Vida y muerte del general Ordóñez

EL COMERCIO accede al archivo de la familia que conservó recortes de las campañas de Cuba y Marruecos

Perfil de Ordóñez en la prensa de la época. /Pablo Lorenzana
Perfil de Ordóñez en la prensa de la época. / Pablo Lorenzana
JUAN CARLOS ABAD

El empresario ovetense Ignacio Álvarez Almeida guarda desde hace años un tesoro familiar. Acabó en sus manos de casualidad, aunque siempre anduvo cerca. Criado en la calle Rosal, pared con pared de la casa de la familia del general Salvador Díaz-Ordóñez y Escandón, el azar quiso que, años después, reformara el inmueble. En una oscura habitación, abandonados, se encontraban dos volúmenes con recortes de prensa de las campañas en las que el militar que cambió la historia de la fábrica de armas de Trubia con la invención del cañón que lleva su nombre, tuvo un papel protagónico. La de Cuba, con desastroso resultado para la Corona, y la de Marruecos, en 1911, de igual funesto desenlace puesto que Ordóñez encontró allí la muerte.

Al saber de su existencia, Almeida permitió esta semana a EL COMERCIObucear en las más de doscientas páginas de periódicos que datan, las más antiguas, de hace 120 años.

A esos legajos, que invitan a un estudio reposado, se puede acceder con ojos de biógrafo, de historiador y de periodista. A cada página pasada de las publicaciones nacionales –las más antiguas datan de 1898– y las más recientes de la efervescente prensa regional de comienzos de siglo, la curiosidad aumenta.

Comenzando por el final. EL COMERCIO abría a seis columnas el 16 de octubre de 1911 relatando a sus lectores que «Los moros atacan con furia las posiciones de Izhafen é Imarufen». El subtítulo lo dedicaba al trágico suceso: «Matan al General de División S. Salvador Díaz Ordóñez». Esa portada está entre la colección.

Detalle de una página del 'Heraldo de Madrid'.
Detalle de una página del 'Heraldo de Madrid'. / Pablo Lorenzana

Quien fuera de la familia se encargó de recopilar mapas, grabados y noticias en prensa acerca de las evoluciones de la última aventura imperial de la corona española. De los diarios 'El Porvenir de Avilés', 'La Correspondencia de España', 'El Carbayón', La Cruz de la Victoria', 'La opinión de Asturias', 'Heraldo de Madrid' o 'LaGaceta del Norte' se extraen los últimos capítulos de la vida de Ordóñez, su suerte y posterior traslado a España para el funeral y entierro. Pero hay más.

En esas páginas cobran vida los primeros anuncios gráficos de comercios y negocios que marcaron la vida de Oviedo en las primeras décadas del siglo XX.

Anuncios de la «¿Mejor cerveza? La del Águila Negra. De Colloto»; la tienda 'El Globo', en el centro de la ciudad, o una academia particular en la calle Rúa: 'Academia politécnica', para sacar adelante el bachiller, se acumulan en las abigarradas columnas crecepelos o jarabes milagrosos para una y mil dolencias.

También aparecen negocios centenarios. En las páginas de 'ElCarbayón' un médico oftalmólogo de apellido F. Vega anuncia cambio de domicilio a la plaza de la Escandalera y Agua de Borines se anuncia en un faldón junto con el balneario de Las Caldas: «Aguas como las del Pirineo».

Portal de la casa familiar.
Portal de la casa familiar. / Pablo Lorenzana

La biografía de Ordóñez, personaje fundamental de la artillería española por desarrollar en Trubia una de las mejores piezas de cañonería de la época, se complementa, dos décadas antes, en Cuba. De esa época conserva el archivo dos incunables que hablan también del destino del asturiano en el mundo: emigrar. Son sendos números de los órganos de difusión de los centros asturianos de Madrid y la Habana que centran en la peripecia del general sus portadas ilustradas.

En Cuba, Ordóñez defendió la Habana frente al 'yankee'. No hay mácula alguna en las crónicas y sí confianza en las capacidades del ejército español que acabó en consabido desastre.

De ese año, llama la atención ese «el mundo entero le conoce y le rinde tributo como al cañón que lleva su nombre» con el que abre el 'Heraldo de Asturias'. Más pegado a la prosa, 'La Opinión de Asturias' llega a utilizar como fuente informativa a la hermana del general, que residía en Oviedo, para que le facilite los cables desde la isla. De esta manera fue el propio general quien contó el desastre a los asturianos a través de su familia. Unos documentos que regresan; para contar la Historia, esta vez.

Síguenos en:

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos