Jeffrey Gordon: «Nunca cenamos solos porque los microbios nos ayudan a digerir»

Jeffrey Gordon./R. C.
Jeffrey Gordon. / R. C.

Enfermedades como el colon irritable o la diabetes están relacionadas con la salud del microbioma, según el biólogo norteamericano, director del Centro de Ciencias del Genoma de la Universidad de Washington

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEBilbao

Como un explorador de un universo microscópico, el biólogo Jeffrey Gordon ha observado desde principios de los años setenta la «comunidad» de microbios cuyo hábitat es el intestino humano. Dentro de cada uno de nosotros hay «un paisaje poblado por trillones de células microbianas», afirma Gordon, director del Centro de Ciencias del Genoma y Biología de Sistemas en la Universidad de Washington, que influye en la salud y la longevidad del ser humano, y que tiene características particulares que varían con cada persona. «Los microbios, por lo general bacterias, realizan funciones que son críticas para nuestro funcionamiento, dan forma al sistema inmune y afectan a nuestro metabolismo».

Con su línea de investigación biomédica, Gordon ha hecho posible que se puedan desarrollar nuevos fármacos para el tratamiento de enfermedades como la diabetes o el colon irritable, además de demostrar científicamente por qué los hábitos de alimentación son cruciales para mantener una buena salud, puesto que la dieta se relaciona directamente con la existencia de un microbioma sano. Los resultados de las investigaciones de Gordon, ganador de la más reciente edición del Premio Fronteras del Conocimiento del BBVA, demuestran que «la pérdida de la diversidad de la flora intestinal puede conducir a una mayor incidencia de enfermedades», explica. «El microbioma varía con el paso del tiempo y depende de nuestra dieta, de los antibióticos consumidos. Componen un sistema muy dinámico. Los hábitos de cada individuo pueden reducir la diversidad de la vida en nuestro intestino».

-¿Hay un universo microscópico dentro de nosotros?

-Hace 800 millones de años, los pequeños organismos muy sencillos que se estaban creando en el planeta tuvieron un primer desafío para su supervivencia, que era descomponer los nutrientes. Como no necesariamente todos tenían los genes para hacerlo se produjo una invención: un intestino, un hogar para los microbios que podían aportar genes que no estaban en estos animales muy sencillos y que servían para aprovechar esos nutrientes. Se creó un matrimonio beneficioso para las dos partes, que se hizo más sofisticado y que permitió que sobrevivieran los anfitriones de los microbios. Así es como ha evolucionado la vida en el planeta.

-¿Cómo es la simbiosis entre humanos y bacterias?

-Hace 18 años vimos por primera los veinte mil genes del genoma humano y fuimos capaces de saber qué funciones hacía cada uno. Cinco años después hicimos lo mismo con nuestro microbioma y vimos que tenían capacidades que no están en el genoma humano. Por ejemplo, nosotros no tenemos la capacidad de digerir por nosotros mismos las moléculas complejas de las plantas y las fibras. Pero hay cien genes que pueden descomponer estas moléculas complejas y una especie bacteriana los tiene. Tenemos que pensar que nunca cenamos solos porque los microbios nos ayudan a digerir los alimentos. Tenemos comensales que nos acompañan y nos proporcionan las herramientas para descomponer nuestra dieta.

-¿Por qué define como una comunidad el conjunto de microbios del sistema digestivo?

-La mayoría de la gente piensa en las interacciones entre microbios y su cuerpo como si fuera un combate, una destrucción de la enfermedad. Las bacterias son muy listas y han aprendido a definir un nicho por medio de procesos selectivos; a encontrar un lugar en estas comunidades complejas, para poder intercambiar compuestos químicos los unos con los otros, y mantienen una comunicación constante entre unos y otros, y entre ellos y nosotros. Porque los microbios no actúan de forma aislada. La tarea que nos ocupa ahora es establecer el rango de lo «saludable» para hacer una comparación entre las comunidades sanas o enfermas y ver si las diferencias son consecuencia o causa de la enfermedad, para tratar de repararlas.

-¿Qué enfermedades dependen de la salud del microbioma?

-Algunos ejemplos son los trastornos intestinales, la diabetes debido a la obesidad o las enfermedades del colon. Pensemos también más allá del tracto intestinal. El 10% de los embarazos termina antes de tiempo de forma abrupta, lo que puede tener relación con que la comunidad microbiana cambia durante el embarazo. Eso nos permite predecir el riesgo. La idea de que nuestras comunidades microbianas intestinales pueden afectar a la salud es tan vieja como la microbiología, pero nuestro trabajo ha sido describir las piezas y las interacciones para determinar el desempeño general de la comunidad microbiana en nuestro organismo.