La Fundación Vinjoy, referente nacional en la educación de jóvenes conflictivos

El programa 'Trampolín', para chicos de 14 a 16 años, ha eliminado el mal comportamiento en clase y reducido los conflictos con tutores en 40 puntos

E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

«Conozco chicos que podrían haber protagonizado el suceso de Barcelona y que, en cambio, no lo han hecho porque les hemos acompañado siempre y hemos recurrido a todas las medidas socioeducativas necesarias para que salgan adelante». Son declaraciones de Adolfo Rivas, director gerente de la Fundación Vinjoy, que en 2006, y con la Consejería de Educación, puso en marcha el programa 'Trampolín'. Está orientado a chicos de entre 14 y 16 años (aunque también han participado algunos de 13) que presentan graves alteraciones de conducta, dificultades para adaptarse al sistema educativo y que no han respondido a otras medidas de atención a la diversidad. La Fundación Vinjoy ha tratado en estos ocho años a un centenar de adolescentes con resultados satisfactorios, por lo que su programa es un referente nacional.

El objetivo de 'Trampolín' es integrarlos de nuevo en el sistema educativo o formativo-laboral, evitando así el abandono prematuro de los estudios. Para ello, ofrece un modelo de intervención en el que adapta el currículo a cada estudiante (según sus características personales e historia escolar) y desarrolla talleres en los que la interacción alumno-profesor se mantiene y pone en práctica los conocimientos adquiridos.

El balance de estos ocho años es que mientras había un 52,2% de chavales que se comportaban mal a diario en clase, esa conducta se ha eliminado por completo. La violencia verbal se ha reducido en 69 puntos (al pasar de un 71,4% a un 2,4%) y los conflictos con padres y tutores se han recortado 40 puntos (antes de entrar en el programa ascendían a un 52,7% y, al finalizarlo, el porcentaje se limitaba a un 12,4%). Según Adolfo Rivas, «con los adolescentes no se pueden buscar soluciones pensando como adultos sino que hay que adaptarse a ellos, a sus ritmos. Su realidad es otra y nunca piensan en las consecuencias».

 

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