El mayor dinosaurio carnívoro de Europa vivía en Asturias

El mayor dinosaurio carnívoro de Europa vivía en Asturias
MUJA

El estudio de una vértebra hallada en la playa de Vega determina que proviene de la cola de un enorme terópodo de la familia megalosauroidea

MIGUEL ROJOGIJÓN.

Los investigadores del Museo Jurásico de Asturias (Muja), con Laura Piñuela y José Carlos García-Ramos a la cabeza, han colaborado con el doctor alemán Oliver Rauhut, del Museo de Paleontología y Geología del Estado de Baviera, en Munich, en la documentación e identificación de varias de las piezas encontradas a lo largo de los últimos años en la playa de Vega, en Ribadesella. Hasta ahora, la mayoría de huellas y restos hallados en la costa asturiana eran de enormes saurópodos. Unos bichos enormes, pero herbívoros, con largos cuellos y que caminaban sobre cuatro patas robustas y que compartían espacio con otros dinosaurios más pequeños, de los que algunos sí podrían ser carnívoros.

El estudio que acaban de publicar estos investigadores en la prestigiosa revista científica electrónica 'Peer J' demuestra, tras la comparación con otras similares encontradas por todo el mundo, que una vértebra de gran tamaño que desde hace años se muestra en el museo no pertenecía a uno de esos gigantones herbívoros, sino a un dinosaurio terópodo perteneciente a la familia Megalosauridae que habitó en Asturias durante el Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años. Un dinosaurio carnívoro de más de diez metros de longitud que, a partir de ahora, pasará a formar parte de la nómina de habitantes jurásicos de estas costas. «Era muy largo y podía medir entre dos y tres metros de altura. Pesaba entre tres o cuatro toneladas, muy lejos de las quince que podía pesar un saurópodo», explica José Carlos García Ramos. Se trataría, explica, «de un ejemplar de Torvosaurus o de Megalosaurus. No se puede precisar más, porque solo tenemos esta vértebra de la cola, pero en cualquier caso estaríamos hablando de dos de los depredadores de mayor envergadura de la segunda mitad del Jurásico». El tamaño de la vértebra, cuenta, es ligeramente inferior a la que poseía en idéntica posición el Tyrannosarus Rex, del Cretácico Superior de Norteamérica. El malo de las películas.

«Apareció hace ya varios años, no recuerdo cuántos, pero Oliver hizo un estudio comparativo con otras, porque le parecía demasiado grande para ser de un terópodo, y resultó ser la mayor descrita en Europa», detalla. «Hasta ahora, sabíamos que había saurópodos herbívoros así de grandes en Asturias, pero no que había dinosaurios carnívoros de este tamaño», confirma. En el caso de las huellas encontradas en el Principado que sustentan esta teoría, «tenemos las de un individuo más agil, y otras de ejemplares un poco más pesados», pero no del tamaño del de la vértebra. Acabaremos encontrando más restos algún día», augura el director científico del Muja.

En el mismo nivel donde se encontró esta vértebra también han sido hallados un diente de terópodo, restos vegetales, fragmentos de tortugas, dientes de cocodrilos, otra vértebra caudal y varias huellas de pisada de dinosaurios cuadrúpedos.

El yacimiento forma parte del cauce de un antiguo arroyo jurásico, excavado durante un periodo excepcional de lluvias torrenciales, dentro de un clima cálido y semiárido que arrastró y concentró los fragmentos óseos de los reptiles mencionados. Las aguas que discurrían por dicho arroyo procedían a su vez de la recarga durante el periodo de intensas lluvias de un manantial próximo, situado al pie de un relieve calcáreo del Jurásico Inferior, elevado a causa de una falla. Y, aunque ahora está en la costa, el dinosaurio era de interior. Según García-Ramos, en aquella época todo era muy distinto. La costa era muy suave, no había acantilados y ni siquiera estaba orientada hacia el Norte, como ahora.

En la publicación también se hace hincapié en las características de las enormes huellas de terópodos del Jurásico asturiano procedentes de los acantilados de Villaviciosa, algunas de las cuales llegan a alcanzar incluso 82 centímetros de longitud, lo que las sitúa como una de las de mayor tamaño a escala mundial dentro de este grupo de dinosaurios carnívoros. Del análisis detallado de estas huellas gigantes se deduce también que a lo largo del Jurásico Superior de Asturias existieron al menos dos variedades de grandes dinosaurios predadores, una de ellas representada por individuos más robustos y otra, por ejemplares más gráciles.

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