«El medio rural necesita autoestima»

Los ponentes Guillermo Fernández, Pablo López, Jesús Fernández, Álvaro Solano Fernández-Sordo, Margarita Fernández Mier y José Antonio Álvarez Castrillón, ayer, en Valdediós. / JOAQUÍN PAÑEDA
Los ponentes Guillermo Fernández, Pablo López, Jesús Fernández, Álvaro Solano Fernández-Sordo, Margarita Fernández Mier y José Antonio Álvarez Castrillón, ayer, en Valdediós. / JOAQUÍN PAÑEDA

Margarita Fernández Mier clausura el simposio del Círculo Cultural de Valdediós | La profesora de Historia Medieval defiende que «hay que afianzar la identidad del campo desde la escuela para revertir la despoblación»

A. VILLACORTA VALDEDIÓS (VILLAVICIOSA).

El simposio 'Monasterios, aldeas y el desarrollo del paisaje agrario asturiano en la Edad Media', organizado por el Círculo Cultural de Valdediós, sirvió ayer para llamar a la acción con el objetivo de frenar el declive del campo asturiano, con alegatos como el de la profesora titular de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo Margarita Fernández Mier, que abogó por que «toda la investigación que se está haciendo sobre el mundo rural revierta los procesos de despoblación que estamos sufriendo». Una tarea -sostuvo- que «debe empezar desde la escuela», porque lo cierto es que, hoy por hoy, «el mundo rural necesita autoestima, tiene un patrimonio absolutamente desvalorizado y se sigue viendo como algo negativo. Se lanzan mensajes a los críos como que, si quieres prosperar, tienes que salir fuera del pueblo, a las ciudades, cuando lo que hay que hacer es afianzar su identidad como algo positivo».

Con esa meta trabaja desde hace una década el grupo de investigación Llabor (Llaboratoriu de Paisaxe, Hestoria y Patrimoniu), que colabora con laboratorios de toda España, además de con instituciones como el CSIC o la Universidad de Granada, que se dedica fundamentalmente a la arqueología agraria y que, además, intenta «poner el foco en el campesinado, del que se sabe muy poco. Se trata de convertirlo en protagonista de una historia en la que aparecía como un ente pasivo y homogéneo, porque los documentos únicamente ofrecen una visión desde el punto de vista de los señores». Arrojando, de paso, luz sobre los llamados 'siglos oscuros': «Los documentos que tenemos son de cuando se fundan los monasterios y las aldeas caen bajo su dominio. A partir de ese momento, todo el mundo entra en la Historia, pero antes había un campesinado que se puede investigar a través de la cultura material».

«Es así cómo, mediante la arqueología, empezamos a ver cómo el campesinado trabaja, cómo sabe tomar decisiones, cómo es mucho más estable de lo que pensábamos», precisó Fernández Mier. Y es que, según la profesora de Historia Medieval, «siempre se pensó que el poblamiento de esta época era un poblamiento inestable, móvil, que cambiaba con frecuencia de ubicación, pero ahora sabemos que eso no es cierto. Hay unas aldeas con un territorio bien articulado y con una complejidad social que hasta ahora no conocíamos porque solo teníamos documentación a partir de los siglos IX y X».

Sus investigaciones en Vigaña (una aldea de Belmonte de Miranda donde han encontrado una tumba con un ajuar «bastante espectacular» del siglo VII) o Santo Adriano así lo confirman. Y, además, les han permitido comenzar a intuir que «son comunidades aldeanas en las que, probablemente, hay una pequeña jerarquía que se relaciona con unas élites locales, que tienen un margen de maniobra muy pequeño».

Y, con esta manera de «mirar desde abajo hacia arriba», han descubierto también que «a Asturias le pasa algo similar a lo que ocurre en Galicia, Cantabria y una parte del País Vasco, donde hay mucho menos despoblados que en la meseta»: «Nosotros tenemos aldeas resilientes. La mayor parte de las aldeas asturianas son de origen altomedieval y han pervivido hasta la actualidad», como se observa, por ejemplo, en las necrópolis o los topónimos, que resisten al paso de los siglos con idéntico uso.