La reforma de la Lomce solo permitirá superar Bachillerato con un suspenso de forma excepcional

Estudiantes sevillanos se enfrentan a las pruebas de selectividad. /Marcelo del Pozo (Reuters)
Estudiantes sevillanos se enfrentan a las pruebas de selectividad. / Marcelo del Pozo (Reuters)

El anteproyecto de ley de Celaá prevé implantar Filosofía como materia obligatoria en los dos años de Bachillerato de cara al curso 2020-2021

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La reforma de la Lomce que la ministra de Educación está a punto de llevar al Consejo de Ministros preve la posibilidad de que los alumnos de Bachillerato puedan obtener el título hasta con una asignatura suspensa, pero aclara que no será algo que el estudiante logre de forma automática y generalizada sino más bien todo lo contrario: será una medida «excepcional».

El borrador de propuestas para la reforma que el Gobierno hizo llegar hace dos semanas a los agentes sociales enunciaba esta posibilidad sin realizar más matizaciones, pero el anteproyecto de ley, ya con texto articulado y 69 páginas, establece claras limitaciones.

La reforma que Isabel Celaá quiere mandar al Congreso para su tramitación en enero indica que para lograr el título de Bachillerato es necesario, como en la actualidad, tener aprobadas las asignaturas de los dos cursos. Esa es la regla general. No obstante, la nueva ley también permitiría, «excepcionalmente», que el equipo docente pueda decidir que un alumno con una asignatura suspensa se titule en Bachillerato «siempre que se considere que ha alcanzado los objetivos vínculados a ese título». Y tampoco será una decisión aleatoria. «El Gobierno -dice el anteproyecto-, oídas las comunidades autónomas, establecerá las condiciones y procedimientos» para que se pueda producir este hecho «excepcional». Eso sí, si la reforma se convierte en ley, está posibilidad quedaría ya abierta desde el próximo curso.

El anteproyecto, que prevé modificar o sustituir hasta 84 aspectos de la actual ley educativa, introduce varias novedades sobre las varias decenas de cambios ya divulgados por el ministerio. Entre ellas está la previsión, si el Parlamento termina por aprobar esta reforma, de implantar de forma obligatoria la materia de Filosofía en los dos cursos de Bachillerato, asunto apoyado por todo los partidos políticos.

El texto indica que tanto Filosofía (en primero) como Historia de la Filosofía (en segundo) se convertirán en «materias comunes», por lo que serán ofertadas en todos los centros y cursadas por todos los alumnos con independencia de su especialidad. La norma prevé que su implantación en primer año sería en el curso 2020-21 y que se cursaría en segundo en el 2021-22.

La reforma con la que Celaá quiere derogar algunos de los aspectos más polémicos de la llamada 'ley Wert' prevé convertir de nuevo la asignatura de Religión en voluntaria. El alumno que no la pida no deberá cursar alternativa alguna -como sí ocurre ahora con Ética- y, además, la materia carecerá de todo valor académico, ya que no contará para la nota media ni para las becas. En Primaría y ESO los centros educativos, no obstante, tendrán que ofertar siempre Religión. No ocurre así, según el borrador, con los centros de Bachillerato, donde perderá la categoría de materia específica que le dio Wert y será solo una optativa si así lo deciden las comunidades autónomas. En caso contrario, ni siquiera se ofertará a los alumnos. La reforma no prevé la entrada en vigor de estos cambios en el currículo hasta el curso 2020-2021, para completarse en el siguiente.

En paralelo, el anteproyecto de ley establece que Educación en Valores Cívicos y Éticos se convertirá en una materia obligatoria para todos los alumnos, que la recibirán 5º o 6º de Primaria y en 1º, 2º o 3º de la ESO.

El proyecto de la ministra de Educación también contempla que los alumnos de Formación Profesional Básica -estudiantes de entre 15 y 17 años que llegan a estos estudios normalmente desde situaciones de fracaso escolar-, si superan todas las materias de este ciclo, obtendran al tiempo el título en ESO, lo que les permitiría continuar sus estudios en FP media, pero también acceder al Bachillerato. La medida no se aplicaría hasta el curso 2021-22, pues es el tiempo que tardará en implantarse la nueva FP Básica, más completa y con competencias generales.

Mientras tanto, y de manera transitoria, el texto de Celaá prevé que los alumnos que logren titularse en FP Básica también podrán obtener el título de graduados en ESO si el equipo docente cree que han alcanzado los objetivos y adquirido las competencias correspondientes.

 

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