El Papa pide el fin de «los abusos y la violencia» en Venezuela

El papa Francisco, ayer, en el balcón de una plaza de San Pedro abarrotada de fieles para recibir la bendición Urbi et Orbi. / EFE
El papa Francisco, ayer, en el balcón de una plaza de San Pedro abarrotada de fieles para recibir la bendición Urbi et Orbi. / EFE

El Pontífice también reclamó «una solución pacífica y negociada» en Nicaragua en su bendición Urbi et Orbi

E. C. ROMA.

El papa Francisco instó ayer a poner fin a «las injusticias sociales, los abusos y la violencia» en Venezuela y pidió «una solución pacífica y negociada» en Nicaragua en su tradicional mensaje del Domingo de Pascua, que fue seguido por la bendición Urbi et Orbi. Un mensaje al mundo en el que el argentino recordó a los latinoamericanos que «sufren las consecuencias de situaciones políticas y económicas difíciles».

El Pontífice dijo pensar principalmente en el pueblo de Venezuela, en «tantas personas carentes de las condiciones mínimas para llevar una vida digna y segura, debido a una crisis que continúa y se agrava».

«Que el Señor conceda a quienes tienen responsabilidades políticas trabajar para poner fin a las injusticias sociales, a los abusos y a la violencia, y para tomar medidas concretas que permitan sanar las divisiones y dar a la población la ayuda que necesita», abundó.

Pero el Papa también tuvo palabras de aliento sobre el proceso diálogo que se lleva a cabo en Nicaragua para salir de la crisis política, tras un año de protestas antigubernamentales que han dejado al menos 325 muertos en el país.

«Que el Señor resucitado ilumine los esfuerzos que se están realizando en Nicaragua para encontrar lo antes posible una solución pacífica y negociada en beneficio de todos los nicaragüenses», subrayó.

Aunque no solo el continente americano es objeto de los desvelos del Pontífice, sino que Francisco llamó asimismo a encontrar soluciones pacíficas para que «las armas cesen de ensangrentar Libia» y para «favorecer el retorno» de los refugiados en Siria, además de pedir «la reconciliación» en Sudán del Sur. «Que las armas dejen de ensangrentar a Libia, donde en las últimas semanas personas indefensas vuelven a morir y muchas familias se ven obligadas a abandonar sus hogares», reclamó el Papa desde el balcón de la basílica de San Pedro.

«Insto a las partes implicadas a que elijan el diálogo en lugar de la opresión, evitando que se abran de nuevo las heridas provocadas por una década de conflicto e inestabilidad política», afirmó.

El Papa, que sigue también muy de cerca la situación en Siria, lamentó asimismo la situación de su pueblo, «víctima de un conflicto que continúa y amenaza con hacernos caer en la resignación e incluso en la indiferencia».

«En cambio, es hora de renovar el compromiso a favor de una solución política que responda a las justas aspiraciones de libertad, de paz y de justicia, aborde la crisis humanitaria y favorezca el regreso seguro de las personas desplazadas, así como de los que se han refugiado en países vecinos, especialmente en el Líbano y en Jordania», apuntó.

Además, Francisco exhortó de nuevo al presidente sursudanés, Salva Kiir, y al jefe rebelde Riek Machar a comprometerse por la «reconciliación de la nación».

«Que se abra una nueva página en la historia del país, en la que todos los actores políticos, sociales y religiosos se comprometan activamente por el bien común y la reconciliación de la nación», pidió, al tiempo que expresó su «tristeza» tras los mortíferos atentados en Sri Lanka.