«Fuimos a la Luna a explorar y volvimos entendiéndonos mejor como especie»

Adriana Ocampo, en el Museo de Geología de la Universidad de Oviedo. /HUGO ÁLVAREZ
Adriana Ocampo, en el Museo de Geología de la Universidad de Oviedo. / HUGO ÁLVAREZ

La responsable del Programa de Ciencia de la NASA cree que «en las próximas décadas vamos a poder tener la confirmación de que hay vida más allá de la Tierra»

JOSÉ L. GONZÁLEZ

Adriana Ocampo (Barranquilla, 1955) siempre quiso hacer una carrera científica para poder trabajar en la NASA. Y lo logró. Esta descendiente de asturianos que aún conserva familiares en la región, que dirige el Programa de Ciencia de la agencia espacial más famosa del mundo, forma parte del jurado del Premio Princesa de Investigación Científica y Técnica que se reúne hoy y que ha recibido todo tipo de premios, habla con pasión de su trabajo y de los desafíos que afronta la humanidad en la carrera por conocer los orígenes del Universo.

–¿Cómo recuerda la llegada del hombre a la Luna?

–Fue una señal de esperanza, de que los sueños se pueden llegar a hacer realidad. Lo vi en la única televisión que había en el barrio y me cambió la perspectiva.Sabía que quería hacer una carrera científica, relacionada con el espacio, pero ver que el ser humano podía posar un pie en otra superficie planetaria hizo que me decidiera a perseguir esa meta.

–¿Cómo llegó aquella niña de Barranquilla a uno de los puestos más importantes de la agencia?

–De pequeña les escribí una carta. No sabía inglés y fue un milagro que llegara, porque solo ponía «NASA,EEUU». Lo extraordinario fue que acabó en alguno de sus trece centros y alguien se tomó el tiempo de responderme. Fue el regalo más grande que me podían dar y ayudó a cristalizar más mi sueño. Gracias a que mis padres emigraron a EEUU a comienzos de los 70 fue posible, tuve la gran fortuna de que había un grupo de estudiantes de secundaria que compartían mi sueño y pude entrar en el JPL. Me pegué como un chicle, empecé en la posición más baja, como asistente del asistente técnico. Ahora manejo el programa Nuevas Fronteras.

–Más allá del hecho de que el hombre alunizara, ¿cuál fue la importancia tecnológica y humana de este hecho histórico?

–Fuimos a la Luna para explorar, pero llegamos entendiéndonos mejor como planeta y como especie. Esa imagen del 'Apollo VIII' en la que por primera vez vimos a la Tierra ascender sobre otra superficie planetaria fue algo que cambió a la humanidad. Tuvo un impacto en la psicología, vemos que todos somos parte de un solo planeta, nos hizo examinarnos más como especie.

–Como mujer de ciencia, ¿qué siente cuando niegan la llegada del hombre a la Luna?

–Es una pena que con la extraordinaria capacidad de comunicación global que tenemos haya personas que se dediquen a desinformar. He tenido la oportunidad de analizar las muestras que vinieron del Apollo y no podíamos replicar esas rocas en la Tierra ni con las últimas tecnologías. La composición, la textura, cómo ha sido microbombardeada... Esas personas deberían ir a un museo para verlas por sí mismos.

–¿Vivimos una nueva edad de oro de la exploración espacial?

–Definitivamente. A la Luna se le ha dado de nuevo la importancia que tiene, es un espacio ideal para tener una presencia permanente y usarla como plataforma para misiones de exploración del espacio profundo. China, Israel, India y otros países están haciendo esfuerzos en este sentido, y además a través del diálogo para que la exploración espacial no sea una competición sino una cooperación.

–Grandes fortunas se han sumado a esta carrera. Además del ansia de conocimiento, ¿hay también negocio?

–Ahora no solo son los gobiernos los que participan, sino que se suma el sector privado. La NASA ha hecho varios concursos para ver qué empresa del sector privado se encargaba del transporte espacial, por eso ya se están usando. El primer lanzamiento para crear una infraestructura estable en la Luna, con participación privada, llegará en el periodo 2020-2024.

–La Universidad de Oviedo trabaja en la caracterización de planetas y asteroides, estos últimos con vistas a la minería espacial.¿Cree que será un negocio a medio plazo?

–Definitivamente. Felicito aAsturias por tener el Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales. La minería espacial es una disciplina puntera, se están mandando muchas misiones a asteroides, entre ellos Bennu (el más cercano a la Tierra).La NASA tiene una misión que lo está orbitando y traerá una muestra a nuestro planeta. Los próximos 'trillonarios' saldrán de la minería espacial, uno solo de estos objetos tiene un valor incalculable por sus minerales.

– Parece una nueva fiebre del oro.

–Debemos hacerlo ecológicamente, no ir a explotar y que quien llegue primero se lo quede. Esperemos que hayamos aprendido como especie que nada nos pertenece. Naciones Unidas ya ha regulado este tema y la mayoría de las agencias espaciales lo han firmado.

–¿Cuándo encontraremos vida en el universo?

–Hay tres preguntas clave: cómo se originó la vida, si estamos solos en el Universo y hacia dónde vamos. La gran mayoría de los proyectos espaciales intentan resolver ese enigma. Gracias a la misión Kepler, sabemos que hay más de 50.000 exoplanetas de los que un porcentaje son similares a la Tierra, y eso solo en nuestra galaxia. Las estadísticas apuntan a que no estamos solos. Nuestro Sistema Solar nos está sorprendiendo, estamos encontrando nichos de vida. En las próximas décadas vamos a poder tener la confirmación de que hay vida más allá de la Tierra.

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