Montserrat Gomendio: «El debate de la educación en España no debería ser ideológico»

Montserrat Gomendio./Alberto Ferreras
Montserrat Gomendio. / Alberto Ferreras

«Existe una leyenda sobre que tenemos muchas leyes de educación que cambian rápido», asegura la directora del Centro de Competencias de la OCDE

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Secretaria de Estado de Educación en la convulsa etapa de José Ignacio Wert en el ministerio (2011-2015), Montserrat Gomendio (Madrid, 1960) dio hace cuatro años el salto a la OCDE, donde dirige su Centro de Competencias. Gomendio acaba de presentar en España el informe 'Estrategias de competencias de la OCDE 2019'.

Desde su cargo, tiene una perspectiva amplia sobre los sistemas educativos de todo el mundo. ¿Cómo se encuentra España?

Entre los alumnos de 15 años, España está próxima a la media en los ámbitos que mide el informe Pisa. ¿Es eso suficiente? Depende de la ambición de cada país. Hay países que asumen que estar en la media es razonable y suficiente y otros que están por encima de la media, y no me refiero sólo a Singapur, sino a Portugal o Estonia, por ejemplo, que han mejorado y siguen haciendo esfuerzos para mejorar. Respecto a la educación terciaria, tenemos buenos datos en cuanto al número de personas que acceden a ella en España, pero no respecto al nivel de competencias que consiguen estos alumnos. Y en cuanto a la formación continua, tenemos un nivel de participación bajo de los adultos en la formación. En general, el problema más serio es la falta de alineamiento de la formación que ofrecemos con las necesidades del mercado. Y dado que el mercado laboral está cambiando mucho y muy rápido por el impacto de la digitalización y el envejecimiento de la población, ese desajuste va a ir a más si no se corrige a tiempo y no se hace un ejercicio de anticipar los conocimientos.

¿Es un problema que en España sea imposible llegar a un pacto educativo y que las leyes de educación se revisen con cada cambio de gobierno?

Existe una leyenda sobre que en España tenemos muchas leyes educativas que cambian rápidamente y eso hace que el sistema esté desorientado y no sea eficiente. En realidad, ha habido dos grandes cambios. El primero fue la Logse, en 1990. Lo que vino después fue una serie de leyes que modificaban parcialmente este modelo, hasta que llegó la Lomce. Creo que hay evidencia suficiente en todos los informes de que en las dos últimas décadas, en España, ha habido un estancamiento, salvo entre 2011 y 2015, que hubo una mejora en el rendimiento de los alumnos. Lo importante es que el debate sobre la educación en España se centre en cuestiones sustanciales, es decir, cuáles son realmente aquellos aspectos del sistema educativo que tienen un impacto en mejorar el rendimiento de los alumnos y conseguir alumnos con más y mejores competencias. Pero el debate educativo en España no se centra en estos aspectos. Se centra en cuestiones ideológicas que se deben mantener aparte e, insisto, lo importante es centrarlo en los aspectos modulares. Por ejemplo, aquellos que hacen que el abandono escolar siga bajando o que la FP siga atrayendo cada vez a más alumnos y sea más útil para su incoporación al mercado laboral. España debe fijarse en las políticas que han funcionado en otros países para importarlas, con nuestras propias características, y para continuar las que aquí han funcionado.

Usted impulsó la Lomce y se le acusó, junto con el ministro Wert, de poner el foco en aspectos como la religión en las aulas.

Una cosa fueron los debates que hubo en los medios de comunicación y otra, los debates en los que yo participé, y digo, en primera persona, que nunca puse el énfasis en esas cuestiones. La religión es un debate ideológico que se debe mantener aparte.

¿Por qué no acaba de funcionar en España la FP Dual?

Ha sido un modelo de éxito porque ha crecido rápidamente, pero es cierto que su tamaño aún es pequeño. Debemos tener en cuenta que no es fácil exportar modelos como el de Alemania. España es un país con muchas pymes en el que, para las empresas, es más difícil participar en la formación de los trabajadores. Pero sí se deben hacer esfuerzos para implantar incentivos o estándares y mejorar el nivel de participación de las empresas.

¿Son conscientes los trabajadores españoles de la importancia de la formación continua?

Es una situación relativamente nueva. Nos encontramos al principio de este proceso y urge que la población un bajo nivel de competencias encuentre fórmulas para mejorar, de manera que la revolución tecnológica sea una oportunidad para toda la población y no sólo para quienes tienen competencias altas.