La lección sobre el bullying de un profesor de Gijón con un billete de 50 euros

Carlos Llaca, con el billete y en la pizarra una regla de oro que tienen en su clase./
Carlos Llaca, con el billete y en la pizarra una regla de oro que tienen en su clase.

Carlos Llaca, maestro de cuarto de Primaria, sorprende a sus alumnos con una genial reflexión para alejarlos de la violencia y el acoso escolar. En clase apuesta por el diálogo y la educación en valores

ROSSEL APARICIO

En su clase tienen una regla de oro que todos deben respetar. Sin excepciones posibles. Está escrita en su pizarra y hacen referencia a ella con frecuencia: 'Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti', reza la frase. En la clase de Carlos Llaca, profesor de cuarto de Primaria del colegio Montedeva de Gijón, se trabaja a conciencia las emociones, el diálogo y la educación en valores. Ahora el docente triunfa en las redes sociales por la peculiar forma en la que trata de concienciar a sus alumnos sobre el acoso escolar. ¿Su última ocurrencia? Hacerles reflexionar sobre el bullying usando un billete de 50 euros. «Me gusta buscar continuamente fórmulas, ejercicios, juegos o iniciativas que fomenten el diálogo y el respeto entre ellos», cuenta a SUR.es.

El ejercicio lo puso en práctica la semana pasada coincidiendo con la celebración del Día del Acoso Escolar. «Les mostré un billete de 50 euros y les pregunté si lo querían», cuenta. Todos respondieron que sí. Acto seguido y para el asombro de los niños, el docente arrugó los 50 euros, los tiró al suelo, los pisó y les advirtió entonces que el billete era inútil, que no valía nada y que daba pena verlo. «Estaban asombrados, desconcertados», reconoce. Entonces volvió a preguntarles si seguían queriéndolo. La respuesta, de nuevo, fue afirmativa: «Entonces les expliqué que ese billete era cada uno de ellos. Y que cuando les insultan, menosprecian o les tratan mal, nunca pierden lo que de verdad valen, al igual que el billete sigue valiendo 50 euros».

Mensajes positivos y diálogo

Los alumnos de Llaca están acostumbrados a que su profesor tire de originalidad para resolver conflictos y fomentar el respeto en clase. Siempre usan los últimos minutos de recreo para solventar disputas entre compañeros y ahora utilizan un tarro donde introducen a lo largo de la semana mensajes positivos para mejorar las relaciones entre los alumnos. «Es tan importante enseñarles las materias de clase como a ser mejores personas; inculcándoles esa necesidad de diálogo y de transmitirles valores», insiste. «Busco potenciar el diálogo y la compresión entre ellos. No se trata de forzar amistades pero sí de que exista cordialidad y respeto entre todos».

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