QUÉ ES DE...

«En España vamos de boda disfrazados»

Covadonga Plaza, en su atelier de Oviedo. / PABLO LORENZANA
Covadonga Plaza, en su atelier de Oviedo. / PABLO LORENZANA

Covadonga Plaza (diseñadora)«Yo percibo cuándo una señora es del norte y cuándo no. Aquí tenemos buen gusto»

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

No es ni sacerdotisa ni concejala, pero casa. O casi. «A esta niña la casé yo», ha dicho, dice y dirá Covadonga Plaza (Gijón, 1956), diseñadora de vestidos de novia con atelier en Madrid y en Oviedo que, efectivamente, ha lucido su trabajo por iglesias y otros templos del amor nacionales y extranjeros. Hasta desde Nueva York ha llegado una novia a España buscando su saber nupcial. Internet rompe fronteras.

-¿Están reñidos el feminismo y el vestido de novia?

-Para nada, todo lo contrario. El vestido de novia es de las cosas más femeninas que hay. Todas las mujeres desean llegar a ponérselo un día.

-Todas, todas...

-Algunas no, pero la mayoría. ¡Si hasta las chinas se visten con los vestidos de novia occidentales! Es tan de toda la vida, de abuelas, de bisabuelas... Es querer estar guapísima para tu chico, para ti y para los demás.

-No hay novia fea. ¿Gran mentira?

-No. Es verdad. Aunque te espante el traje y estén fatal maquilladas o peinadas, están guapas, irradian felicidad. Son ellas con su gusto. Nunca he visto una novia fea.

-'Boom' de programas de novias en la tele. ¿Qué pasa?

-Que son una pesadilla para los que hacemos vestidos, un horror. Todas lo copian. Vienen con las amigas y montan la misma película. Antes venía la chica con su madre y ahora rara es la vez que vienen solo dos.

-Confiese: ¿los ve?

-¡Qué va! Lo vi una vez y me partí de risa.

-Ahora hace uno Boris Izaguirre.

-Ay, qué bien. Pues lo voy a ver. Va a ser genial. Es espectacular lo que mueve el mundo de las bodas: programas de televisión, catering, trajes, el dj, el palacio, las flores, la iluminación. Es bestial.

-¿Cómo se mantiene uno tantos años en esto?

-Siendo muy profesional, serio. Y con mucha psicología.

-¿Mandan mucho las novias?

-Cada vez proponen más. Como hay tanta información en internet, vienen saturadas. Este mundo cada vez cambia más, no sé dónde va a llegar. Evoluciona todo: el tipo de boda, el vestido...

-O sea, no está todo inventado.

-Qué va. Se está evolucionando muchísimo con los tejidos. Se utiliza látex, neopreno, tejidos cortados con láser. Una maravilla.

-¿Es difícil estar al día?

-Si te gusta lo que haces, no. Pero tampoco es fácil. Yo viajo muchísimo. Hay que moverse, ir a ferias internacionales. También es mucho más fácil que antes importar: hasta te sirven las telas en un día y medio.

-¿Usted sabría decir cuántos vestidos ha hecho?

-Es que tampoco lo quiero saber. Muchísimos. Ahora vienen las hijas de chicas que he casado y me produce muchísima satisfacción, aunque también pena, porque pasa el tiempo.

-De Asturias, Madrid. ¿Y más?

-Chicas de Centroamérica hemos hecho muchísimas. Vienen exclusivamente a vernos. Y diseñé el traje para una niña de Nueva York. La atendí allí y vino a probar a Madrid a las ocho de la mañana con jet lag.

-¿Qué me dice de las últimas novias 'royalty'?

-Yo me quedo con Megan. Me encantó el traje de Givenchy. Otra que me chifló fue en su día Mette-Marit. Rompió cánones.

-¿Alguno que no le gustara?

-No todos son bonitos. Hay algunos muy cursis. No me gustó Sarah Ferguson.

-¿Usted cómo se casó?

-Yo diseñé mi traje y me lo hizo Maruja Valtueña, la mejor modista que hubo en Asturias. Me captó fenomenal. Tenía 25 años.

-¿Y cómo le dio por este mundo?

-En mi época no había escuelas de moda... ¡Lo que yo habría dado por ir a hacer prácticas al taller de Valentino a coger los alfileres! Fui totalmente autodidacta. Fíjate qué pena. Si encima me hubiera formado, estaría diseñando para una multinacional. Lo que más me gustaría sería hacer trajes de novia para Inditex.

-¿La alta costura está reñida con el planeta Zara?

-El mundo alta costura es como un tres estrellas Michelin, que no compite con McDonalds. En una boda siempre existirá la alta costura.

-¿Se apunta al 'low cost'?

-Claro que sí. Es fantástico. Hay ropa estupenda, diseños maravillosos. No te durará dos años, pero está bien.

-¿Vestimos bien por aquí?

-Muy bien. Asturias tiene un nivel altísimo de buen gusto. Te vas a otra parte de España y cambia muchísimo, no tienen el gusto que nosotros para nada. Yo percibo cuándo una señora es del norte y cuándo no.

-¿Su look perfecto?

-Una camista blanca, pantalón y una deportiva bonita.

-¿Plano o tacón?

-Para el día, plano. Para la noche, tacón.

-¿Y los complementos?

-Para mí, lo más importante. Llevas 'low cost' y bolso de marca y unos buenos zapatos, y le das el punto y el tocazo.

-Hay novias perfectas, ¿pero existe el invitado perfecto?

-Existen. Pero en España caemos en un grandísimo error: vamos de boda y vamos disfrazados. Es como si fuera una comparsa gaditana. A veces no van vestidas para una ceremonia, sino para una gala. Los ingleses son los que mejor se visten.

-¿La madrina perfecta?

-El cuerpo de una madrina ya no es el de una chica joven. Y poner guapa a una señora de 60 o 65 es una maravilla. Van seguras y se saben vestir muy bien.

-¿Para estar guapa hay que sufrir?

-Hay que cuidarse. Y, a veces, sufrir, probarse cosas, tratarse el cutis, el pelo y estar bien derechita porque haces ejercicio.

-¿No le tienta el traje de noche?

-Me chifla, me vuelve loca, lo que más. Puedes echar toda la imaginación del mundo. Pero en Asturias no hay galas. Era una maravilla cómo se vestía antes para ir a la ópera: se hacían trajes exclusivos para cada función.

-¿A quién le gustaría vestir?

-Me hubiera encantado vestir a doña Letizia en su boda. La hubiera puesto sencillita, como iba Megan.

-¿La mejor vestida del mundo?

-Qué difícil. Es tan complicado... Kate Middleton, Rania de Jordania...

-¿Y la Preysler?

-Me espanta. Cada vez peor. Se ha operado tanto...

-La moda asturiana, ¿qué?

-Hay gente muy fuerte y lo lucha.

-Ahora todo el mundo diseña...

-Hay mucho intrusismo... Pero los buenos son los que quedan. La gente no es tonta, filtra.

-¿Qué es la elegancia?

-Sencillez. Es un don con el que se nace.

 

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