El equipo de Otín estrecha el cerco a las muertes por envejecimiento prematuro

El equipo de Otín estrecha el cerco a las muertes por envejecimiento prematuro
Pilar Gonzalo, Rosa Nevado, Ricardo Villa-Bellosta, Magda R. Hamczyk -que realiza su postdoctorado en la Universidad de Oviedo-, María J. Andrés-Manzano y Vicente Andrés, del equipo del CNIC. / CNIC

Una investigación de la Universidad de Oviedo y el CNIC logra ralentizar la aterosclerosis, principal causa de deterioro de los enfermos de progeria

MIGUEL ROJO GIJÓN.

Un equipo de científicos liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y de la Universidad de Oviedo, con Carlos López Otín a la cabeza, ha identificado una nueva diana terapéutica para frenar la aterosclerosis precoz que afecta a pacientes con progeria Hutchinson-Gilford, una enfermedad rara que provoca envejecimiento acelerado y un riesgo muy elevado de enfermedad cardiovascular.

La investigación se ha hecho en ratones y los resultados se publican en un artículo en la revista 'EMBO Molecular Medicine'. Los resultados expuestos han permitido identificar una posible terapia que permite ralentizar la progresión de la aterosclerosis y aumentar, por tanto, la esperanza de vida de los roedores progéricos en los que ha sido probada.

La progeria es una enfermedad genética muy rara causada por una mutación en el gen LMNA; se estima que en todo el mundo hay menos de 400 personas afectadas, explican desde el CNIC. Estudiarla supone acercarse «a un posible tratamiento para las personas que la padecen y, además, puede aportar información relevante para entender el envejecimiento fisiológico y los factores que lo regulan», afirma Vicente Andrés, uno de los líderes de este trabajo e investigador en el CNIC.

La aterosclerosis es una enfermedad degenerativa que consiste en la acumulación progresiva de colesterol y células del sistema inmune en la pared arterial que, al formar una placa o barrera, obstruye las arterias. La rotura de esta placa aterosclerótica en estadios avanzados de la enfermedad puede provocar la muerte debido a un infarto de miocardio o ictus cerebral. Muchos de los factores que aumentan el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular aterosclerótica pueden controlarse mediante hábitos de vida saludables -alimentación sana, ejercicio físico o no fumar- y con medicamentos.

Sin embargo, el principal factor de riesgo es el envejecimiento, lo que se agrava en los pacientes con progeria, cuyas arterias presentan múltiples defectos; en estos pacientes, el infarto de miocardio o ictus cerebral suele ocurrir en edades comprendidas entre los 6 y 20 años.Precisamente, el nuevo trabajo, liderado por Carlos López Otín desvela un mecanismo molecular implicado en el desarrollo acelerado de aterosclerosis en progeria y propone un tratamiento farmacológico dirigido a esta nueva diana.

El pasado año, los investigadores mostraron que la pérdida de células del músculo liso de los vasos sanguíneos es la principal causa del aceleramiento de la aterosclerosis y muerte prematura, y en este avanzan qué hay detrás de esta pérdida. Según los científicos, el estrés del retículo endoplasmático -órgano de la célula donde se sintetizan la mayoría de proteínas, que cuando se estresa puede conducir a la destrucción de la célula- y una respuesta a proteínas mal plegadas.

Hace menos de un mes, el equipo de Otín publicaba otro estudio sobre la Progeria en la revista 'Nature Medicine'. Explicaban en el mismo cómo mediante el sistema CRISPR/Cas 9 de edición genética, habían logrado alterar el gen LMNA para evitar que se produzca la proteína tóxica que causa la enfermedad. A continuación, inyectaron el sistema en ratones con progeria, observaron los efectos sobre sus síntomas y constataron un aumento de la esperanza de vida en los ratones del 26,4 %. El estudio hecho público es un nuevo paso hacia la curación de la enfermedad.