La mejor postura para dormir según la ciencia

La mejor postura para dormir según la ciencia

IRMA CUESTA

El asunto podría resumirse en algo así como: dime cómo duermes y te diré qué tal te va por dentro. Sí, así de sencillo, si uno atiende al enésimo estudio sobre las posturas en las que dormimos y sus efectos sobre la salud, firmado esta vez por las universidades de Stony Brook y Rochester, ambas en Estados Unidos, y publicado por la revista científica 'The Journal of Neuroscience'.

Según los investigadores, que han estado siguiéndole la pista -y el sueño- a un montón de voluntarios, dormir sobre el lado izquierdo es, sin duda, la mejor opción porque está demostrado que beneficia el drenaje linfático del sistema nervioso central; vamos, que nos ayuda a eliminar el exceso de proteínas, de vitaminas, grasas y residuos como los depósitos de beta-amiloides, altamente nocivos para la salud, que vamos guardando en nuestro cuerpo sin saber siquiera que existen. En relación a este asunto, los científicos norteamericanos son rotundos: «La función es muy importante para nuestro organismo ya que ayuda a mantener constante nuestro volumen y presión sanguínea, así como a un mejor funcionamiento del sistema inmune. Un mal drenaje linfático puede acarrear trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple», apuntan las conclusiones de su estudio. Además, mantiene que, de acuerdo con la posición en la que se encuentran nuestros órganos, en este caso especialmente el corazón, dormir hacia el lado izquierdo impide la obstrucción de la arteria aorta, que bombea sangre desde nuestro órgano vital hacia el resto del sistema sanguíneo.

Si cualquiera de esas circunstancias no nos parecen suficiente para tratar de acostumbrarnos a dormir de ese lado, debería animarnos saber que también facilita la digestión. De hecho, según los científicos, es una simple cuestión de gravedad: el estómago y los intestinos delgado y grueso están ligeramente inclinados hacia la izquierda, de manera que recostarse sobre el lado izquierdo hace que los alimentos pasen a través de estos órganos con más facilidad.

Sin pegar ojo

Un problema muy común
El 45% de la población mundial padece problemas relacionados con el sueño, según datos de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño, que sostiene que deben ser tratados como una epidemia global.
Graves consecuencias
Las consecuencias de dormir mal son muchas e importantes. De hecho, algunas de las enfermedades que sufrimos tienen un vínculo significativo con la falta de sueño, como el alzhéimer, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la diabetes o la depresión, porque todos los sistemas importantes de nuestro cuerpo y mente se someten a una suerte de reseteo general durante el sueño.

Y ya puestos a completar la larguísima lista de bondades de esta postura, los investigadores añaden que pasar la noche tumbados de lado alivia el peso sobre la columna vertebral porque está más alineada que de espaldas o boca abajo.

Mirando al techo

Dicho esto, para aquellos que se hayan conjurado para tratar de dormir recostados sobre el lado izquierdo a partir de esta noche, lo cierto es que la mayor parte de los expertos coincide en que la postura verdaderamente buena para nuestra salud es boca arriba, porque garantiza una posición neutral para la cabeza, el cuello y la columna. ¿El problema? Que solo el 8% de los mortales duerme de esa manera. La mayoría, ya sea de un lado o de otro, utiliza la posición fetal.

Eso sí, si usted sufre apnea, debería volver al plan A y esforzarse en coger el sueño descansando sobre su lado izquierdo. Los científicos son unánimes respecto a este extremo: la apnea del sueño y los ronquidos suelen empeorar si el individuo se tumba boca arriba para dormir. Al parecer, esta postura induce a roncar incluso a aquellas personas que no sufren apnea obstructiva del sueño y los especialistas mantienen que si evitan dormir boca arriba el problema puede mejorar, porque hacerlo de lado reduce el bloqueo de las vías respiratorias.

En cualquier caso, lo importante es dormir. Aunque haya especialistas que no tengan mucha fe en el estudio de Stony Brook y Rochester, lo que ninguno cuestiona es el hecho de que, cuanto más corto sea nuestro sueño, más corta será nuestra vida. Vamos, que si queremos llegar a mayores y hacerlo lo más sanos posible, deberemos invertir en dormir bien. Tan importante es que Matthew Walker, un profesor de neurociencia y psicología de la Universidad de Berkeley, lleva años suplicando a los médicos que lo prescriban a sus pacientes como la mejor medicina.

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