«Los asturianos somos mucho mejores de lo que creemos»

El empresario y escritor Inaciu Iglesias./DANIEL MORA
El empresario y escritor Inaciu Iglesias. / DANIEL MORA

El Espacio Circus de Oviedo acoge este jueves la presentación de 'El País que queremos', un libro que reúne los artículos, discursos y ensayos del empresario y escritor Inaciu Iglesias

MIGUEL ROJOGIJÓN.

Inaciu Iglesias (Oviedo, 1966) es consejero delegado de la empresa familiar Cartonajes Vir, colaborador de EL COMERCIO y Canal 10, además de autor de libros como 'La identidá asturiana', 'Independencia', 'Soy empresario, lo confieso' o 'Salir a flote'. Ahora publica 'El país que queremos' (Trabe), un título que hace referencia a Asturias, puesto que Iglesias se declara nacionalista asturiano en un tiempo en el que hacerlo es muestra de valentía. Mañana por la tarde presenta su libro en el Espacio Circus de Oviedo.

-Ese país suyo del título no es España, es Asturias, ¿no?

-En mi caso hay carton, pero no hay trampa. País es un término que me gusta, porque remite a los paisanos, y eso es un elemento clave. Decimos aquí que lo primero es ser paisanos, y creo que los asturianos tenemos que serlo, preguntarnos qué es querer a este país, a esta patria querida que cantamos en el himno. Creo que debemos asumir nosotros las responsabilidades, tomar nuestras propias decisiones sin dejar que sean los demás los que lo hagan.

-Usted se declara nacionalista y no lo oculta ni en su faceta empresarial ni en la personal.

-En realidad forma parte todo de uno, eso te enriquece. Yo quiero ser coherente, que las facetas laboral y personal no sean contrarias entre sí. Mi forma de ver el país está condicionada también por mi forma de entender la empresa. Aquí el salario se gana a final de mes si te lo pagan los clientes, no te puedes dormir. Y creo que Asturias tampoco se puede dormir.

-También es usted militante en la defensa de la lengua asturiana.

-Soy practicante de la lengua asturiana, más que militante. No nos definimos por lo que decimos que somos, sino por lo que hacemos. Yo lo único que sé es que hablo asturiano, y no sé por qué tengo que dejar de hacerlo. Hay una palabra clave que es naturalidad. En nuestra empresa sabemos que la gente no está escolarizada en asturiano, así que no sacamos ninguna bandera con el asturiano. Lo usamos con cotidianidad, sin forzar a nadie. Algunas comunicaciones internas son en asturiano, otras en castellano. No tengo un plan establecido para la empresa en este sentido, pero sí me llama la atención que alguien se extrañe de algo que para nosotros es normal.

-¿Usted es de los que está de acuerdo con la vía de la oficialidad?

-Por supuesto que estoy de acuerdo, por una cuestión práctica. No sé por qué puedo hablar asturiano en el patio de cualquier institución pública y cuando entro en un edificio oficial tengo que dejar también mi lengua en la bandeja cuando paso por el arco de metales.

-Pero la oficialidad implicaría obligatoriedad en distintos campos, desde los funcionarios que tendrían que aprenderla a los que, por ejemplo, quisiesen optar a una plaza de empleado público.

-La informática no creo que tenga que ser oficial, pero eso no implica que no haya que aprenderla para dar un mejor servicio al ciudadano. ¿Cómo no va a ser mejor saber una lengua que no saberla? Alguien que diga que por saber otra lengua se le discrimina es un 'apologeta' de la ignorancia.

-¿Cómo ve la situación económica y empresarial de Asturias?

-Es un panorama difícil. Creo que las administraciones no saben cómo tratar a los empresarios. Los empresarios asturianos tampoco nos lo acabamos de creer y no asumimos nuestro papel de creadores de empleo y de riqueza. La sociedad asturiana en general exige, pide y demanda, pero no es capaz de negociar dando algo a cambio. Funciona más como un sindicato que como una empresa, y eso no es casual. Llevamos casi cuatro décadas gestionados como un sindicato, después de otros cuarenta funcionando como un cuartel. Creo que hay que cambiar de tercio, avanzar por otro camino.

-¿Y cómo se hace eso?

-Asumiendo responsabilidades y riesgos, algo que la clase política no está dispuesta a hacer. Solo quieren lo seguro: empleo seguro, empresas estables, instituciones continuistas. Y eso no funciona.En la segunga parte del libro hablo desde mi experiencia acerca de cosas que se pueden hacer y pongo sobre la mesa escritos que realicé durante mi época de concejal de Foro en Lugones. Algunas cosas hoy las diría de otra manera, pero no las oculto, están ahí y forman parte de mi forma de ver las cosas.

-¿Cómo quiere usted que sea Asturias?

-Somos mejores de lo que nos creemos. Nos convencieron de que como país y como empresa no somos viables, que tenemos que estar subvencionados y eso no es verdad. Yo quiero un país que confíe en sus posibilidades.

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