«Al alumnado sordo le reducen horas de interpretación sin previo aviso»

Sarai Loriente, Conchi Fuertes, David González y Ana Paz Hernández. /
Sarai Loriente, Conchi Fuertes, David González y Ana Paz Hernández.

Los intérpretes de lengua de signos denuncian «rebajas drásticas de nuestros salarios» desde que el Principado privatizó el servicio

OLGA ESTEBAN GIJÓN.

Se encargan de que los alumnos sordos de colegios públicos y concertados de Asturias puedan seguir sus clases con normalidad. Aseguran que ese es el objetivo pero que, en estos momentos, no se está cumpliendo. Los intérpretes de lengua de signos de los centros educativos denuncian que en este curso ha habido un recorte «no justificado» en el servicio, que se les han rebajado las horas de trabajo y, por lo tanto, se «han recortado las horas de interpretación para el alumnado sordo». Y, además, que se ha hecho «sin previo aviso». Son un grupo reducido, una docena de intérpretes. «Quizás por eso no conseguimos que la Administración nos escuche». Sus problemas empezaron en el año 2010.

Hasta entonces, estos intérpretes eran contratados por la Federación de Personas Sordas, que pagaba sus salarios gracias a un convenio de colaboración con el Principado de Asturias. A partir de ahí, con la nueva normativa de contratos públicos, el servicio salió a contrato y «nosotros pasamos a cobrar un 30% menos» porque, aseguran los afectados, «el único criterio que el Principado tiene en cuenta para adjudicar el servicio es el precio. Y a menos precio, menos salario». Conchi Fuertes, Ana Paz Hernández, Sarai Loriente y David González son algunos de los afectados, precisamen'te de los que llevan más tiempo en el servicio.

No es lo habitual estar mucho tiempo. «La mayoría de compañeros dura poco, porque cobrando 400 euros al mes no podemos mantener nuestras casas ni a nuestras familias». Es más, alguno de ellos confiesa que ha llegado a tener seis trabajos a la vez.

Desde 2010, aseguran, las condiciones han ido empeorando y en este tiempo «hemos llamado a muchas puertas». También a la de la Consejería de Educación, que considera que «es un mero problema laboral con la empresa que nos contrata». Hasta que este curso, a muchos de ellos les han rebajado el horario. «En algunos casos, para el mismo niño». Es decir, un alumno que el pasado curso contaba con intérprete durante toda su jornada lectiva, este curso solo dispone de él la mitad de las horas. ¿Qué hace el resto del tiempo? «Mirar para la pared. Perderse muchas cosas. No enterarse de cuándo convocan un examen o cambian una clase», aseguran. Ahora, solo uno de los intérpretes tiene la jornada de 30 horas lectivas.

Sin antigüedad

Uno de los problemas es que la consejería, en el pliego de contratación de este servicio, establece una bolsa de horas con la previsión de necesidades a dos cursos vista. Si luego surgen más necesidades, «o quedan sin atender o se restan horas a algún niño para atender a los nuevos alumnos». Como las horas de la bolsa son, por tanto, limitadas, es necesario pedir permiso para acompañar a los alumnos, pro ejemplo, a una salida escolar. Además, los intérpretes suman que «estamos seguros de que hay más niños que necesitarían de este servicio, porque no sabemos cuál es el criterio de adjudicación». Una crítica más: «Llevamos 10 años encadenando contratos temporales, no se nos reconoce antigüedad». Sus contratos se extinguen en junio y no cobran fines de semana, festivos ni vacaciones.