A quemarropa: el hijo de Escobar triunfa con su polémica marca de moda

A quemarropa: el hijo de Escobar triunfa con su polémica marca de moda

El hijo de Pablo Escobar consolida sus prendas con la imagen del narcotraficante más famoso del mundo, mientras irrita a las familias de los asesinados

LUIS GÓMEZ

Sebastián Marroquín dio hace diez años un giro inesperado a su vida y se cambió el nombre. Enterró el original Juan Pablo Escobar Henao e impulsó la marca de ropa ‘Escobar Henao’. El primogénito del narcotraficante más famoso del mundo, abatido hace 24 años en un tejado de Medellín por la Policía colombiana, vive preso de sus contradicciones y con un apellido marcado por la violencia. Arquitecto, diseñador industrial y escritor, repudió públicamente la actividad delictiva de su progenitor, pero ni puede ni quiere olvidarse de él.

Además de mantener una intensa actividad editorial -ha publicado varios libros sobre la figura de un individuo cuyo nombre aún inspira respeto y terror en Colombia-, trata de consolidar su posición en el mundo de la moda con una estrategia que de momento le reporta buenos dividendos. «Entiendo que miles de personas fueron maltratadas con su violencia, pero eso no me obliga a renunciar al amor que como hijo le tuve. Nunca dije que fuera un santo. Yo conocí otros sentimientos diferentes a los que conocieron los colombianos. Sé que mi padre fue una máquina generadora de miedo para Colombia entera», asume.

Marroquín ha levantado ampollas, sobre todo, entre los familiares de las miles de víctimas a las que Escobar Gaviria arrancó la vida. Sostienen que tiene todo el derecho a ganarse la vida legalmente, pero deploran las formas empleadas. Su marca va viento en popa. Vive, sobre todo, de la venta de camisetas, con precios que oscilan entre los 60 y 80 euros, y jeans, en torno a los 120. Miles de jóvenes llevan años paseándose por las calles de Los Ángeles, Nueva York y Bruselas y de países como Guatemala, Chile y México con estampados que reproducen en sus prendas documentos personales del criminal.

Con su padre. Sebastián Marroquín, antes Juan Pablo Escobar Henao, es el hijo mayor del narco y ahora se gana muy bien la vida como diseñador de camisetas.
Con su padre. Sebastián Marroquín, antes Juan Pablo Escobar Henao, es el hijo mayor del narco y ahora se gana muy bien la vida como diseñador de camisetas.

Banderas de paz

Entre las polémicas imágenes figuran su cédula de ciudadanía, sus tarjetas de crédito, un certificado policial expedido por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), el carné del colegio donde estudió el bachillerato e incluso un permiso que en 1982 le permitía recalar en «cualquier sitio», reconoce su hijo, «dada su calidad de legislador». Marroquín, que confecciona sus prendas en una fábrica de Medellín, enarbola la bandera de la integración: «Nuestras ropas son banderas de paz que flamean por todo el planeta hasta hacernos conscientes de la importancia vital de la convivencia pacífica». Frente a las críticas recibidas, responde que comercializa diseños con la imagen paterna y mensajes de paz para evitar que otros jóvenes «repitan» la historia de Pablo Escobar: «Mi padre me mostró el camino que no hay que recorrer», zanja.

Nombres de las camisetas más icónicas

Carné de estudiante.
Esta prenda incluye el carné de identificación del Liceo de Antioquía, donde Pablo Escobar cursó el bachillerato. ‘¿Qué piensas hacer con tu futuro?’, es la frase estampada en la camiseta.
Cédula de ciudadanía.
Esta documentación permaneció guardada y oculta más de dos décadas. El hijo del narco más famoso sugiere con este modelo: ‘¿Prefieres ser recordado por tu nombre o con un alias?’.
Libreta de ahorros.
Esta camiseta pone al día cómo andaba la cuenta corriente de Pablo Escobar en los años 70. La paradoja es que el sujeto que se definía como «una máquina de hacer dinero» no era mucho de ahorrar.
Licencia de conducción.
Este permiso internacional se convirtió en un pasaporte hacia el «éxito económico» por poder cruzar fronteras con autorización legal. ¿Moraleja? Corres bien, pero por el camino equivocado.
Pasado judicial .
Da fe de una época (1970) en la que Escobar era todavía un hombre libre y sin problemas penales. La frase que la acompaña no puede ser más explícita. ‘¿En qué andas? ¡Piénsalo bien!’.
Tarjeta de crédito.
Viene a decir que la libertad no la puedes comprar ni financiar en cuotas. «Todo el dinero que tuvo no le alcanzó para comprar su tranquilidad ni la de su familia», reflexiona Sebastián Marroquín.
Otra tarjeta de crédito.
Lleva el mismo nombre que la anterior. «Este diseño habla de a quién le das crédito en tu vida», según Marroquín, que afirma que su padre tiraba muy poco de tarjetas y prefería pagar en efectivo.

Más información, en www.elcorreo.com.