveneciendo a medida que pasaba el tiempo. Durante los primeros 52 minutos de película, el personaje principal está hecho totalmente por CGI, obra de la compañía Digital Domain, a través de un complicado proceso digital. Usando pintura reflectante grabaron con sensores infrarrojos a la estrella de Hollywood en decenas de gestos que mostraban todas las expresiones humanas y los dividieron en partes, con lo que consiguieron una biblioteca de miles de entradas con trozos de su rostro.

Después, se usaron dobles que utilizaban una capuchas azules con marcadores de seguimiento para borrarles la cabeza y el artista de maquillaje Rick Baker y el escultor fotorrealista Kazu Tsuji crearon tres bustos reales de Pitt: uno con el aspecto que el actor tendría con 80 años, otro con 70 y otro con 60, y los fotografiaron con distinta iluminación y los escanearon, consiguiendo así una especie de marioneta virtual del actor. El siguiente paso fue que exmarido de Angelina Jolie interpretase al personaje mientras varias cámaras lo grababan.

Luego, los animadores ajustaban, utilizando el análisis de imagen de la biblioteca de expresiones de Pitt, la que más se ajustaba a las «marionetas ancianas», casi fotograma a fotograma. De esta forma, se lograba que el personaje cobrase vida no mediante CGI sino con trabajo actoral. El trabajo se completó con importantes detalles: una persona se dedicó al movimiento de los ojos y otras crearon sistemas digitales para la boca, los dientes y una lengua articulada. En total, 155 personas se centraron durante dos años a hacer un Pitt envejecido.

En ocasiones, la utilización del CGI permite a los productores salvar una película. Cuando Paul Walker murió en un accidente de coche aún le faltaban por rodar algunas escenas de 'Fast & Furious 7'. Su familia no solo dio permiso para que se hiciese una reconstrucción digital sino que sus hermanos rodaron sus escenas y luego se superpuso a sus cuerpos el rostro virtual del intérprete. Fue el mismo caso de Oliver Reed, que también falleció repentinamente antes de terminar el rodaje de 'Gladiator'. En esta ocasión, se usó una versión del conocido actor por ordenador para el metraje que faltaba.

Más polémica fue la aparición de un Peter Cushing digital en 'Rogue One', un spin off de 'La Guerra de las Galaxias' cuya acción se sitúa justo antes del capítulo IV. En este caso, Industrial Light and Magic (ILM) utilizó el cuerpo y las expresiones faciales de otro intérprete, Guy Henry, cuyo rostro posee una estructura similar al del desaparecido actor británico, por lo que era más fácil hacer el cambiazo. Como curiosidad, los responsables de los efectos especiales elaboraron el doble digital de Cushing, gracias a un molde de su cara realizado para el maquillaje de 'Top Secret', película que grabó poco antes de comenzar el rodaje de 'Star Wars: una nueva esperanza'.

Peter Cushing, resucitado gracias a su 'alter ego' Guy Henry. / WEB
Peter Cushing, resucitado gracias a su 'alter ego' Guy Henry. / WEB

El caso de Cushing despertó muchas críticas, ya que se trataba de recuperar la actuación de alguien fallecido en 1994. Aunque la reconstrucción era bastante buena, el gremio de actores no la aceptó nada bien porque vio que se abría una puerta -la de mostrar un rostro conocido sin que realmente hubiera sido filmado en un plató- que no les gustaba nada. Por ello, cada vez más estrellas del firmamento cinematográfico se interesan por las cuestiones legales que esta tecnología implica, aunque la ley de California (donde viven buena parte de ellos) dan a la familia los derechos de imagen hasta 50 años después del fallecimiento.

Es lo que pasó con la viuda de Fred Astaire que vendió hace unos años la imagen del bailarín para un anuncio de aspiradoras, con gran enfado de numerosos seguidores y de su hija, Eva Astaire. Otros ejemplos. La cara de Laurence Olivier apareció en 2004 en la película 'Sky Captain y el Mundo del Mañana', más de 15 años después de la muerte del actor británico, cuya presencia en la gran pantalla no despertó tantas ampollas. Tampoco lo hizo la aparición de una Audrey Hepburn para un anuncio de chocolate, pero ver a un Bruce Lee resucitado para vender whisky en China sí provocó airadas reacciones en contra.

Diferente es el caso de Carrie Fisher, que mostraba mediante CGI también en 'Rogue One' su lozana juventud de los años 70 gracias al cuerpo de la actriz Ingvild Della. En el caso de esta reconstrucción digital, fue la propia actriz la que dio el visto bueno a la escena, ya que aún estaba viva cuando se rodó. Curándose en salud, los productores de 'La Guerra de las Galaxias' dejaron claro que no habría más recreaciones de Cushing y Fisher en el futuro y que su reconstrucción digital se trataba de un caso de fuerza mayor.

Algunos actores no tienen problemas en que se escaneen sus rostros de cara a posibles recreaciones futuras, mientras que otros tratan de impedirlo. Robin Williams, fallecido en 2014, dejó estipulado en su testamento que no se utilizase su imagen en anuncios hasta 2039 ni que le insertasen digitalmente o se hiciese un holograma suyo en el cine o la televisión. Más vale prevenir...

En todo caso, la superación del efecto del Valle Misterioso hace más de diez años abrió un camino importante que cada vez es más transitado. El maquillaje digital está sustituyendo a pasos agigantados a las prótesis en la caracterización de personajes para alegría de los directores de películas de superhéroes, que han conseguido ser más realistas que nunca, mientras que los espectadores seguimos asombrándonos cada vez que vemos una reproducción digital tan fiel de un actor. Y esto no ha hecho más que empezar.

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