«Nos fuimos huyendo del Mundial»

Dimitri Reschoikov y Anastasia Rakibina, ayer, en San Lorenzo. / HUGO ÁLVAREZ
Dimitri Reschoikov y Anastasia Rakibina, ayer, en San Lorenzo. / HUGO ÁLVAREZ

Los monitores de yoga rusos Astasia Rakibina y Dimitri Reschoikova, ajenos a la disputada final entre Francia y Croacia en su ciudad, iniciaban en Gijón el Camino de Santiago

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Mientras millones de aficionados de todo el planeta concentraban ayer su atención en el Estadio Luzhnikí de la capital rusa para asistir al desenlace de la final del Mundial entre Francia y Croacia, dos moscovitas de andar calmo y aspecto despreocupado atravesaban la playa de San Lorenzo con sus mochilas al hombro. Anastasia y Dimitri llegaron hace unos días a España y la primera razón que esgrimen al explicar su viaje es que el fútbol les trae al pairo y que han venido precisamente huyendo del campeonato celebrado en su país. «No nos gusta el deporte competitivo y era agobiante estar en Moscú», explican en un inglés salpicado de expresiones españolas.

Luego desvelan que se encuentran en Gijón para hacer el Camino del Norte a Santiago. Es el tercer verano que dedican a completarlo y, tras haber recorrido en años anteriores el País Vasco, Cantabria y parte de Asturias, ahora retomarán la ruta en Avilés. Son los guías de una expedición de siete peregrinos, todos jóvenes, y en la que también van un par de niños. Hoy tenían pensado reunirse con ellos en la Villa del Adelantado para iniciar el recorrido con destino a Soto de Luiña. «En realidad, nosotros ya lo conocemos y por eso vamos guiando al grupo. Es un camino maravilloso que pasa por regiones muy diferentes a la idea que se tiene en Rusia de España con sus playas al sol. Esto es muy distinto y nos encanta», afirma Anastasia. Y, como prueba del buen recuerdo que les ha dejado este paisaje, va enumerando con excelente pronunciación algunos de los lugares que transitarán en los próximos días: «Luarca, Ribadeo para pasar a Galicia, Abadín... Después, ya está cerca Santiago», apunta.

Desde las puertas abiertas de los bares del Muro llega el sonido de la retransmisión del partido entre las selecciones francesa y croata. Una cuadrilla de chavales la siguen en una tableta desde la playa. Mientras conversamos con los peregrinos, nos llega la noticia de que hay empate sobre el terreno de juego del Estadio Luzhnikí y, poco después, una voz grita con poca alegría que Francia acaba de meter su segundo gol.

A Dimitri Reschoikov y a Anastasia Rakibina les da exactamente igual quién se lleve la copa de la FIFA en su ciudad. Un nuevo tanto de los galos sume en el desconsuelo a los chavales de la cuadrilla, que parecen preferir al conjunto liderado por Luka Modric.

En Moscú se está viviendo una final de infarto y a estos chicos rusos lo único que les preocupa es que se cumplan las previsiones meteorológicas adversas de las próximas jornadas en su peregrinación a Compostela. «Y, si no, da igual. La lluvia refresca», asegura él. Ella se muestra de acuerdo y añade que «lo importante es el camino y disfrutarlo». Es su filosofía de vida, inspirada en la disciplina que ambos practican y en la que instruyen a otros. «Somos profesores de hatha-yoga», desvela Dimitri, y Anastasia anota que «en español lo llaman 'yoga suave'».

El marcador del estadio moscovita sigue infartando a millones de mortales de todo el mundo y nuestros peregrinos ni se inmutan cuando nosotros mismos nos interesamos por el avance del encuentro y los chavales de la tableta nos ponen al día de que Francia gana ya por 4 a 2 a los croatas.

De pronto, un chaparrón inesperado vacía el trozo de playa que no había cubierto la marea. Corremos todos a refugiarnos bajo el primer techo y la pareja rusa tampoco aparenta estar especialmente afectada por el contratiempo. «¿Sois así o es cosa del hatha-yoga?». Sonríen: «Simplemente, no nos gusta el fútbol». Y se quedan tan campantes.

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