Nuestro cerebro sabe que estamos muertos minutos después de fallecer

Nuestro cerebro sabe que estamos muertos minutos después de fallecer

Técnicamente, la muerte se produce cuando el corazón deja de latir y se interrumpe el suministro de sangre al cerebro

EL COMERCIOGijón

Uno de los campos más apasionantes de la ciencia es el que rodea a la muerte. El fin de la vida nos deja muchas incógnitas y una de ellas es saber qué se siente en el momento de fallecer. Estas preguntas empiezan a tener algunas respuestas. Una de ellas es que cuando fallecemos, durante unos minutos somos conscientes de que estamos muertos.

Sam Parnia, de la Universidad de Nueva York, estudió casos y testimonios de personas que sufrieron un paro cardiaco y 'volvieron a la vida'. Parnia explica que muchas de estas personas «explican que eran conscientes de que los médicos y enfermeros estaban trabajando a su alrededor, escuchaban sus conversaciones y veían cosas que estaban ocurriendo», en declaraciones a Live Science.

Técnicamente, la muerte se produce cuando el corazón deja de latir y se interrumpe el suministro de sangre al cerebro.

Cuando esto sucede el cerebro deja de funcionar y por ende no es capaz de cumplir sus propias funciones. Según los estudios pasados unos 2 a 20 segundos, el propio cerebro deja de emitir señales al resto del cuerpo.

Los estudios del doctor Parnia le han llevado a trabajar sobre la mente y la consciencia humana durante el proceso de muerte para, de forma empírica, tratar de conocer qué ocurre en el cerebro en tiempo real mientras se fallece.

Diversas investigaciones han reportado a Parnia a confirmar que en algunos casos, 10 minutos después de apagar la máquina de soporte vital, pacientes manifestaban aún actividad cerebral muy similares a las que experimentamos cuando dormimos.

El cerebro es plenamente consciente de que está muriendo. Los estudios del propio doctor Parnia, junto con otros realizados por equipo de neurólogos como el del Charité–Universitätsmedizin Berlin, en Alemania, han concluido que cuando se está falleciendo se produce el conocido como «tsunami cerebral».

Según estos investigadores se han observado ráfagas de actividad similares a las del sueño que parecen preceder al final de la vida, lo que sin duda quiere decir que eso que llamamos «consciencia» podría quedar residente en el cerebro minutos después de que todo haya terminado.

Para llevar a cabo este descubrimiento se monitorizaron de manera continua las señales eléctricas en cerebros de pacientes moribundos en Berlín (Alemania) y Cincinnati (Ohio).

Al implantar los electrodos en los cerebros, después de que se detenga la circulación, la dispersión de la despolarización marca la pérdida de la energía electroquímica almacenada en las células cerebrales y la aparición de procesos tóxicos que finalmente conducen a la muerte.

Es muy importante destacar que, por ahora y con lo que se sabe, llegar a ese punto, aunque haya actividad, es una muerte irreversible. Aunque conocer esta información puede conducir a la mejora en un futuro en el procedimiento de diagnóstico y tratamientos de diferente índole relacionados con el cerebro.