Pablo Texón: «Soy una persona de excesos»

Pablo Texón, al verde. / PABLO LORENZANA
Pablo Texón, al verde. / PABLO LORENZANA

«Intento abstraerme, pero a veces me veo salpicado por la felicidad hortera que muchos emanan por decreto estos días» | «Si quiero seguir con vida, no puedo faltar al Carmen y el Carmín de Felechosa»

A. VILLACORTAOVIEDO.

Pablo Texón (Felechosa, 1977), escritor, profesor de Secundaria y Académico de la Llingua, no concibe el verano sin trabajar. Así que este estío prepara un libro que saldrá a principios de 2020, además de las clases que impartirá durante la primera quincena de agosto en la Universidá Asturiana de Branu. Eso sí: también tendrá tiempo para escaparse a Galicia y Cádiz y para hacer de cada día «el día perfecto».

-¿Algún sarao al que no falte?

-Si quiero seguir con vida y no ser asesinado por algún miembro de mi familia, no puedo faltar nunca al Carmen y al Carmín de Felechosa. Si me concedieran el Premio Nobel y la entrega fuera uno de esos días, ni me plantearía ir a recoger el galardón.

-¿Es de los que cierra el chiringo o de los que lo abren?

-Siempre fui de cerrarlos, pero ahora me encanta abrirlos. Soy una persona de excesos, sanos o insanos.

-¿Mar o montaña?

-Me encanta el mar y la costa, pero tengo pesadillas con la arena, que inunda mis objetos más preciados en mis desvelos. Por otra parte, me gusta la montaña, pero a estas alturas aún no busco la tranquilidad en vacaciones. Tiempo habrá para ello. Conclusión: no tengo ni idea (de nada).

-¿Textil o nudista?

-Soy muy tímido y pudoroso, pero, un verano, caminando por Punta Paloma, acabamos en una playita nudista y a los dos segundos ya estaba yo como dios me trajo al mundo (bueno, mi madre). Fue maravilloso. Y todo el mundo se miraba a los ojos, en serio, como para demostrar... no sé, naturalidad.

-¿Mochila o maleta?

-En 1998 fui al Festival de Benicàssim y sobreviví un fin de semana en una tienda de campaña sobre un secarral. Esa fue mi última experiencia mochilera. ¡Maleta y hotel, por favor!

-¿Chapuzón o vuelta y vuelta?

-No me gusta tomar el sol como un fin en sí mismo. Lo aborrezco y me sienta fatal. El chapuzón siempre sienta bien, aunque me moleste luego el salitre o el cloro. ¡Y la arena! Madre mía, estoy comprobando que soy un tipo bastante insoportable. Yo, al menos, no me soporto (Risas).

-¿Factor de protección de un pelirrojo?

-Buf, no me hables, me acaba de decir el dermatólogo que tengo que poner protección 50 ¡todos los días del año! ¡El resto de mi vida! ¡En Asturies! Soy un 600 frente a un ejército de Porsches llenos de melanina.

-¿Placeres de esta época?

-Hubo una época en mi vida en la que odiaba conceptualmente el verano por la frivolidad que conllevaba, pero ya estoy curado de esa enfermedad y me encanta la luz, tener tiempo, la morosidad estival, poder hacer lo que acabo de hacer: un baño lento escuchando a João Gilberto y a Stan Getz.

-¿E incordios?

-Uno intenta abstraerse, pero a veces se ve salpicado por la felicidad hortera que muchos emanan por decreto estos días.

-¿Sidra o mojito?

-No creo que haya en el mundo una persona a la que le guste más la sidra que a mí. Y siempre digo que contribuyo a la campaña para que sea considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la mejor manera posible: ¡bebiéndola a diario! En todo caso, en la suave noche playera me decanto por el mojito.

-¿Se atreve a resumir el estío en un verso?

-Por supuesto: «Estos días azules y este sol de la infancia». Es el último verso escrito por Antonio Machado. Lo tengo puesto en el salón de mi casa.