«La consejería se ha cerrado en banda a admitir nuevas matriculaciones»

«La consejería se ha cerrado en banda a admitir nuevas matriculaciones»
Un momento de la protesta ante la sede de la Consejería de Educación. / Mario Rojas

Un centenar de padres y alumnos de La Salle de Ujo y San José de Sotrondio se manifiestan en Oviedo contra la supresión de sus aulas en primero de la ESO

Elena Rodríguez
ELENA RODRÍGUEZGijón

Tienen hasta el día 25 para hacer alegaciones y advierten de que lucharán hasta el final. Un centenar de padres y alumnos de los colegios La Salle, de Ujo, y San José, de Sotrondio, se manifestaron ayer delante de la Consejería de Educación para protestar contra la supresión de sus respectivas aulas en primero de Secundaria. El departamento que dirige Genaro Alonso les había concedido una prórroga de un año «para darles tiempo a buscar otro centro», según palabras del propio Alonso, al no cumplir la ratio media de su concejo. Los padres de La Salle de Ujo (convocantes de la protesta de ayer), se quejan de que «ni siquiera hayan permitido incluir nuevas solicitudes de plaza en el sistema informático unificado para los centros educativos, el SAUCE», cuando había familias interesadas y solo les faltan cinco alumnos para cumplir con la ratio exigida (21 alumnos por unidad escolar). «Se han cerrado en banda a asumir nuevas matriculaciones», criticaba Antonio Rodríguez, presidente a la Asociación de Madres y Padres (AMPA) de La Salle, quien añadía que «en Ujo, con 1.881 habitantes, tener un centro con 175 alumnos es notorio y le da vida al pueblo».

Apoyándoles estaba el sindicato OTECAS. Su representante, Juan Luis Barrera, tildaba de «contradictorio que, por un lado, se hable de la importancia de asentar población en la zona rural y por otro, se desmantelen aulas y, con ellas, toda una etapa entera que irá desapareciendo curso a curso». Consideró, al igual que los padres, que «es injusto» que se aplique en Ujo, «con cierto carácter rural», la misma ratio que en la villa de Mieres. «Además, se le obliga a cumplir una ratio media, lo que significa que, al ser un promedio, hay centros públicos en el concejo que no llegan a él». Asimismo, advirtió de las repercusiones que la decisión de Educación puede tener en las matriculaciones de Primaria. «La expectativa de las familias es que sus hijos puedan acabar toda la educación obligatoria en el pueblo. Pero ahora al no ser así podrían pensárselo». Y queda por saber qué repercusiones tendrá en el empleo: si perderá un profesor o, al reducirse 32 horas lectivas, se modificará la jornada de varios trabajadores.

Por todo ello, pidieron a Educación que «reconsidere su postura», «que no trate a los niños como números» y «mantenga la unidad por el servicio educativo que da al pueblo». «Los niños no pueden votar, pero los padres, sí», añadió Antonio Rodríguez.

Padres y alumnos han protestado por la supresión de sus respectivas aulas en primero de Secundaria.
Padres y alumnos han protestado por la supresión de sus respectivas aulas en primero de Secundaria. / Mario Rojas

A la concentración estaban llamados también otros centros que pasan por la misma situación, como el colegio San Antonio de Sotrondio y la Fundación Masaveu de Oviedo. En el caso del San Antonio, hay también dieciséis estudiantes afectados, cuando la ratio media del concejo es de 20 alumnos por unidad. «Nos piden la misma que Langreo (20 alumnos), que tiene el triple de habitantes que nosotros. Y más que Laviana, donde la ratio está en 18», apuntaba Teresa González, madre de una alumna de sexto de Primaria y secretaria de la AMPA. «Al final, llenarán el instituto de Sotrondio con dos unidades, aunque tengan doce o trece alumnos en cada una de ellas». Apuntó que hasta que la resolución de la supresión de la unidad no sea definitiva, «no se nos permite tener plaza reservada en ningún centro» y, cuando vayan a solicitarla, «será fuera de plazo y nos encontraremos con que estará todo lleno y no tendremos capacidad de elección. Van a quedar en tierra de nadie».

 

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